Un año a ritmo de oposición e independencia

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
La administración de Iván Duque además de ser distante con los partidos, tuvo que gobernar en medio de oposición, independientes y una débil bancada cercana a la Casa de Nariño.

El controvertido acuerdo de paz que llevó a la desmovilización de la otrora fuerte guerrilla de las Farc, no sólo dejó su desaparición, una fuerte polarización entre amigos y críticos de ese proceso, sino que también puso en vigencia un tema que había sido reclamado por años, el Estatuto de la Oposición.

Este mecanismo que otorga una serie de derechos políticos permitió que en Colombia se empezara a ver cómo opera el país con la vigencia de unos partidos oficiales (Gobierno), otros independientes y los de oposición. La ley se estrenó de lleno hace un año, luego de que asumió el presidente Iván Duque Márquez.

En septiembre, un mes después, quedó claro quién era quién. Del oficialismo se declararon el Centro Democrático, el Partido de la U, el Partido Conservador y los movimientos cristianos, Mira y Colombia Justa Libre.

La independencia la asumieron el Partido Liberal y Cambio Radical, mientras que por la línea de la oposición se fueron el Polo Democrático, Farc, la Alianza Verde, Colombia Humana (Decentes) y los indígenas.

El novedoso panorama político se completó con una postura de Gobierno vista desde el primer momento, un distanciamiento del presidente Duque y de todos sus ministros de los congresistas, incluyendo con miembros del uribismo.

La representante Juanita Goebertus, de la Alianza Verde, ha sido una de las congresistas de la oposición y dice que en este año la relación ha sido muy mala. Ella fue quien literalmente estrenó la figura cuando en la primera réplica al mandatario nacional hizo una alocución y controvirtió al Gobierno en su petición de objetar la ley estatutaria de la JEP.

“El primer año del gobierno del presidente Duque se ha destacado porque en su relación con la oposición ha sido muy mala”, manifiesta la representante, quien destaca que hubo un incumplimiento notorio cuando se intentó tramitar la agenda legislativa anticorrupción.

“El Gobierno nos llamó a una mesa de concertación, se comprometió con sacar adelante los proyectos, hicimos unas mesas de trabajo, pero cuando llegamos con los proyectos al Congreso sistemáticamente cada uno se fue hundiendo. El Gobierno, que había empeñado su palabra, defraudó unas expectativas de poder trabajar conjuntamente”, recuerda la congresista verde.

Para el analista Fernando Sanín, hubo dos momentos más que se deben mirar en este año en medio de la relación Gobierno-Congreso. “A los ministros les fue mal, pocos llegaron a tener una identidad con los congresistas, el desconocimiento de los temas fue muy notorio y se evidenció en el trámite de los proyectos”, indica.

Pese a esa falencia en el trámite de los proyectos, el Gobierno pudo superar las dos mociones de censura que lideró la oposición, la primera al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, a quien se le intentó separar de su cargo por la responsabilidad en la quiebra financiera de más de 100 municipios que compraron los llamados bonos del agua. El otro que también superó el momento fue el ministro de la Defensa, Guillermo Botero, a quien se le negó la moción que pedía la oposición por si presunta responsabilidad en falsos positivos que habrían ocurrido.

El segundo momento, que recuerda Sanín, fue el trámite de las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la Justicia Especial de Paz, las cuales ganaron todo el protagonismo legislativo durante el semestre pasado en el Congreso, al punto de que llevaron nuevamente a una dura polarización por los acuerdos de paz.

La representante Goebertus así coincide. “En la discusión de las objeciones el Gobierno se vino en contra de la implementación de los acuerdos, el incumplimiento a los excombatientes, pero en especial a las víctimas”, indicó la congresista.

El expresidente de la Cámara Alejandro Chacón, quien incluso llegó a ser considerado como un opositor al Ejecutivo, sostiene que “las obsesiones más no las objeciones llevaron a que la relación con el Congreso fuera más compleja y distante”. Chacón cuestionó que desde el Gobierno se haya tomado la postura de que los funcionarios no hablaran con los congresistas.

En cuanto a los proyectos claves, el Gobierno no logró el respaldo de las reformas constitucionales de la justicia y política, se hundieron. La reforma tributaria o ley de financiamiento, salió pero se convirtió en el primer traspiés legislativo porque la ley salió pero con una amplia ‘peluqueada’.

La ley de punto final en el tema de las deudas de salud, la que otorgó mecanismos sancionatorios a la Superintendencia de Salud, e incluso el plan nacional de desarrollo y la ley de TIC, están en las leyes en las cuales el Gobierno logró una importante concertación.

 

Algunos momentos claves

Buena parte de los distanciamientos que se han dado entre Duque y la oposición han sido en cuerpo ajeno, es decir varios de ellos los lideró el expresidente del Senado Ernesto Macías. El primero de ellos fue el discurso el día de la posesión del presidente Iván Duque el 7 de agosto de 2018: mientras que el mandatario entrante daba un mensaje de concertación, Macías cargó sus palabras de duras críticas al mandatario saliente, Juan Manuel Santos, y al proceso de paz que se firmó con las Farc.

La moción de censura al ministro de Hacienda. Macías no permitió tramitarla en el Senado, aduciendo que legalmente no se podía. Eso llevó a tener el primer enfrentamiento con la segunda vicepresidente de la corporación, Angélica Lozano, quien alegó que la oposición había tramitado correctamente la moción.

La firma de la ley estatutaria de la JEP suscitó el mayor epicentro de los problemas. Aunque la misma estuvo desde diciembre en el despacho de la Presidencia del Senado, tan sólo hasta febrero la misma se envió a la sanción del Presidente de la República. Congresistas de la oposición e independientes reiteradamente le pidieron la remitiera.

Ya en el trámite de las objeciones, los enfrentamientos de la oposición con Macías fueron mayores. Dilató el estudio de las mismas con la discusión de los impedimentos, tuvo duros roces durante la votación y hasta entuteló a la Cámara porque votaron los cuestionamientos presidenciales a la ley antes que el Senado.

Al cierre de la legislatura pasada otro enfrentamiento que hubo fue la votación de la ley anticorrupción que prohibía la casa por cárcel. Ley que se hundió a la postre en la conciliación en su último momento.

La más reciente situación fue la llamada “última jugadita” en la cual Macías dijo que esperaba sabotear la réplica de la oposición al discurso del presidente Duque el 20 de julio en la instalación de las sesiones. El senador del Polo Democrático Jorge Robledo, quien ese día llevó la vocería de la oposición, señaló que sacar del recinto al jefe del Estado para que no escuchara la réplica fue programado de forma conjunta de Macías y la Casa de Nariño.

BOGOTÁ, COLPRENSA

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