“La oferta de vivienda depende mucho de los alcaldes y gobernantes”: Forero

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
Hoy inicia el congreso de Camacol, en el que se abordarán diversos temas relacionados con el sector de la construcción. Sandra Forero, presidenta de la organización, en entrevista con Colprensa, expuso su perspectiva sobre el sector en general y se refirió a las expectativas de Camacol para el próximo año.

COLPRENSA: ¿Qué se puede esperar de lo que será el Congreso de este año?

SANDRA FORERO: El congreso será entre el 27, 28, 29 y 30 de agosto. El congreso siempre ha sido el evento más importante del sector de la construcción y las edificaciones, pero este año se vuelve un espacio mucho más relevante por dos temas. Primero, porque es la ventana para lograr evidenciar la reactivación del sector; y, dos, porque se busca retomar la confianza y la generación de negocios. Nosotros tenemos toda la cadena: constructores, comerciantes, industriales y banqueros, es decir el sector financiero; de ahí surge un espacio de encuentro de puro ‘networking’, que este año se amplió tanto en la agenda comercial como en la agenda académica.

Tenemos una agenda académica muy dinámica; es una agenda que mira tanto la coyuntura como el mediano y el largo plazo. La agenda se va a centrar en temas gerenciales, gobiernos corporativos, tecnología e innovación, y algo muy importante, en todo lo relacionado con oferta y demanda. Esto último, porque estamos a muy poco de las elecciones locales, tanto de alcaldes como de gobernadores; la reactivación no solo depende de lo que se pueda hacer desde el Gobierno nacional y de lo que hagamos como sector y como gremio, sino también de lo que se haga en lo local.

C: Teniendo en cuenta la necesidad de reactivación del sector, ¿qué metas tienen para final de este año y el transcurso del próximo?

SF: Cuando hablamos de reactivación no es solo recuperar algo de espacio perdido, sino lograr dar un paso adicional a todo el potencial que hay en este sector. Si logramos esto, esperamos cerrar el 2020 con cien billones de pesos de inversión en el sector. En este momento estamos, aproximadamente, sobre 78 billones de pesos. Entonces, las metas son recuperar y llegar a los 100 billones de inversión en el 2020.

C: ¿Veníamos de cuánto el año pasado?

SF: Estábamos sobre ochenta billones, pero tengan por seguro que esta reactivación va a llegar a los 100 billones de pesos.

C: Ya que mencionaba a alcaldes y gobernadores, ¿qué se puede hacer desde las regiones para contribuir a la reactivación del sector?

SF: La política de vivienda en Colombia tiene dos pilares importantes: la demanda (cómo más colombianos pueden acceder a una vivienda) y la oferta (cómo podemos producir la vivienda suficiente para que los colombianos accedan a la ella). La demanda depende mucho de las decisiones de Gobierno Nacional, y la oferta depende mucho de los alcaldes y los gobernadores.

Voy a referirme a cuatro puntos específicos que hacen parte de nuestras propuestas a los candidatos. El primero es habilitar suelo de manera oportuna y en el lugar adecuado para desarrollar los proyectos integrales de ciudad, esto no es solo vivienda de interés social; la idea es hacer proyectos de vivienda social, no social, industria, comercio, equipamientos, espacio público; es decir, construir ciudades de calidad, y eso depende de un alcalde y de un gobernador, en la medida en que se pongan la camiseta de la vivienda y la ciudad de calidad.

Lo segundo es construir infraestructura de servicios públicos. Los grandes cuellos de botella que uno encuentra en lo local están en los temas de agua potable, saneamiento básico y el resto de servicios públicos. Suelo habilitado, sin agua potable y saneamiento básico, no existe.

Lo tercero es mirarse como región, tema que llevamos mucho tiempo trabajando en Camacol. Los municipios tienen unos límites, pero los grandes elementos urbanos tienen que mirarse de manera regional, incluso la vivienda que ya dejó de ser tema de pocas ciudades y ahora se construye en los municipios aledaños a las capitales. Por eso es importante mirar como región la infraestructura, espacio público y equipamientos.

Ahora, dado que nuestro insumo principal es el suelo habilitado, es importante para nosotros tener un entorno de seguridad jurídica, lo cual quiere decir menos trámites y mejores planes de ordenamiento territorial. Los nuevos alcaldes deben llegar convencidos de que son unos gerentes urbanos para, además de construir ciudad de calidad, abrir espacio para la vivienda formal en una ciudad mirada integralmente.

C: Ya el presidente anunció que hay una estrategia en ese sentido. ¿Qué piensan ustedes de esa estrategia de parte del Gobierno y qué conoce de lo que se está planeando?

SF: Sabemos que el gobierno está trabajando en ello porque hace parte de los pactos sectoriales para la productividad. El gran anuncio que estamos esperando del Gobierno nacional es que garantice los recursos que permitan que el colombiano que hoy está comprando una vivienda sepa que tiene la posibilidad de acceder al subsidio a la tasa y al subsidio a la cuota inicial. Si eso lo logramos, vamos a pasar de construir anualmente 100.000 viviendas de interés social a 130.000. Ese es el otro gran impacto, además de lograr los cien billones de pesos. Lo segundo tiene que ver con los instrumentos que permitan profundizar la financiación de vivienda. Eso no es solo para vivienda de interés social, que es muy importante. Para el gremio, la industria y el país es muy importante la vivienda en general. No nos podemos olvidar del segmento medio, de aquellos hogares que pueden comprar una vivienda entre 112 y 360 millones de pesos, porque eso también tiene réditos sociales muy importantes; es consolidar la clase media. Lo importante es que obtengan el respaldo para tener el crédito.

C: ¿Hoy en día es muy complejo hacer un proyecto de vivienda?

SF: Nosotros somos un sector totalmente regulado, desde la compra del lote hasta la posventa. Cada paso tiene la regulación y los trámites, y eso lo arregla el Gobierno nacional. Pero hay dos problemas; el primero, cuando se meten trámites locales que empiezan a cambiar la ecuación (por eso nos resulta tan importante la interlocución con alcaldes y gobernadores); y, dos, cuando el trámite sale sin tiempos de ley, es decir, se dice cuál es la obligación del sector privado pero no se deja claro cuál es la obligación del sector público o del Estado en cualquiera de sus niveles.

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