“No metan en el mismo costal a Jaramillo y a Barreto”, Antonio Navarro

En su más reciente visita a Ibagué, el exsenador y ex precandidato presidencial Antonio Navarro, de Alianza Verde, habló sobre la apuesta de los sectores alternativos en el Tolima y el primer año del gobierno de Iván Duque.

Es un hecho que los sectores alternativos han crecido. ¿Se verá reflejado en estas elecciones?

Creemos que hay una opción de competir y ganar algunos cargos. Les entregamos a los candidatos el ‘Sello Verde’, que significa cero corrupción, prioridad para la educación, políticas ambientales en primer plano, cultura ciudadana, participación, paz y seguridad. La experiencia nuestra y la de muchos gobiernos exitosos nos demuestra que un bueno gobierno aplica estos principios.

¿Irán hasta el final Jorge Palomino a la Gobernación y Hugo Ernesto Zárrate a la Alcaldía?

Sí, claro. Eso esperamos nosotros. Que lleguen hasta el 27 de octubre y den la sorpresa de ser elegidos Gobernador y Alcalde. En el Tolima tienen que votar por los mejores candidatos que representen lo mejor.

¿Qué diferencia a estos candidatos de los otros?

Los partidos tradicionales han gobernado desde siempre. Ya sabemos cómo actúan. Yo le digo a los ciudadanos que no vendan el voto por unos bultos de cemento, tejas, ladrillos, plata o un tamal con chocolate. Voten a conciencia y háganlo bien, así tendrán la seguridad de un buen gobierno. El que consigue plata para comprar votos, después la recupera desde el Gobierno y el que sale perdiendo es el ciudadano.

¿Qué opina de que el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo y el gobernador Óscar Barreto tengan candidatos propios que, según algunos, están siendo favorecidos?

No metan en el mismo costal a Guillermo Alfonso Jaramillo y a Óscar Barreto. Son políticos completamente distintos. Ya no más Barreto. Estamos hasta la coronilla de él. Es un político tradicional con la lógica de meter un montón de plata en las campañas. Y uno dice ‘esa plata después de dónde sale’. Yo creo que Barreto ya tuvo su oportunidad y es hora de cambiar.

¿Lo mismo aplicaría para el alcalde Jaramillo, quien también es veterano en la política y tiene un candidato para sucederlo?

Guillermo Alfonso ha hecho las cosas bien. Por ejemplo, los colegios, los parques o el aseo. Me hubiera gustado mucho ver un acuerdo con todos los sectores y las fuerzas alternativas en Ibagué, pero, en todo caso, se consiguió una unidad bastante amplia y esperamos que consiga el respaldo popular suficiente. Esperamos que se pudiera conseguir un acuerdo entre los dos candidatos (Hugo Zárrate y José Alberto Girón).

¿Qué balance hace el primer año de Iván Duque en la Presidencia?

Un acierto que le reconocemos es que no ha repartido la mermelada clásica entre congresistas para que apoyen y voten los proyectos del Gobierno y después ellos adjudiquen esas partidas presupuestales a dedo a través de alcaldías y gobernaciones. Pero no vemos un rumbo claro. Cuál es el propósito principal de este Gobierno, nadie es capaz de decírmelo.

Es un Gobierno incierto que además ha tratado de modificar unos acuerdos de paz que deberían estar simplemente cumpliéndose. Por eso yo le he puesto una calificación bajita: de cero a cinco, le doy un dos. Algunos, como la Revista Semana, dicen que Duque está aprendiendo, pero uno no llega a la Presidencia a aprender sino a gobernar. Un gobierno sin un propósito claro no puede pedir el acompañamiento ciudadano.

Algunos creen que le ha costado la dependencia absoluta que tiene de Álvaro Uribe. ¿Cree que es eso?

Me parece que es una simplificación. Él tiene lógica propia, pero sí tiene una relación con el expresidente y su partido, el Centro Democrático, que a veces le dificulta la vida. Y como lo hemos visto en algunas ocasiones, hay que conseguir un acuerdo nacional con muchos sectores, pero a él se la pusieron tan dura que no pudo. Todo presidente tiene su partido de gobierno.

La oposición en el Congreso parece estar trabajando de forma cohesionada. ¿Cree que esa fortaleza podrá mantenerse?

Hasta ahora hay logros importantes de la oposición como haber negado las objeciones que el presidente Duque presentó contra la ley estatutaria de la JEP. Vamos a ver este año qué pasa. Yo diría que ojalá le vaya bien a Duque porque es bueno para Colombia, pero si sigue cómo va, ¡ay, por Dios!

EL NUEVO DÍA

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