Una marca de arroz ibaguereña fue la primera con denominación de origen

Crédito: Suministrada / EL NUEVO DÍADe izquierda a derecha, Daniela Rivera y Ricaurte Rivera, quienes juntos iniciaron la empresa y crearon su propia marca de arroz.
Denominación de Origen Arroz de la Meseta de Ibagué, es el sello que se otorgó a esta zona por el arroz de alta calidad que allí se produce; no obstante, detrás de la primera marca que salió al mercado con esta denominación, está la familia Rivera.
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Ricaurte Rivera, hijo de agricultores tolimenses, empezó a sembrar arroz en 1978 en la Meseta de Ibagué, persiguiendo el sueño de su padre, tener su propia marca de arroz. Con ayuda de entidades como la Cooperativa Serviarroz y el Centro de Productividad del Tolima, en 2017 sacó al mercado Arroz La Reserva de la Hacienda, que un año después sería la primera marca en llevar el sello de denominación de origen, el único en Colombia para este cultivo y de los pocos en el mundo.

El agricultor habló de su historia con el arroz, cómo ve la actualidad del sector y la agroindustria tolimense.

 

EL NUEVO DÍA: ¿Quién es Ricaurte Rivera?

Ricaurte Rivera: Nací y crecí en Ibagué, hijo de agricultores y campesinos del norte del Tolima, quienes sembraron arroz desde los años 60. Desafortunadamente perdí a mi papá cuando era joven y me tuve que hacer cargo de los cultivos desde ese momento. Es así que llevo 43 años cultivando arroz en la Meseta de Ibagué, por lo tanto soy la segunda generación de arroceros en mi familia y viene empujando con muchas ganas mi hija Daniela.

 

E.N.D.: ¿Cómo nace su vínculo con el cultivo del arroz?

R.R.: El vínculo arranca con las enseñanzas de mi papá, con su ejemplo. Me críe viéndolos a  ellos llevando y trayendo insumos del arroz, los repuestos de la maquinaria agrícola, entre los lotes, eso terminó en mi Adn y hace parte de mi vida.

 

E.N.D.: ¿Cuál es el origen de su marca ‘Arroz La Reserva de la Hacienda’?

R.R.: Es la primera marca con la que salimos al mercado. Arrancamos a cultivar después de la muerte de mi papá, compraba los insumos y hacía un trabajo más bien solitario. Afortunadamente en el camino terminé vinculado a la Cooperativa Serviarroz, con ellos aprendí del trabajo colectivo, lo que fue muy enriquecedor.

 Por ahí nacieron todas las expectativas, y se complementaron con algunos sueños que le alcance a conocer a mi papá, el hecho de algún día poder trillar el arroz pero empaquetarlo y venderlo como marca propia. Con mi hija decidimos abrir una empresa en 2011 que se llama Métodos Agroindustriales, bajo la cual salimos con nuestra marca Arroz La Reserva de la Hacienda.

 

E.N.D.: Su marca tiene el sello de Denominación de Origen Arroz de la Meseta de Ibagué, ¿qué significa para usted?

R.R.: Vendíamos arroz excelso de muy buena calidad, en bulto y para mayoristas, pero ya empaquetado como fue el sueño de la familia empezamos en 2017. Al siguiente año logramos sacar nuestro primer lote de arroz con denominación de origen Arroz de la Meseta de Ibagué.

Ser la primera marca que logró salir con la denominación de origen es un motivo de orgullo teniendo en cuenta que es la única que existe en el país para el arroz, incluso en el mundo son solo nueve.

Además, es la connotación que trae consigo, porque detrás de ese sello hay todo un legado cultural, de la forma de hacer las cosas, un reconocimiento a todos los trabajadores de las empresas arroceras.

 

E.N.D.:¿Qué es lo que diferencia al arroz de la Meseta de Ibagué del grano que se produce en el resto del país?

R.R.: Hay un componente ambiental, químico y físico distintivo, sembramos en suelos que nacen de las erupciones volcánicas del Nevado del Tolima, asimismo, de allí baja el río Combeima, que riega la Meseta, y hay un agregado climatológico, estamos por encima de los 500 metros sobre el nivel del mar.

Más allá de eso, hay una tradición con familias pioneras que empezaron a sembrar arroz acá creando toda una cultura de cómo cuidar la tierra, regar los cultivos, y otros factores que hacen que aquí todo sea diferente. Los agricultores sabían que el arroz de la Meseta era el mejor de Colombia, pero nos faltaba hacer que eso fuera oficial.

 

E.N.D.: ¿Cómo ha sido la recepción de su producto en el mercado nacional?

R.R.: El mercado se nos ha expandido, pero esto va de la mano con la parte cultural. Hoy en Colombia hay una ola creciente de los mercados de los alimentos saludables, el consumidor quiere saber de dónde provienen. Con la denominación de origen aseguramos que este producto es de alta calidad, porque se está cultivando en un territorio específico.

Todo ese valor agregado la gente lo va entendiendo y asimilando. Ahora estamos muy concentrados en el mercado de Bogotá, pero también tenemos distribuidores que han vendido el arroz a restaurantes de Cartagena, Cali y Barranquilla, sin embargo, este es un trabajo que hay que hacerlo despacio y bien hecho.

 

E.N.D.: ¿Cuál es su mayor sueño a nivel empresarial?

R.R.: La verdad es que en parte el sueño está cumplido, lo que sigue es poder afianzar la marca y que se reconozca, que la gente siga disfrutando del sabor de nuestro arroz en la mesa. Con mi hija no queremos ser los más grandes, ni los que más vendamos, sino ser reconocidos por el espíritu de nuestra empresa. Los esfuerzos están encaminados a hacer del Arroz La Reserva de la Hacienda una marca donde la gente vea trabajo y sueños detrás de un kilo de arroz.

 

E.N.D.: Habla mucho de su hija, quien lo ha acompañado en este proyecto, ¿cómo funciona ese dúo en el día a día?

R.R.: Daniela ha estado en todo el proceso, terminó sus estudios universitarios y se vino para Ibagué. La gente generalmente encuentra sus oportunidades afuera, pero ella decidió trabajar en lo nuestro, por la agricultura de Ibagué, y eso me parece muy valioso.

La tenencia de la tierra crea unas raíces, y uno quiere que los sacrificios que se hacen por ese pedazo de suelo que Dios nos prestó no se pierdan, por eso ella ha sido un apoyo más allá de lo empresarial.

 

E.N.D.: ¿Dónde prefiere estar, en el campo o la ciudad?

R.R.: Absolutamente en el campo, siempre lo preferí, si pasó más de dos días en la ciudad me va dando alergia (risas).

 

E.N.D.: ¿Un empresario que admire?

R.R.: Jaime Sorroza, Fernado Meléndez, Alberto Mejía, Clara Gonella, José Osorio, Ernesto Navarro, Carlos Hómez, don Carlos Alvarado, quien le abrió las puertas a nuestro producto, tantos, que nombrar uno sería injusto. Y mi papá (Ricauiret Rivera) y mi mamá (Ruth Sierra).

 

E.N.D.: ¿Qué hace en su tiempo libre?

R.R.: Reunirme con la familia que me cuesta mucho trabajo ahora por la pandemia, me gusta leer, a veces escribir, soy de gustos simples como dice el dicho.

 

E.N.D.: ¿Por qué el nombre?

R.R.: El nombre Arroz La Reserva de la Hacienda lo pensó Daniela, y evoca la finca, el trabajo y el campo.

 

Agricultura y tierra

E.N.D.: ¿Cómo está el sector actualmente, qué los afecta?

R.R.: El sector agrícola del Tolima está muy tecnificado, y en eso es muy importante el apoyo que nos ha dado Fedearroz desde cuando empezaron los tratados de libre comercio. El trabajo de investigación se ha profundizado en genética, inclusive ahora hay semillas especiales para cada región.

Pero esto se mueve por los mercados, cuando hay escasez los precios suben y cuando hay abundancia caen, y estamos en una época complicada, porque cuando estuvieron los precios altos en algunas zonas del país se sembró sin ningún control.

Además, creo que las políticas del Estado están equivocadas, en vez de pagar subsidio al almacenamiento, se debe trabajar con la Federación y los agricultores en abrir mercados externos, y tenemos arroces de buena calidad para hacerlo.

 

E.N.D.: Usted ha visto el desarrollo agroindustrial del Tolima, ¿que le hace falta al departamento para ser más competitivo?

R.R.: Faltan políticas departamentales, hay muchas cosas que pueden hacer la Asamblea y el Concejo para incentivar el trabajo que vienen haciendo los empresarios del campo. Ellos son serios, dedicados, y comprometidos desde lo social y lo ecológico, pero a veces no tienen respuesta del Estado, y las políticas son lentas.

 

E.N.D.: ¿Esta tierra, la Meseta de Ibagué, qué valor tiene para el Tolima?

R.R.: La denominación de origen representa el legado de una tierra que hace 100 años era estéril. Aquí llegaron los Laserna, Mejía, Sarmiento, Gonella, Osorio, y tantas otras familias que hicieron patria y crearon toda una cultura alrededor del arroz, algo difícil de emular y eso significa tradición para el Tolima.

 

E.N.D.: ¿A los tolimenses nos hace falta valorar más lo que se produce aquí?

R.R.: Sí, pero es un problema de nuestra generación, a la que le parecía que todo lo autóctono era feo y que todo lo bueno venía de afuera, que todos los paisajes bonitos estaban en el extranjero. Sin embargo, veo un despertar del amor por lo nuestro, la naturaleza de Colombia, los productos tradicionales, y se empieza a generar un valor cultural y afectivo que cala en las nuevas generaciones.

 

Frase:

“Faltan políticas departamentales, hay muchas cosas que se pueden hacer para incentivar a los empresarios del campo”.

 

 

EL NUEVO DÍA

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