“La artesanía es algo que se lleva en la sangre”: Astrid Betancourt

HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
La gerente de Artesanías Betancourt García, una de las empresas tradicionales de la vereda La Chamba que produce artesanías de barro, habló del crecimiento de la empresa de su familia y cómo se han mantenido a lo largo de 50 años moldeando la tierra.

Astrid Betancourt creció entre el barro que transformaban sus padres; su pasatiempo era jugar con el preciado elemento del que ha vivido su familia desde hace varias décadas, el mismo que hoy su empresa familiar exporta a varios países de Europa como artesanía.

Artesanías Betancourt García constituida en 2005 es gerenciada por Astrid, la menor de siete hermanos y quien ha tomado la batuta de llevar la empresa formada en la vereda La Chamba a otro nivel.

La madre, artesana y empresaria dialogó con EL NUEVO DÍA sobre la historia de su familia, de la vereda donde creció, y de la proyección de su negocio familiar.

EL NUEVO DÍA: ¿Quién es Astrid Betancourt?

Astrid Betancourt: Astrid es una mujer artesana, ingeniera de sistemas, la menor de siete hijos, gerente de la empresa de mi familia Artesanías Betancourt García, dedicada a hacer las cosas con amor, con mucho empeño, tratando de dar lo mejor de mí para que siempre tengamos resultados en todo lo que nos proponemos en nuestra empresa, tratando de mantener la calidad del producto que vendemos. Soy una mujer que sueña con un mejor futuro no solo para mi familia sino para la comunidad.

E.N.D.: ¿Cómo ha sido el crecimiento de la empresa Artesanías Betancourt García?

A.B.: Hacía 1991 se empieza a realizar Expoartesanías en Bogotá y nosotros empezamos a participar desde se esa época todos los años, de allí conocemos los principales clientes y aliados. En la feria también empezamos la relación con el intermediario que nos permitió exportar nuestras artesanías, siempre fue muy justo.

En 1999 ya empezábamos a exportar pero mediante intermediarios, pero desde el 2005 que nos constituimos lo empezamos a hacer nosotros. Aparte de los empleados somos cinco mujeres incluyendo a mi mamá trabajando en la empresa, se nos facilita la producción, gracias a Dios tenemos mucha destreza y eso nos ha ayudado mucho a crecer.

El proceso se trata de la calidad, la responsabilidad, y de tratar de ir innovando todos los años en los productos, también de mejorar en el aspecto de servicio al cliente. A los eventos que asistían mis papás se vendía toda la producción anual que se hacía en diferentes épocas del año.

También empezamos a expandir el taller, anteriormente trabajamos todos en la casa familiar, luego empezamos nosotros mismos a construir e ir expandiendo la locación, algunos hijos se casaron y montaron su taller aquí mismo en La Chamba. Actualmente estamos trabajando con alrededor de unas 35 o 40 familias.

Los trabajadores algunos se dedican al proceso de producción, otros al brillado, a la quema, y siempre trabajamos en familia; está mi esposo, mi cuñado, mis hermanos, hay primos, tíos, hasta algunos sobrinos se han empezado a involucrar.

E.N.D.: ¿Quién le enseñó a trabajar el barro?

A.B.: Nosotros aprendimos a hacer artesanías de nuestros padres, mi mamá nos enseñó la parte del moldeado. Mi papá siempre nos llevaba de pequeños a los oficios que él hacía, con él comprendimos como funcionaba el barro.

Mi mamá nos enseñó a hacer las piezas desde pequeños, pero es algo que igualmente se lleva en la sangre, nosotros viendo el barro todos los días, jugábamos con el, mi hija de tres años por ejemplo ya le realiza las orejas a mis bandejas. Tengo otra hija de trece años, ella ya hace cosas más pulidas, quiere aprender, uno tiene que dejar este legado a los hijos.

Nos enseñaron desde el momento en que se extrae el barro, cada uno de los procesos. Yo también tuve que quemar, ir al horno, asar, negriar, llegábamos del colegio a ayudarle a nuestros papás porque les tocaba muy duro, y nos llevaban a las ferias, todo un mes comercializando a la intemperie.

E.N.D.: ¿Cuáles son los productos que manejan?

A.B.: Tenemos diferentes productos, cada año sacamos una colección nueva que llevamos a las ferias. Ahí hacemos una evaluación, miramos cuáles son los productos nuevos que más le llaman la atención a las personas, se hace un estudio de mercado. Los fruteros siempre ha sido nuestro producto más fuerte, las ollas con tapas, las bandejas y los tajines.

Uno de los productos que más vendemos es una cazuela pequeña que hace mi mamá que se puede utilizar para echar salsas.

E.N.D.: ¿Quiénes iniciaron la empresa Artesanías Betancourt García?

A.B.: Iniciaron la empresa nuestros padres, mi papá José Betancourt y Ana Beatriz García, por eso la empresa se llama Artesanías Betancourt García, ellos desde muy jóvenes empezaron a trabajar el barro de La Chamba en su taller familiar.

E.N.D.: ¿En qué año se registra la empresa?

A.B.: Después de muchos años de tener el taller sin ningún registro e identificación, vemos la necesidad de constituir una empresa familiar en el año 2005. Gracias a Dios y la artesanía logramos estudiar dos de mis hermanos y yo, mientras hacíamos vasijas estudiamos en el Espinal en la Universidad Cooperativa.

Nunca nos fuimos de la vereda, nos quedamos acá, y aplicamos lo que aprendimos en la universidad.

E.N.D.: ¿Cómo ve La Chamba en temas económicos?

A.B.: Aquí hay un potencial muy grande, personas muy talentosas, pero me preocupa que la juventud no quiere continuar con el propósito de nuestra tradición, yo he trabajado con niños y jóvenes en algún momento enseñándoles de las artesanías, algunos quieren aprender pero muchos no ven la artesanía como un alternativa, se van a buscar otro porvenir a grandes ciudades.

En lo social sí hay muchas necesidades, La Chamba representa al municipio, al departamento, inclusive al mismo país, pero está limitada en cuanto al apoyo que debería haber, venían entidades a hacer capacitaciones dos días y no más.

Hay sitios acá en detrimento patrimonial, por ejemplo el centro artesanal que se construyó hace 13 años solo se ha usado dos o tres veces en ese tiempo y ya está arruinado.

Ya en esta administración no lo alcanzan a arreglar porque necesitaría mucha inversión, entonces cada cuatro años viene la promesa de que se va a entregar, pero yo creo que a veces nos engañan con ese tema.

E.N.D.: ¿Cómo evalúa el papel desempeñado por los gobernantes de turno, Alcalde y Gobernador?

A.B.: Aquí han habido alcaldes buenos, otros no, gobernadores que han querido hacer cosas, pero ha faltado más voluntad de los funcionarios para realizar acciones puntuales, porque a veces puede estar la voluntad del Gobernador pero los funcionarios dilatan y no se termina haciendo, son cuestiones políticas que afectan mucho la situación acá.

E.N.D.: ¿Quiénes le han ayudado a visibilizar su trabajo?

A.B.: Nosotros solo tuvimos apoyo el año pasado de ProColombia para ir a la Macrorrueda en Turquía, del resto hemos trabajado solos, con recursos propios, yendo a ferias, pagando todo de nuestros bolsillos.

E.N.D.: ¿Deben ser las artesanías el eje de desarrollo de La Chamba o ve otras alternativas?

A.B.: La artesanía es la base fundamental de la economía de La Chamba, en el 2013 se hizo una encuesta con el Ministerio de Cultura, y el proceso de investigación arrojó que la economía de la vereda se basa 85% en artesanía. Hay otras fuentes como la agricultura y la ganadería.

La economía en La Chamba ha crecido y ha mejorado, por ejemplo la embajada de Japón en el 2015 donó siete hornos comunitarios a gas, así se dejo de talar más o menos unas 10 hectáreas de bosque en estos cuatro años, antes había 56 hornos a leña. Al principio fue duro porque la gente no quería utilizar los hornos, enviaron hasta cartas a la embajada, a veces la división de la comunidad también provoca que las entidades no inviertan acá.

E.N.D.: ¿Cuál ha sido la crisis a nivel económico más difícil que ha tenido la empresa?

A.B.: Dirigir una empresa familiar no es fácil, porque poner de acuerdo a toda la familia y cuando usted es la menor a veces no es sencillo, pero gracias a Dios somos muy unidos, es una de nuestras fortalezas, sumado a la comprensión y el respeto.

Los momentos difíciles eran cuando se dependía de dos o tres clientes porque nos limitábamos, eso fue recién constituimos la empresa. Entre los años 2007 y 2009, debido a que en el mercado teníamos más que todo exportaciones y hubo un momento en que el dólar cayó mucho, nos estancamos. Además estábamos pagando el crédito de lo que habíamos construido.

Pero nos mantuvimos, cumplimos con los compromisos adquiridos y no le quedamos mal a nadie, volvimos a coger ritmo, aumentamos el portafolio de clientes nacionales, y siempre manteniendo el diálogo y siendo muy sinceros en las relaciones comerciales.

E.N.D.: ¿Actualmente exportan artesanías? 

 A.B.: Nosotros como empresa familiar estamos exportando artesanías a Bélgica, Dinamarca, Holanda, Suiza, Suecia, Francia, Italia, España, Grecia, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos.

E.N.D.: ¿Qué persona fue fundamental para su crecimiento como empresaria? 

A.B.: Nuestros padres, ellos no tuvieron la oportunidad de ir a la universidad, ni siquiera terminaron el bachillerato, pero nos enseñaron lo más importante que es la unión familiar y el amor a Dios.

E.N.D.: ¿Cómo se mantiene tanto tiempo una empresa familiar? 

A.B.: Primero de la mano de Dios, segundo, con mucha responsabilidad y diálogo, tercero, con compromiso, siendo muy responsables, manteniendo la calidad, siendo muy serios, esa ha sido nuestra base. Yo soy la gerente pero también produzco, no solamente estoy sentada en un computador.

E.N.D.: ¿Hay distribuidores que venden sus productos sin su marca, por qué se da eso? 

A.B.: Nuestro producto no está marcado con nuestro nombre, como empresa no, pero sí tenemos nuestro logo, tenemos sello de calidad Icontec que confirma que es un producto hecho a mano. 

 

Dato

Actualmente Artesanías Betancourt García genera 65 empleos directos que benefician a 35 familias de la vereda La Chamba. 

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