Cuenca del río Coello tendría un considerable desabastecimiento si no se toman correctivos: Nathaly Güiza

SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍA
La investigadora de la Universidad Nacional resalta que en el periodo analizado se registró una disminución de las precipitaciones y de los caudales en la cuenca, y un aumento progresivo tanto de la temperatura como de la demanda hídrica.

Un estudio adelantado a la cuenca del río Coello por la investigadora Nathaly Güiza Villa, magíster en Ingeniería y Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (Unal), estableció que el afluente responde a dos escenarios en el corto plazo: uno, en el que la posibilidad es de una alta vulnerabilidad al desabastecimiento hídrico, y otro en el que se podría presentar una vulnerabilidad media, es decir, la cuenca está en riesgo de no contar con el agua suficiente para suplir las demandas de los habitantes de la zona y sus actividades económicas en la región.

La investigación, que busca proyectar el cambio de los índices de oferta y demanda del río Coello, evaluó el impacto que el afluente tiene sobre la región, como el abastecimiento del preciado líquido en Cajamarca, Ibagué, Espinal, Flandes y otros municipios tolimenses. Asimismo la incidencia de la economía local, previendo que este permite surtir de agua el distrito de Usocuello.

 

El estudio

La Magíster, inició la investigación basándose en los datos recolectados en el estudio hidrológico e hidráulico efectuado por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana en 2016. De igual manera, para estimar la oferta futura de la cuenca, definió los escenarios de cambio climático dentro de las cuatro opciones posibles establecidas por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (Ipcc).

Otros insumos con los que contó la experta fueron los modelos de circulación global (GCM) – de tipo matemático sobre lo que es la circulación de una atmósfera u océano planetario – que forman parte del proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados (Cmip5), de donde se referenciaron los datos proyectados de precipitación y temperatura para los escenarios del Ipcc.

La investigación se desarrolló bajo la metodología conocida como Downscalling para establecer las variables climáticas a una escala de estación climática, a una más local, y a una resolución temporal diaria.

Esas variables pasaron a ser los datos de entrada del modelo hidrológico que la investigadora realizó en el software Soil and Water Assessment Tool – Swat- (siglas en inglés), que hizo posible obtener como salida los caudales diarios que caracterizaron lo que sería la oferta de la cuenca.

“Con ese valor de caudal calculé índices como aridez, vulnerabilidad al desabastecimiento hídrico, retención hídrica (agua que retiene el terreno después de las lluvias) y uso de agua, porque también establecí demandas futuras cambiando los valores de demanda hídrica agrícola, que se refiere al agua que se consume para riego en esta zona arrocera, según el cambio en la temperatura”, detalla la Magíster.

Para el sector doméstico también se estableció el crecimiento poblacional que definió la demanda proyectada, y para el industrial se estimó una tasa de crecimiento posible que afectaría en igual magnitud su demanda.

Esto permitió establecer para el periodo estudiado una disminución marcada tanto de la precipitación (lluvias) como de los caudales en la cuenca, y un aumento progresivo tanto de la temperatura como de la demanda hídrica, ocasionada especialmente por los requerimientos de riego de los cultivos de la zona de estudio.

 

Conclusiones

Los resultados de la investigación establece que los índices de estado del recurso hídrico de este río responden a dos escenarios: uno, en el que la posibilidad es de una alta vulnerabilidad, y otro en el que se podría presentar una vulnerabilidad media al desabastecimiento hídrico, es decir que la cuenca está en riesgo de no contar con el agua suficiente para suplir las demandas de los habitantes de la zona y sus actividades económicas.

 

¿Por qué una investigación diaria?

 “Lo que pasa con el cambio climático es que los eventos extremos, tanto secos (diciembre, enero, febrero, junio, julio y agosto) como húmedos (marzo, abril, mayo, septiembre, octubre y noviembre), tienden a serlo mucho más”, afirmó Güiza Villa, quien señala que estos eventos se pueden relacionar con una retención hídrica buena por el aumento de las lluvias, pero que realmente no se da.

Por eso, cuando se realizan estudios mensuales y anuales el efecto del cambio climático sobre esta cuenca no es tan evidente, mientras que a nivel diario sí se encontró una reducción de las lluvias y un aumento en la temperatura de la zona de 2 °C – en un escenario optimista – y de 2,5 °C – en uno pesimista –, ambos aumentos considerables para 2050, si se tiene en cuenta que era lo que se proyectaba antes para 2100.

Según la investigadora, la información resultante de su trabajo es útil para la toma de decisiones por parte de la Corporación Autónoma Regional del Tolima y la Gobernación del departamento, esto con el fin de que se pueda actuar para proteger esta cuenca y evitar estos preocupantes escenarios futuros.

Dentro de las recomendaciones está que los distritos de riego que gasten menos agua o se adapten sistemas productivos más sostenibles con el medio ambiente.

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