Incluido el cambio de nombre, ¿cuáles son los retos del partido de las Farc?

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
El 27 de junio de 2017, en una vereda de Mesetas, Meta, fue la última vez que todos los comandantes de la hoy extinta guerrilla de las Farc se reunieron en un cambuche.

Lo hicieron para acabar de acordar los detalles del evento de dejación de armas que se acordó en las negociaciones de La Habana, porque luego de esto vendría el camino a meterse en la política electoral.

Muy rápidamente se tuvo que tomar una decisión política fundamental para el futuro del naciente partido y eso se dio en el primer congreso nacional fariano que se cumplió el 2 septiembre en el centro de convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, lugar en donde 26 años antes sesionó la Asamblea Nacional Constituyente que gestó la Constitución Política de 1991.

El congreso inaugural del partido de las Farc tenía dos objetivos fundamentales: escoger al presidente de la colectividad y definir el nombre que llevarían una vez hubieran dejado las armas. La primer puja la ganó Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, al quedar elegido como el jefe máximo de la naciente colectividad política, pero la segunda, la del nombre, que fue objeto de un pulso político en el partido, se lo llevó el hoy alzado en armas y exnegociador del proceso de paz, ‘Iván Márquez’.

La línea de Márquez se impuso y logró que el nombre del nuevo movimiento mantuviera la sigla que por más de 50 años identificó a la organización insurgente, y de ahí nació Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc. Márquez barrió con más de 600 de los 800 delegatarios que llegaron al congreso.

De ese enfrentamiento salió la primera versión de que el naciente brazo político de las antiguas Farc había arrancado fracturado entre la línea de ‘Timo’, la más concertadora, y la de Márquez, identificada siempre por ser el ala militar.

Pasaron unos meses y las primeras denuncias de incumplimiento de algunos desmovilizados se empezaron a conocer, y los protagonistas fueron justamente ‘Iván Márquez’, ‘Jesús Santrich’, entre otros. Y, en abril del 2018, llegó el momento crítico: la detención de ‘Santrich’ luego de que fue delatado por Marlon Marín, sobrino de ‘Iván Márquez’, quien contó en Estados Unidos, en donde está preso, cómo habían vuelto a delinquir en el narcotráfico, contrariando así los acuerdos de paz.

Esta situación volvió a revivir la división que se gestó en septiembre de 2017. De ahí que algunas voces en el partido empezaran a pedir excluir a ‘Santrich’ y con el paso de los días sugirieron lo mismo por la desaparición e incumplimiento de ‘Iván Márquez’ a los compromisos de los acuerdos, como permanecer en las zonas de control creadas para agrupar a los desmovilizados.

Con la notificación de ‘Márquez’ y otros disidentes de que han retomado las armas, estas divisiones internas terminaron por hacer explosión.

De la línea política de ‘Márquez’, que abiertamente es identificable, queda ya muy poco, tan solo Jairo Estrada, a quien se le recuerda por ser uno de los cinco voceros que tuvo las Farc en el Senado, cuando estaba en proceso de desarme.

El resto es un partido más monolítico, pero que no ha logrado despegar. A los riesgos que debe enfrentar en materia de seguridad (que se agravaron desde el anuncio del jueves), se suma la muy escasa participación que va a tener en las próximas elecciones.

Ante su falta de consolidación política, las Farc no tiene candidatos propios a ninguna gobernación, y tan solo apoyan a Luis Eladio Pérez, quien fue una de las víctimas del secuestro que realizó esta guerrilla cuando estuvo activa, en su aspiración de ser gobernador de Nariño.

La baraja de aspirantes para las alcaldías también es muy delgada: tan solo llevarán 14 candidatos, una de ellas es Luz Edith Chilo, aspirante a la Alcaldía de Caldono, Cauca. Chilo, igual que Luis Eladio, también fue víctima de las Farc, la secuestraron.

La principal apuesta de las Farc es llegar al Concejo de Bogotá, para lo cual tienen como su cabeza de lista al exsecretario de Integración Social del gobierno de Gustavo Petro en la Alcaldía de Bogotá, Jorge Rojas. En la plancha fariana en busca de una curul en el cabildo capitalino están además Liuva Vargas, Deneis Toscano, Marlene Puentes, Cecilia Moya y Sigifredo Solano, todos ellos militantes de la pasada guerrilla.

Lo particular es que Jorge Rojas, hasta una semana antes del cierre de inscripción de candidatos, estuvo aspirando a la Alcaldía de Bogotá y recogió firmas para lograr ese propósito. Pero tras retirar su candidatura, ahora es la cabeza de la lista al Concejo.

La opción de cambiar de nombre es prácticamente una realidad, pero hay que esperar a que sesione un nuevo congreso, que está programado para finalizar este año, aunque podría adelantarse debido a la crítica situación de la colectividad.

El excomandante y ahora senador Pablo Catatumbo, uno de los hombres fuertes de las Farc, es uno de los líderes de esa idea. “Ese es un tema que se tratará en el congreso del partido. Esa reunión se hará a finales del año o a principios del próximo y allí se tocará este tema a fondo”, señaló al ser consultado sobre si esta es la salida política del partido para superar el golpe que dejó ‘Márquez’ y los demás disidentes.

La viuda del otrora jefe de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, Sandra Ramírez, quien es hoy senadora del Partido, reconoce que ese tema será central en el próximo encuentro nacional del partido. “Es una propuesta que vamos a llevar a la asamblea nacional y serán los militantes quienes deciden el cambio de nombre y cuál se podría poner”, indicó Ramírez.

Nueva Colombia es por ahora el nombre con el que se reemplazaría a las Farc, pero la decisión dependerá de cómo le vaya políticamente al partido en las elecciones regionales de octubre próximo.

 

Se mantienen

Esta semana, en medio de la crisis que generó el anuncio de ‘Márquez’ y el resto de disidentes, los máximos dirigentes del partido volvieron a ratificar que su principal arma será la palabra y que seguirán haciendo política.

“Los Acuerdos de Paz encarnan la culminación del viejo anhelo del pueblo colombiano por poner fin al conflicto armado y sembrar la esperanza de consolidar definitivamente la paz con justicia social en nuestro país”, declaró Rodrigo Londoño.

Además, el líder del partido destacó que los excombatientes han tenido un compromiso firme para dejar las armas y hacer la paz. La mayoría de ellos han luchado para vivir en la legalidad de acuerdo con lo pactado en La Habana.

“Nos duele la patria. [La paz] no puede despedazarse por obra de la venenosa voz de la extrema derecha ni los incumplimientos del gobierno”, sostuvo en medio del momento crítico en que decían que Márquez y los demás que retomaron las armas se autoexcluyeron ellos mismos del partido.

BOGOTÁ, COLPRENSA

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