“El Comité Ambiental no tiene contratos ni depende de la Alcaldía”

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En entrevista, Renzo García respondió a las críticas que esta semana hizo un antiguo miembro de esa plataforma, Óscar Amaury Ardila, señalando supuestas acciones que contradicen los principios del Comité.

Una de las críticas, que no es nueva, está centrada en que supuestamente el Comité ha actuado con un propósito electoral. ¿Qué responderle?

Uno tiene que estar abierto a las sugerencias y las críticas positivas, pero me parece malsano que se hagan cuestionamientos que de entrada no tienen altura moral. La crítica fundamental que hace Óscar Amaury es el por qué hoy el Comité Ambiental está dando un paso al frente para tener una apuesta en lo político-electoral, pero él, en 2015, fue candidato a la Asamblea por el Polo, hecho que desdibuja su planteamiento y demuestra que no tiene ninguna coherencia en términos prácticos.

Ahora, nosotros estamos incursionando en la política electoral, porque los pactos de vida que hicimos con algunos candidatos a corporaciones públicas, en la práctica terminaron siendo un canto a la bandera, porque nunca ayudan a defender los territorios, el agua y la vida. Así, consideramos que es momento de llegar a los espacios de decisión, para hacer realidad los planteamientos que hemos tenido como movimiento y hacer posible otros elementos que fortalezcan la dignidad humana y los derechos de las comunidades y nuestra madre tierra.

¿Esa idea cuándo nació?

En 2011 me lancé a la Asamblea y, a raíz de esa experiencia, decidimos no meternos más en el tema político electoral, porque rompe los procesos. Nos hemos concentrado en fortalecer la formación, la capacidad de movilización y la apropiación de los mecanismos de participación ciudadana, pero nos dimos cuenta cómo la política de este país hoy se roba la posibilidad de resolver los conflictos socioambientales de manera democrática mediante consultas populares. Por poner un ejemplo, en campaña Iván Duque decía que no iba a adelantar actividades como el ‘fracking’ y que iba a garantizar la preservación del patrimonio ecológico de todos los colombianos, pero hoy está haciendo lo contrario.

Con esa realidad, dijimos que teníamos que hacer control político territorial y comenzar para que los líderes sociales y los representantes de las comunidades, lleguen a esos escenarios de toma de poder. Esa es una decisión que no solo ocurre en el Tolima, sino que hay un sinnúmero de ambientalistas que han entendido la responsabilidad histórica de dar una batalla no solo en lo social y lo formativo, sino que tenemos que ser parte de ese conglomerado social que tiene que emprender una lucha política electoral para mirar cómo acabamos la corrupción y evitar que se siga implementando un modelo de saqueo y despojo territorial.

¿Cuál ha sido el vínculo económico entre el Comité y la Alcaldía de Ibagué?

En términos personales, nunca he tenido un solo contrato con la Alcaldía. Este cuestionamiento también sigue mostrando la incoherencia de Óscar Amaury, porque él sí ha sido funcionario de la Administración. Ahora, nosotros no tenemos contratos con la Alcaldía ni dependemos económicamente de ella, pero si en algún momento podemos tener algún apoyo, por ejemplo, en papelería y demás, no vamos a renunciar a eso porque es un compromiso de los gobernantes, no con el Comité Ambiental, sino con la ciudadanía en general.

 

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Lo que se ha hecho son algunos ‘pactos de vida’ públicos con los gobernantes, para comprometerlos en varios asuntos, como que no le reciban plata a las multinacionales y potencien los escenarios de participación. Este pacto es un acuerdo de voluntades que no exige que la Alcaldía tenga que firmar un proyecto o comprometerse a dar unos recursos para el movimiento ambiental, sino que se busca impulsar acciones como la creación de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, cuyo documento que soporta su necesidad ayude a construir sin que esto implique un contrato.

¿Pero, en concreto, cómo están representadas las colaboraciones de la Alcaldía?

Nosotros, pensando en las convocatorias, hemos hecho gestiones a título personal y no institucional. Hay algunos amigos que trabajan en la Universidad del Tolima y la Alcaldía que nos colaboran con papelería. Nosotros no hemos tenido apoyo de la Alcaldía en términos institucionales como tal. Tenemos que decir que aunque tenemos algunas diferencias con el Alcalde, también hay que resaltar su compromiso con el movimiento ambiental en ayudar a defender la consulta popular.

Esa es una alianza que construimos previamente a través del pacto, el cual nos han dado la posibilidad de que en algunos momentos podamos solicitar apoyos de permisos y hacer causa común para construir una fuerza de articulación. Otro ejemplo es que el acuerdo municipal sobre minería se elaboró incluso con abogados y asesores del Movimiento Nacional Ambiental sin cobrar un solo peso.

Pero la Administración ha dispuesto recursos...

Somos nosotros los que a través de acuerdos de voluntades y acuerdos colaborativos hemos logrado soportar un accionar jurídico y técnico, donde el Municipio no ha tenido que cargar los costos de eso. Que nos muestren un solo proyecto que la Alcaldía le haya dado al Comité Ambiental. Eso es una descalificación que no tiene ninguna evidencia. En general, lo más importante es la política pública más allá del beneficio personal y es lo que hemos demostrado hasta ahora.

Con la Universidad del Tolima tenemos un convenio de cooperación que hacemos como Comité Ambiental, a través de la Corporación S.O.S. Ambiental, para hacer unos diplomados de formación ambiental y territorial gratuitos que al día de hoy han capacitado a más de 6.000 personas.

¿Y le cierran la posibilidad a futuros aportes?

Con claridad digo que no vamos a renunciar a apoyos que pueda llegar a darnos la Gobernación, la Alcaldía o algunos municipios porque este ejercicio demanda ciertos recursos y logística. Es un contrasentido renunciar por completo a los apoyos que puedan darnos algunas instituciones en la medida en que eso pueda potenciar las actividades que desarrollamos sin que lleguen a limitar la autonomía y los objetivos estratégicos de los movimientos.

Es que no hay que satanizar los posibles aportes que puedan llegar de algunas administraciones o las contrataciones con organizaciones de base que se puedan dar, porque esa articulación de las comunidades con las administraciones locales pueden ser el elemento de referencia para que los proyectos, las políticas públicas y las acciones puedan tener una mejor prenda de garantía y un modelo de desarrollo propio.

 

“No existe posibilidad de que en el Comité se
tome una decisión unilateral”

¿A qué cree que obedecen los cuestionamientos? ¿Esto refleja una fractura del movimiento ambiental?

Óscar Aumary se alejó hace varios años del Comité Ambiental. Durante un cierre de una marcha carnaval no le dio la palabra a uno de los voceros de Cajamarca. Y cuando esos amigos llamaron y plantearon la crítica, él salió reventado porque considera que nadie le puede llamar la atención. Me sorprende que ahora haga unos cuestionamientos sin asidero. No sabemos en el fondo hacia dónde va esta descalificación. Ahora, dice que no le dimos la posibilidad a una gente de hablar de los temas de Venezuela en la tarima de la marcha carnaval, pero es que ese no es un espacio para eso. Yo sé que en Colombia hay problemas muy serios en otros asuntos, pero no podemos dar cabida al tema de Venezuela a esta movilización cuando su fin es otro. Y tampoco conocimos o nunca llegó una solicitud en ese sentido.

¿Qué le responde cuándo dice que el actual grupo que lo conforma se adueñó del Comité?

Todas las decisiones que toma el Comité Ambiental las hace de manera asamblearia. Aquí no existe posibilidad para que yo u otro hombre o mujer tomen una decisión unilateral. Nosotros nos hemos caracterizado porque somos un movimiento donde todas las decisiones, las vocerías, las articulaciones, las apuestas estratégicas y la agenda común se construyen los sábados, de 2:30 a 5 de la tarde, bajo la discusión propia que merezcan los asuntos.

Quiero manifestar que esto no es un asunto personal. Si bien es cierto que Óscar Amaury tiene algunas críticas en relación con lo que él considera debe ser el Comité, hoy somos un movimiento que se edifica como un gran referente de dignidad y esperanza no solo para el Tolima y Colombia, sino a nivel internacional, e invitaría a esos amigos a que sigan trabajando desde su perspectiva, cualquiera que sea, para que la dignidad y los derechos humanos y de la naturaleza sean el elemento central para que podamos tener una nueva realidad.

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