Ni Estados Unidos tiene la última palabra sobre el fracking

YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS - EL NUEVO DÍA
El desarrollo de ‘Yacimientos No Convencionales’ le ha permitido al líder en esta técnica recuperar el liderazgo en producción de hidrocarburos. No obstante, aún son muchos los retos a los que se enfrenta para minimizar los impactos ambientales y posibles afectaciones a la salud pública.

Solo 500 metros de distancia hay entre las viviendas y los pozos de ‘Yacimientos No Convencionales’, YNC, en el estado de Colorado en Estados Unidos.

Es difícil de creer, lo sé. De no haberlo visto por mí misma pensaría que es un engaño de quienes están liderando el posible desarrollo del fracking en Colombia como el ‘salvavidas’ que se necesita para superar las cifras de desempleo y pobreza. Además, ayudaría a aumentar las reservas y cubrir el hueco fiscal de 259 billones de pesos.

Tampoco estoy afirmando que es tan bueno como lo pintan y que los miedos de la comunidad ante los impactos ambientales no tienen fundamento, porque no es así.

Aún en Estados Unidos, en donde se inició esta técnica hace cerca de 50 años, continúan los debates sobre la contaminación del aire, impactos en la salud pública e incluso la relación entre la fracturación y el incremento de terremotos, lo que ha llevado a que en algunos estados se prohíbe su desarrollo.

 

A favor o en contra

Basta con nombrar la palabra fracking para despertar un sinnúmero de reacciones positivas y negativas.

Si alguien está de acuerdo es un enemigo del medio ambiente y si no apoya la idea entonces está en contra del desarrollo y competitividad del país.

Son muchos los debates que se han dado y aún se deben dar. Los expertos recomiendan escuchar a todas las partes, conocer y reconocer los pros y los contras. Identificar los riesgos, saber si es posible minimizarlos, cómo hacerlo y hablarle a la comunidad de frente y con la verdad.

En Denver, por ejemplo, la explotación no convencional es permitida bajo una reglamentación para su desarrollo y el manejo de los impactos es muy estricta. Adicional, hay ciertas reglas acordadas con la comunidad aledaña a los pozos que se deben cumplir y proyectos como pavimentación de vías, construcción de puentes, escuelas, colegios, parques, entre otros, que se deben ejecutar.

El fracking no debe ser una imposición del Gobierno con la excusa de ser el dueño del subsuelo sino un acuerdo entre las partes sobre costos vs. beneficios, responsabilidades y compromisos.

 

Opiniones divididas

A mediados de la década de los 70, la grave crisis del petróleo afectó varias economías del mundo, entre ellas, la de Estados Unidos, que comenzó a descender paulatinamente. De un pico de más de 10 millones de barriles diarios a principios de la década se pasó a la mitad en 2009.

Esto permitió que otros países como Irán, Arabia Saudí, Venezuela, Irak, Qatar y Rusia dominaran la escena. Hasta ahora.

Según las cifras de la Agencia Internacional de Energía, Estados Unidos está recuperando el liderazgo perdido cinco décadas después. ¿Cómo lo logró? Con el fracking.

En un periodo de cuatro años, las explotaciones de la roca lulita se multiplicaron por el interior del país. Regiones como el oeste de Texas o Dakota del Norte se convirtieron, de la noche a la mañana, en escenario de vivaces competiciones económicas por la apertura de nuevas exploraciones. Estados Unidos pasó de una muy baja producción durante décadas a una explosión de producción, llegando a casi 12 millones de barriles diarios, que lo ubica como el mayor productor mundial.

Todo este auge económico se vio reflejado en el desarrollo de las ciudades y el fortalecimiento de otros sectores como educación, turismo, manufacturas, transporte, agricultura y ganadería.

Son visibles las grandes inversiones en infraestructura vial y educativa, parques, centros comerciales, centros de investigación y escenarios musicales, entre muchos otros.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Según Sierra Club, una de las organizaciones ambientales más influyentes de Estados Unidos, problemas respiratorios y complicaciones durante el embarazo están relacionadas con la técnica. Así como el aumento en la sismicidad.

En Tulsa, Oklahoma, en los últimos seis años se registraron en promedio, 1.250 terremotos por año, con una magnitud promedio entre 4,1 y 5,1. Esto despertó una vez más las alertas.

Sin embargo, con estudios especializados se comprobó que el fracturamiento de la roca no causa los temblores, sino la reinyección del agua en el subsuelo porque se reactivan las fallas viejas.

Entonces, se replanteó la cantidad y fuerza de la reinyección. Además, se instalaron sensores para detectar el comportamiento del subsuelo del lugar.

A pesar de estas y otras medidas de mitigación, solo el 51% de la población está de acuerdo con el fracking, el 40% no lo apoya y el 9% no sabe, no responde, según cifras de la compañía Colorans for Responsible Energy Development.

Es decir, que a pesar de la experiencia y los beneficios económicos haya aportado a la nación, aún se debate si vale la pena su explotación vs. los riesgos e impactos ambientales y la salud pública.

Los expertos internacionales recomiendan que de aprobarse el desarrollo de fracking en Colombia, se debe legislar con responsabilidad buscando consensos porque todas las actividades humanas generan en algún grado impacto al medio ambiente, lo importante es identificarlo y minimizarlo.

Así mismo, es importante que el fracking no se convierta en la solución a los problemas, sino en el camino para fortalecer otros sectores y así diversificar la economía, generar más empleo y mejorar la calidad de vida de las regiones productoras.

 

Dato

En el Valle Medio del Magdalena se estima un potencial de YNC de entre 2,4 y 7,4 billones de barriles de petróleo, que aseguraría la autosuficiencia por cerca de cuatro décadas.

 

¿Sabía qué

La decisión de si se realiza o no fracking en Colombia está en manos del Consejo de Estado, que pidió confirmar otra comisión de expertos para aclarar algunas dudas?

 

 Dato

En Colorado, la industria produjo un récord de 167 millones de barriles de petróleo en el 2018 y tiene cerca de 6.500 solicitudes de perforación pendientes.

YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS

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