00000

La gastronomía chilena y sus sabores ancestrales

Getty Images-Suministradas / VANGUARDIA
Crédito: Getty Images-Suministradas / VANGUARDIA
Más de 6.000 kilómetros de costa, la imponente cordillera de los Andes, el desierto de Atacama y la verde Patagonia, forman un colorido paisaje chileno que a parte de maravillar los ojos, también se degusta en su apetitosa cocina.
PUBLICIDAD

Viajar por distintos países es llevar en nuestros recuerdos paisajes, olores, colores y por supuesto, sabores. La gastronomía de cada lugar que visitamos se convierte en una huella que nos evoca momentos, situaciones y experiencias. 

Nuestro paladar goza de ‘buena memoria’. De hecho, es  difícil olvidar alguna comida exquisita, o por el contrario, alguna comida desagradable, rara o extraña. 

Por ejemplo, si usted ha viajado a México, con seguridad recordará ese restaurante donde más se ‘picó’, o en España, la combinación perfecta de un buen vino, olivas y jamón serrano. 

Por eso, en esta oportunidad en nuestra página de Gastronomía les hablaremos de los exquisitos platos chilenos, aquellos que cargados de sabores ancestrales, nos evocan las comidas del hogar. 

La gastronomía chilena es una exquisita amalgama que entrelaza la tradición indígena y los productos traídos del viejo mundo, especialmente de España, país que dejó su huella en la cocina austral, dándole un toque único y especial.

Debido a su diversidad geográfica, en Chile han surgido diferentes tipos de cocina, con variedad de platos propios aderezados con productos de la tierra, pescados y carnes que han cocinado a fuego lento una gran variedad de platos que hoy son insignia de la cocina chilena. Les presentaremos, a continuación, algunos de estos platos.

 

Almejas a la parmesana, únicas


Suministrada / El Nuevo Día

Tomando como punto de partida el desierto de Atacama, se toma el camino que lleva a la costa pacífica, para degustar las deliciosas almejas a la parmesana, un plato típico del norte de Chile.

Las almejas, son moluscos que habitan en aguas saladas, generalmente, en lugares donde las olas superan los cinco metros. Son horneadas con queso parmesano y otros ingredientes como limón, mantequilla y vino blanco.

En Arica, Iquique, Antofagasta, Bahía Inglesa y La Serena, son solo algunas ciudades costeras donde encontrará lo mejor de las machas a la parmesana.

 

Curanto, sabores milenarios


Suministrada / El Nuevo Día

Del sur del país, en la isla grande de Chiloé, viene una de las más deliciosas y populares comidas del país: el curanto, que traduce “pedregal”, justamente porque su preparación tradicional incluye el uso de las piedras calientes para cocinarlo. 

El curanto en hoyo es mucho más que una simple comida y su preparación requiere de muchas manos y muchas ganas. 

Se trata de una técnica milenaria, que usa piedras calientes enterradas en un hoyo adecuado para cocinar alimentos; en él se incluyen carnes, longaniza, pollo, pescados (corvina, congrio, mariscos, almejas, machas, papas, pimentón, cebolla y repollo. Todo un deleite al ojo y, claro, al paladar.

 

Humitas: tradición chilena


Suministrada / El Nuevo Día

Se les considera un ícono de la cocina chilena.

Se pueden disfrutar en todas las regiones y son hechas a base de una pasta de maíz envuelta en hojas, que le dan un aspecto culinario a cualquier mesa. Se prepara con choclo fresco, machacado hasta formar una pasta, luego se envuelve en una hoja de maíz fresca y lentamente se cocina al vapor o hierve en una olla con agua.

 

Empanadas, las famosas


Suministrada / El Nuevo Día

No hay lugar del mundo en donde no se les conozca. Además de su fama universal, son una deliciosa tentación para los amantes de la gastronomía y, sí, las empanadas de pino (como se les conoce también) no faltan en fiestas tradicionales. 

Si pasa por Chile, conviene que haga un alto para disfrutar de estas exquisitas masas rellenas de carne de res, picada en pequeños trocitos y condimentada con cebolla frita, ají de color, huevo duro y aceitunas.

 

Una oda al caldillo de congrio


Suministrada / El Nuevo Día

“En el mar tormentoso de Chile vive el rosado congrio, gigante anguila de nevada carne. Y en las ollas chilenas, en la costa, nació el caldillo grávido y suculento, provechoso”. Así comienza la Oda al Caldillo de Congrio de Pablo Neruda. Tanto le gustaba el plato al poeta, que convirtió su receta en poema.

Este plato típico es elaborado con congrio dorado, un pescado que abunda en la costa del Pacífico. Por lo general, se sirve en platos de cerámica o greda cocida, para mantener la temperatura.

 

Cazuela, la más clásica 


Suministrada / El Nuevo Día

Es el clásico de los platos chilenos. Se trata de la cazuela, un plato versátil con deliciosas variantes, pero cuya base siempre es un caldo de carne, papas y zapallo.

Sus orígenes vienen del viejo continente, y cada región del país ha hecho su propia versión de esta cazuela. En el norte, incluye carne de llama y no de res, y quinoa en lugar de arroz. En la zona central predomina la cazuela de res, pollo o pavo, mientras en el sur están las cazuelas de cerdo y cordero.

 

Charquicán, un plato centenario


Suministrada / El Nuevo Día

El charquicán es un plato típico de varios países sudamericanos, donde cada uno le imprime su propio sello. 

Algunas referencias argumentan que la palabra proviene de una mezcla entre dos lenguas: el Quechua y el Mapudungún. En esos idiomas, “charquicán” significaría “carne seca asada”. El charquicán chileno se hace con carne, pollo o solo con verduras. 

 

REDACCIÓN GASTRONOMÍA

Comentarios