Representación gráfica y simbólica: Palabra dibujada

Crédito: Suministradas ‘Eri Ka Maron’ / El Nuevo Día
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La bondad del dibujo lleva a un universo donde los colores y las líneas son un lenguaje poderoso que aviva nuevas narrativas visuales.
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Con los hechizos de su arte, la fuerza de su corazón y esa alegría que transmite como si hablara desde su niña interior que aviva diariamente con sus hijos y sus estudiantes, ‘Eri Ka Maron’, artista plástica y visual, se abre camino en la ilustración, una actividad en la que no sabía que estaba inmersa pero desde la niñez con trazos imprecisos se acercaba.

La ilustración es una herramienta a la que acude para graficar todo lo que pasa alrededor y la invitan a dibujar. Como si de una novela mexicana se tratara el día a día, en el centro, un parque, la fila en el banco, la cuenta del recibo, poner mil alarmas para levantarse, de cada rincón y de lo que muchos podrían obviar, son su inspiración. 

¿Qué hacen? ¿Para dónde van? ¿Cómo me siento? Son algunas de las tantas preguntas que en su mente corren y como si de una maratón se tratara esta chaparraluna escribe sus ideas para después dibujarlas antes que se sumerjan en el rebujo del olvido. Por ello, no es raro verla diariamente con lápiz y papel en mano.

En cada impreciso pero revelador trazo su rol como mujer está muy marcado. Al vivir en una sociedad que desde pequeña la observa para decir algo de ella, especialmente cuando fue madre a temprana edad, debió fortalecerse para impulsarse no a defenderse sino a luchar por su convicción, por y desde su arte como ilustradora gráfica, donde lo femenino es punto de partida; reconocimiento, poder, amor y cambio, es lo que comunica.

Su familia, elegida de corazón ha sido fundamental en todo su proceso de maduración como si de fruta se tratara, ellos, desde el amor, comprensión y respeto, la han guiado, y sin pensarlo mucho sabe que de su abuela pudo aprender a observar, de su madre a salir del silencio en el que acostumbraba a estar sumergida, asimismo del resto de su familia aprendió a apreciar el campo, lo esencial y el arte.

Su seudónimo es la clave, no su apellido

‘Eri Ka Maron’ es el seudónimo al que acudió Erika Ramírez para ocultar su identidad. Más que conocer su rostro le interesa que vibren con su arte, y desde la influencia universal que todos tienen, se encarguen de interpretar cada imagen, cada historia. Por ello prefiere observar desde el anonimato.

Al igual que muchos otros artistas cuando están buscando un nombre con el cual identificarse, Eri Ka’ también se tomó su tiempo para hacerlo pues los que tenía en mente ninguno la convencía. 

Un día cualquiera, mientras comía arroz chino vio en su plato un camarón y conectó su nombre, lo cual ve como una paradoja porque no disfruta comer camarones. Pero podría pensarse que su seudónimo abarca todo su presente y pasado, ese que a pesar de estar lleno de armonía tiene dificultades, pero, por una luz gráfica con la que conecta, su visión, mente y manos aborda la vida. Del futuro no se hace mención pues ella prefiere vivir el ahora.

Debido a su interés por la cultura en la región, dicta talleres de dibujo para niños, jóvenes y adultos, con el deseo de que todos exploren la imaginación, sin embargo con los mayores busca ayudarlos a despojarse de recuerdos y los parámetros inculcados por la academia para que aprendan a fluir con las ilustraciones. Además, integra el colectivo ‘Testigos del Cómic’ donde con otros artistas crea e investiga respecto a la narrativa gráfica. 

Está artista a pesar de compartir su trabajo en la web, no pasa por alto que hay muchas personas a las que les duele pagar por arte, pero les gusta disfrutar de él, independientemente de esto seguirá trabajando desde el dibujo como propósito y medicina para no morir.

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Redacción Cultural / EL NUEVO DÍA

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