Una nueva luz: El regreso de Ricardo Torres y su poemario

Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍARicardo Torres actualmente es colaborador de la Radio Universidad del Tolima 106.9 y editor de la R
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La simbología de la casa, las emociones agitadas por las situaciones, la indagación, y el bagaje del periodismo desde los diferentes procesos, se plasman en decisivos fragmentos literarios donde la pérdida tiene un punto de cambio, y la escritura asiste el duelo.
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después de pasados cinco años de la publicación de su último libro, Ricardo Torres Correa, regresó con ‘Borrar todos los nombres’, escrito ganador del premio ‘Ibagué literaria 2021’.

Este conglomerado de palabras claves y versos contundentes donde muchos lectores han logrado reconocerse con uno o varios poemas, proyecta años de observación cultural, la casa desde lo simbólico, la memoria, el pasado, el amor, el desamor, la muerte; debido al fallecimiento de su padre entre algunos poemas a la ciudad y la violencia en Colombia.

Un abordaje que lo separó un poco de escritos anteriores, debido a que su proceso creativo de escritura minuciosa, donde el tiempo no era un indicador relevante fue permeado por la pandemia y sus desencadenantes; el estallido social, al igual que la presencia constante de los sentimientos y emotividades diarias.

Ha tenido la oportunidad de vivir en grandes ciudades y acercarse a la cultura de cada región desde la visión periodística y literaria, ¿cómo visualiza la cultura?

En medio de la valoración de la riqueza cultural en término del paisaje siempre se me atraviesa un lamento en términos de lo humano porque la valoración la hacemos los periodistas, cultores, artesanos, pintores, pero muy poco la hacen los gobiernos, y el grueso de las comunidades a las que escasamente les llegan estos productos (libros), por tanto, tenemos esa gran riqueza de música, literatura, artes plásticas pero poco se ve reflejado en la ciudad.

Digamos que la cultura es un elemento transformador como la educación de lo que se ve afuera, entonces hoy veo con cierto pesar que no se esté reflejando eso en las escuelas, a los más pequeños.

En resumen sí creo que falta un trabajo poderoso que no solo es del Estado sino también de instituciones públicas y privadas porque parece que la historia corre por un lado y la sociedad por otro, y resulta que hay unos puentes que nos comunican pero el desconocimiento de ellos a veces es producto de lo que nos pasa como sociedad.

¿Qué trabajo realiza para llegarle a esos públicos que no hacen grandes acercamientos a la poesía y los libros?

Una manera que valoro mucho de la presentación del libro es la lectura en voz alta e ir con él a diferentes lugares; parques, escuelas, es como una forma de acercarlo y decirle a las personas que no es algo que está lejos, encerrado en su torre de marfil y que no tiene contacto con las personas sino al contrario.
Estos libros de poesía, periodismo, ficción o crónica surgen de la sociedad de la tradición, la cultura y allí deben regresar de alguna manera, así pues, esa sería una forma de cómo se nutren un poco las historias.

¿Cómo proyecta el Tolima normalmente en el poema?

Lo he pensado desde el paisaje que rodea la ciudad, en esos elementos biológicos, en esas montañas como el cerro de la Martinica que crecí viendo, también e intentado reflejar un poco las condiciones humanas; la maldad, el odio, el amor, el desamor y demás que están presentes en toda la historia.

¿Cómo ha vivido ese paso de la escritura afanada del periodismo a algo más pausado?

Es raro, parece masoquista que extrañe el vértigo de una redacción una o dos horas antes de cerrar, pero creo que eso te forja el temple, las decisiones que hay que tomar respecto al material que se tiene y no tengo esa sensación hace casi unos 12 años.

Pero uno está a diario escribiendo y lo mismo pasa cuando se escribe literatura, me acostumbré a escribir todos los días entonces escribiendo o no estás trabajando todo el día en la cabeza y ese ejercicio de mantener el brazo caliente como decía Gabriel García Márquez es muy importante en el oficio de escribir que se hace escribiendo, leyendo y el periodismo y la literatura están muy implicados, por debajo tienen mucha relación, se nutre de eso.
 

Reducir en un verso, una palabra, todo el sentir

Respecto a este tema, Torres expresó: “Intente ser más consciente del poder que tiene una palabra, una oración, una frase o verso, porque es con lo que trabajo entonces debo conocerlo y poner mayor atención porque no es lo mismo una palabra en un contexto que en otro”. 

Además, reconoció que este escrito como muchos otros lo han hecho consciente de la riqueza del castellano, por ello lo aprovecha para dar efecto de algo en el texto; la historia, las sensaciones que quiere transmitir y la imagen que quiere proyectar en la cabeza del lector es lo indicado.

Asimismo, desde su labor como poeta a la cual se acercó aproximadamente a los 17 años, le deja un guiño a la cotidianidad social y lingüística, particularmente cuando aborda la contemporaneidad desde los vendedores ambulantes que más allá de su rol pueden significar migración, pobreza, las promesas incumplidas de los políticos entre otros factores que rondan ese espacio que el periodismo desde los hechos le permite reconocer y en la literatura no pierde esa realidad.

Compasión

Palabras a la muerte un hecho porque el que todos son conscientes que deben transitar, sin embargo genera desasosiego, reflexión y curiosidad.

“Un hombre que muere siempre está solo.
No importa cuántas personas
lo acompañen en la habitación,
murmurando o en silencio.
Tampoco cuántos cirios encendidos
iluminan la pared que tiene enfrente.
Un hombre que muere siempre está solo,
hasta que una mano compasiva
cierra sus ojos”.

Nomenclatura

Ricardo escribió este sentido poema recogiendo parte de lo que fue el estallido social.

“Hay manos que enaltecen la muerte
multiplican el número de las tumbas.
Alguien propone cambiar de nombre las calles
que ahora sean los muertos
los que las bauticen
con sus nombres
hechos de ceniza”. 

Nuevos proyectos

Ahora bien, sin importar lo incierto que pueda ser el futuro, Torres tiene como propósito terminar unos cuentos en los que ya viene trabajando y arriesgarse a escribir su primera novela, todo un resto que durante años esquiva pero ya le esta llegando la hora.

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Redacción Cultural / EL NUEVO DÍA

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