“Esto no es una ayuda, es nuestra obligación”, Jaime Murra

Crédito: Jorge Cuéllar - EL NUEVO DÍAJaime Murra, asumió la presidencia del Grupo Diana en 2005, con el objetivo de convertir la empresa en una firma de consumo masivo.
El empresario Jaime Murra habló de la crisis económica que afronta Colombia a causa del Covid-19, el sentido de solidaridad del empresariado con la población más vulnerable, y se refirió a las preocupaciones del sector arrocero.
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Hace unos días, Arroz Diana donó un millón de libras de arroz a Bogotá, $250 millones al Hospital San Rafael del Espinal y otros $40 millones a la Gobernación del Tolima, lo que generó el agradecimiento de alcaldes, centros médicos y población en general. 

Jaime Murra, presidente del Grupo Diana, le contó a EL NUEVO DÍA cómo surgieron estas iniciativas de solidaridad, cómo percibe la economía nacional y sus previsiones sobre el impacto de la pandemia. Además, aseguró que el abastecimiento de arroz está asegurado. 

EL NUEVO DÍA: Hay un florecimiento de solidaridad por parte de los empresarios del país con los colombianos menos favorecidos, y no se advierte ahí un interés de marketing sino realmente de afecto, ¿usted como empresario a qué atribuye este fenómeno? 

Jaime Murra: La palabra que se podría usar es empatía. Esto nos está afectando absolutamente a todos, y en lo primero que uno puede pensar es en ayudar. Siempre he dicho que el día que llegue un extraterrestre al mundo, ese día vamos a estar todos unidos sin distinción de partido político y de clases, ese día se acaban esas diferencias.  Esto no se trata del que más tenga más ayuda, es ayudar entre todos. 
Es muy importante que cuando salgamos de esto, quedemos con las ganas de seguir siendo solidarios, esa es la clave, que una vez pase el problema tengamos la actitud y así viviríamos en un país realmente increíble.   

E.N.D.: Cada vez son más los ejemplos de solidaridad del entorno corporativo, ¿pero cree que hace falta una mayor coordinación entre las empresas para que estas ayudas lleguen de mejor forma? ¿O no es necesaria esa coordinación?

J.M.: Yo creo que ese es el reto. Cuando nosotros, por ejemplo, hicimos la donación del arroz, nos preguntamos, ¿cómo lo hacemos? ¿a través de quién?, y cuando usted está pensando en que debe llegar al consumidor final más vulnerable, encontramos ese problema.
En el caso de Bogotá, por ejemplo, buscamos al Banco de Alimentos que ya tenía una distribución y una forma de hacer la tarea. Pero vienen los entes territoriales, un caso es el de Planadas, el Alcalde se comunicó conmigo pidiéndome ayuda, y con algo uno les puede ayudar. La empresa le dona 10 arrobas de arroz, por ejemplo.  

Y a nivel empresarial yo creo que la Andi está haciendo un excelente trabajo, ProBogotá, ProAntioquia, todos esas entidades ayudan. Los empresarios en general lo están haciendo bien, seguramente las donaciones se pueden hacer de mejor manera y más organizadamente, y son las instituciones mediante quienes pueden cumplir esa función.

E.N.D.: ¿Cómo surgen, y cómo se llevaron a cabo esas donaciones que el Grupo Diana hizo para Bogotá y el Tolima?

J.M.: Reflexionamos, somos productores de alimentos, podemos dar comida, pues hagámoslo con nuestro producto, pero rápido y generando un impacto grande en una ciudad como Bogotá. Porque en la capital hay unos niveles de pobreza muy profundos, una cantidad de familias que no tienen alimentos. Entonces hablamos con la alcaldesa cinco minutos, le pareció increíble el tema, y empezamos a implementar la ayuda. 

Como familia conversamos constantemente, somos muy unidos y con un sentimiento social fuerte. Aquí en la región por tener un molino de arroz, con los agricultores  tradicionalmente tenemos una relación que cada día va mejorando, y en Espinal quieren mucho a mi papá, los colaboradores, de ahí el sentimiento, y dijimos, ¿cómo vamos ayudar? Luego hablamos con el Hospital San Rafael del Espinal, mi mamá fue voluntaria allí cuando éramos ‘chiquitos’, entonces lo primero que le propusimos a la Gerente fue la donación. Después hablamos con el Gobernador del Tolima, para gestionar ayudas para el Federico Lleras, de ahí nos pidieron arroz en el Meta, en Casanare y acá, y se fue dando una acción detrás de otra, así de sencillo.

E.N.D.: ¿Cómo define ese sentir de contribuir de su familia?

J.M.: Esto no es una ayuda, es nuestra obligación, nosotros lo tenemos que hacer, como dice mi papá, “uno no se puede comer dos desayunos ni dos almuerzos”, hay personas que no tienen ni para una comida, y si podemos compartir lo hacemos; ya lo veníamos haciendo, seguramente no en estas dimensiones.

E.N.D.:  ¿Piensan seguir contribuyendo en las próximas semanas?

J. M: Vamos a tratar de seguir ayudando, seguramente no en la escala que se hizo, pero de a poquitos en cada sitio que uno cree puede contribuir. 

E.N.D.: ¿Cómo ve usted desde el empresariado que se ha hecho el manejo de esta emergencia por parte del Gobierno?

J.M.: Asumo que el Presidente de la República tiene sus asesores y técnicos que le están diciendo qué es lo mejor, entonces tenemos que confiar en lo que están haciendo, es decir, aquí hay que acatar una institucionalidad.

Por ejemplo, en Estados Unidos se ha manejado la crisis de manera utilitaria, y es que debe importar el bien común y Norteamérica es diligente pero no está parando la economía. Colombia no está pensando así, sino en el bienestar de la población, sin ponerle precio a cada vida, y vámonos hasta donde más se pueda, y ojalá este sea el camino. 

E.N.D.: ¿Es el momento más difícil de la economía nacional?

J.M.: Es uno de los momentos más difíciles porque se paró la economía en seco, es como un tubo que reparte a todo el mundo y se taponó por todos lados, a nadie le llega nada. Y el problema es que Colombia no tiene los ahorros ni la capacidad financiera para afrontar la crisis. Pero, por otro lado, quedan en evidencia aspectos positivos, porque producimos alimentos, y otra cantidad de bienes, que nos indican que el país puede salir adelante y tal vez muchas empresas que competían con productos importados, pueden reactivarse. 

E.N.D.: ¿Cuáles son las principales preocupaciones de las empresas de la industria alimentaria en medio de la emergencia?

J.M.: En este momento, si hay algo que a mí me preocupa es qué va a pasar con las siembras, y en el caso específico del arroz, que ojalá se puedan hacer y en las cantidades que el país necesita, que los insumos lleguen y que el clima colabore. El arroz que se siembra en abril, mayo y junio es el arroz que se va recolectar en el segundo semestre, y que será la gran despensa, esperemos que eso funcione bien. 

E.N.D.: ¿El abastecimiento de arroz está asegurado?

J.M.: A hoy está asegurado el abastecimiento, no sé si el consumo se va a subir muchísimo, porque ahora al pararse la economía, si la gente está en casa pues ya cambian los hábitos alimenticios y se consume más el grano. 

E.N.D.: ¿Por qué ha subido el precio del arroz en algunas regiones?

J.M.: El arroz no debería subir de precio, es más, si la cosecha se puede recolectar y se siembra bien, en julio debería empezar a disminuir de precio de acuerdo con los ciclos. Nosotros por lo menos hemos tomado la decisión de que el arroz no puede subir ni un peso más, se están respetando los precios que fueron fijados hace un mes.
 


El arroz no debería subir de precio, es más, si se siembra bien, en julio debería bajar de acuerdo con los ciclos.
 

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PREGUNTAS Y RESPUESTAS

E.N.D.: ¿Son suficientes las ayudas que el Gobierno nacional está brindando a algunos sectores?

J.M.: En una crisis de estas yo creo que nada es suficiente, pero se entiende que los recursos no son infinitos y el Gobierno nacional no tiene una billetera robusta. Los dineros son insuficientes pero el Estado está haciendo lo que más puede y con el Banco de la República, intenta disminuir el impacto con políticas monetarias. 

E.N.D.: ¿Qué decirle a esos empresarios que en medio de toda esta incertidumbre podrían también poner su grano de arena, cuál es su invitación?

J.M.: No me quiero tomar la vocería, porque no somos los únicos que estamos contribuyendo, he visto compañeros y empresarios, que lo están haciendo, y de verdad a todos los felicito. Mi invitación no es, háganlo porque ustedes no lo han hecho, porque no soy nadie para decirlo, sino más bien hagámoslo todos así sea de a poquito, yo creo que cada uno en su medida lo puede hacer, y no solamente la empresa, cada ciudadano, lo puede hacer a su nivel.

E.N.D.: Una vez que pase la crisis, ¿cómo visualiza el panorama, a qué cree que se enfrentan las compañías nacionales?

J.M.: Desde el punto de vista empresarial, o por lo menos a nosotros nos deja una enseñanza y es que hay que medir los riesgos, ser un poco más conservadores, entender que hay que prepararse para eventos difíciles, porque cualquier desliz puede acabar una empresa. La forma de trabajar y muchas costumbres van a cambiar. 

E.N.D.: ¿Cuál es la presencia y contribución de la compañía en Tolima?

J.M.: Nosotros hemos contribuido desde hace 50 años al desarrollo del departamento, indirectamente a través de generar empleo, somos unos de los mayores generadores de empleo del Tolima. Tenemos presencia en el Espinal, Saldaña, en Lérida, en Venadillo, Ibagué, Doima, en Mariquita con Gaseosas Glacial, entonces esta empresa realmente trasciende.

E.N.D.: ¿Cómo están sobrellevando a nivel interno como empresa la situación por la pandemia?

J.M.: Estamos cumpliendo las normas y somos de los sectores que tenemos la obligación de trabajar por el bien de todos. En las plantas tomamos las mayores precauciones, respetando las órdenes del Gobierno nacional. Porque son los colaboradores quienes ponen el pecho a la situación, han sido tres semanas prácticamente trabajando todo el tiempo, pero han estado muy bien.

EL NUEVO DÍA

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