De cinco balazos terminaron con la vida del ‘Andariego’

SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍA
A escasos metros de su casa, en el barrio Avenida, fue asesinado de cinco disparos un hombre que se dedicaba a recoger café. Una hermana vio a los agresores.

Por lo menos cinco disparos recibió Víctor Hugo García Heredia, quien al mediodía de ayer estaba en una esquina del barrio Avenida Parte Alta, en el Sur de Ibagué, cuando fue abordado por tres muchachos, que al parecer permanecían con él. De hecho, una de sus hermanas logró ver el instante en que Víctor cayó.

“Venía por el puente (sobre el río Combeima) de llevar unos almurezos y escuché cinco disparos, lo vi corriendo y dije ‘Dios mío, proteja a mi hermano, protéjalo’; él alcanzó a correr porque estaba en la esquina y los tipos salieron detrás, ya cuando lo mataron, se metieron a esa casa donde hay una lona.

“Eran tres personas, ellos son de ahí de esa casa, yo se quiénes son; ellos permanenían juntos, aunque mi hermano casi no venía por acá y se la pasaban todos juntos; aunque Víctor vivía lejos, pues era andariego y trabajaba recogiendo cosechas”, narró una hermana.

Sobre la vida de Víctor Hugo contó su madre, Herenia Heredia, que él era andariego y trabajaba recogiendo café y algodón y que el sábado había llegado a la ciudad; dijo no tener enemigos, aunque sí tenía algunos vicios y era una persona que no se dejaba irrespetar.

“Mi hijo era el mayor, estaba separado y tenía tres niños de 11, nueve y siete años, ellos permanecían conmigo; a Víctor casi no lo querían porque no se dejaba de nadie, no se dejaba manipular, pero tampoco se la pasaba en la ciudad, solo trabajando en el campo”, recordó Herenia.

Los últimos pasos

Sobre los últimas horas que estuvo con vida García Cruz, cuenta su hermana que “hoy (ayer), lo vi raro, llegó, se bañó y se perfumó; le preguntamos adónde iba y respondió que a ningún lado; estaba juicioso, pero ahora estos lo mataron”.

El cuerpo de Víctor García quedó a cuatro casas de donde viven su madre y su padrastro, no alcanzó a esconderse de las balas de sus perseguidores.

El cuerpo del hombre de 31 años quedó tirado en la carrera Sexta Sur, frente a la casa con nomenclatura 12 - 104 de Avenida Parte Alta.

Allí, donde la multitud veía el cuerpo del andariego, arribaron los forenses de la Sijín, quienes efectuaron el levantamiento del cadáver, en el mismo sitio donde el hijo mayor del obitado llegó a abrazar a su padre que yacía sin vida. “No te puedes ir”, le gritaba el niño de 11 años.

Finalmente, la madre de Víctor contó que su hijo tenía planeado viajar este fin de semana a la costa, para trabajar recogiendo algodón; además, que nunca supieron que sobre su hijo existían amenazas de muerte.

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