‘Tolima no tendrá desarrollo si no lucha contra la corrupción’: Fajardo

Crédito: Archivo/EL NUEVO DÍASergio Fajardo, excandidato presidencial.
El excandidato presidencial aseguró que la condición inicial para resolver problemas como el desempleo y avanzar en asuntos como la educación es acabar con la corrupción dentro del manejo de lo público.
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¿Qué balance hace del manejo de la pandemia del presidente Iván Duque hasta el inicio de esta nueva etapa llamada aislamiento selectivo?

El balance lo voy a resumir en dos expresiones: poco y tarde. Eso tiene que ver con el nivel de ayudas a las personas ante las necesidades que tenemos en Colombia, la falta de apoyo contundente a las micros, pequeñas y medianas empresas, y la carencia de una verdadera política de coordinación del Gobierno con los territorios. Esta afirmación no es gratuita: en Colombia tenemos una hecatombe social por cuenta del desempleo, un problema que en Ibagué y Neiva alcanzó los índices más altos del país. Eso es una condición social extrema que, en parte, es fruto de una política del ‘muy poco y muy tarde’.

 

¿Y qué espera de esta nueva fase ante la pandemia?

Lo miro con preocupación. Se los he dicho una y otra vez: es importante que la gente tenga claro que esto no se ha acabado y que el peligro de contagio es muy alto todavía. Acá, infortunadamente, siento que no estamos bien preparados porque no se ha hecho una buena campaña pedagógica para reiterarles a las personas la necesidad de utilizar la mascarilla, mantener distancia y ser responsables durante los encuentros. Esa cultura ciudadana, que es crucial para aminorar los efectos del contagio y evitar una catástrofe en salud, es un proceso que debe nacer desde el Gobierno. Mi preocupación es que aparezcan nuevos brotes y se vuelva a paralizar el país, algo muy peligroso en el marco de esa hecatombe social que es el desempleo.

 

¿Cree, como dicen algunos, que hubo un Duque antes y después de la pandemia?

Antes de la pandemia teníamos un Gobierno sin norte. Eso significa que si usted le pregunta a cualquier ciudadano o ciudadana hacia dónde nos están conduciendo, nadie le podría responder porque no se desplegó la acción del Gobierno para cumplir los retos propuestos. La pandemia se convirtió en un reto, pero forzado por la naturaleza. Nadie en el planeta estaba preparado para todo esto, pero este Gobierno no ha tomado medidas que realmente atiendan las raíces profundas de las desigualdades, que salde la deuda social histórica acumulada y que recomponga el sistema de asistencia social del Estado. Ha faltado una gran cantidad de tareas por hacer.

 

¿Qué propondría para salir de la hecatombe del desempleo que en Ibagué es especialmente grave?

Son varias cosas. Para el final de la semana espero tener lista una propuesta de empleo de emergencia que, entre otras partes, recomienda identificar, municipio por municipio, departamento por departamento, cuáles son las necesidades y posibilidades de empleo inmediato, y las personas que tienen la necesidad de la asistencia social. En Ibagué y el Tolima se necesita una verdadera unión de la empresa, las universidades y los gobiernos para identificar todas las capacidades productivas e impulsar los verdaderos proyectos de transformación. Pero eso tiene una condición especial: luchar contra la corrupción.

 

Pero en esta pandemia, cuando más se esperaba pulcritud en el manejo de los recursos públicos, han aflorado decenas de denuncias de corrupción en el Tolima…

En el Tolima e Ibagué se ha deteriorado la confianza de la ciudadanía por la forma cómo se han administrado los recursos públicos. Con excepciones, el manejo de lo público no se ha concentrado en crear oportunidades sino en robar. Eso tiene un costo altísimo porque, si no se reconoce y enfrenta como un problema, el Tolima siempre va a estar sufriendo con el desempleo y la falta de desarrollo. Este era el momento para sacar lo mejor de las administraciones, pero lamento que no ocurriera así.

Si no se lucha contra la corrupción, un mal que ha hecho un daño incalculable, el Tolima e Ibagué no van a tener la capacidad de desplegar un desarrollo que atienda uno de sus principales problemas como es el desempleo. La condición inicial para la transformación que necesita el Tolima es luchar contra la corrupción y después fortalecer la educación, el conocimiento, la ciencia, el turismo, el desarrollo rural.

 

La mirada puesta en 2022

Cambiando de tema, de la llamada Coalición Colombia que usted conformó con Alianza Verde, representado por Claudia López, y el Polo Democrático, con Jorge Robledo, hoy hay tres apuestas diferentes. ¿Se van a volver a encontrar?

Espero que converjamos, no solamente con Jorge Robledo y la Alianza Verde, sino con otros movimientos y partidos, para construir una gran opción alternativa que rompa la polarización en Colombia, es decir, por fuera de los extremos, y que eventualmente lleguemos a una consulta y salga una persona que represente a esta convergencia con unas listas al congreso fortalecidas. Creo que después de 200 años, por primera vez en Colombia el Gobierno central será conducido por una expresión política alternativa. Haré todo lo posible para que seamos muchos los que construyamos esa convergencia.

 

Para algunos resulta contradictorio que apele a la unión,  pero a la vez genere una especie de división al cerrar la posibilidad de una consulta en la que también esté Gustavo Petro, que es un poco la idea que ha promovido Humberto de la Calle…

Para construir una convergencia lo primero que tenemos que hacer es un acuerdo ético antes que un acuerdo programático. Ético significa definir las bases que queremos ponerle a nuestra sociedad, entre otras cosas, para avanzar en la construcción de una paz y cultura ciudadana que nos permita ser diferentes sin ser enemigos y no quedarnos atrapados en una división política permanente donde tengo que destruir al que no es como yo. Tenemos que superar esa política de la rabia, el odio, el insulto, la mentira, la trampa.

Colombia tiene que salir de esa pesadilla en la que todo el día estamos hablando de Petro, Uribe, del uno, del otro, a quién insulta y a quién no. En particular, me he propuesto ser respetuoso con cada persona y vivir de acuerdo con la expresión ‘trata a los demás como quieres que te traten a ti’, porque para construir ese acuerdo ético se necesita una forma de entender las diferencias. Es muy fácil salir a maltratar a una persona porque es diferente. Tenemos que pasar esa página. Mientras vivamos de esa manera no habrá posibilidades de transformación.

 

Como pocos, De la Calle sabe dirigir procesos de conciliación. ¿Será posible que logre un entendimiento entre ustedes dos?

Tenemos que darle una nueva noción a la construcción de la paz. Esa nueva dimensión se construye por fuera de los extremos que convocan a la agresión y la destrucción. Si no somos capaces de salir de esa confrontación, no vamos a tener la oportunidad de generar riqueza y enfrentar las desigualdades sociales profundas. Hay que entenderlos a todos, pero eso implica reconocer el valor de la diferencia y asumir la confrontación respetuosa de las ideas. Mire cómo se comportan las personas y cómo se relacionan con los demás y va a haber cómo conduce la sociedad. No estamos para la rabia, la agresión, la mentira. Ese terreno es la destrucción en Colombia y nosotros tenemos que avanzar a otra etapa.

 

Temas de coyuntura

¿Cómo parar los nuevos fenómenos de violencia que se viven en el país?

Ha habido una debilidad en un punto fundamental en el Acuerdo de Paz: el Estado no ha llegado a ocupar los territorios más allá de la necesaria presencia de la Fuerza Pública. Mientras no llegue la institucionalidad, tendremos situaciones de barbarie como las que estamos viviendo. Así de sencillo y así de complicado. Se requiere una verdadera voluntad política para llegar a esos territorios, entender cuál es la naturaleza de lo que está ocurriendo, dar soluciones en prevención y articular el trabajo del Gobierno nacional con los gobiernos locales para evitar más masacres.

 

¿Qué opina de que el proceso contra Álvaro Uribe haya pasado a la Fiscalía?

Cuando la Corte Suprema decidió que lo iba a poner bajo detención domiciliaria dije que hay que respetar las instituciones y las decisiones de la justicia. Lo mismo digo hoy: si la Corte suprema decidió que su proceso pase la Fiscalía, hay que respetarlo. Él, como cualquier persona en Colombia, tiene derecho a un juicio justo y que se le den garantías. Lo que queremos es que haya transparencia en la administración de justicia y que podamos confiar en nuestros jueces.

 

Algunas voces en el Congreso dicen que el proyecto que regula el sistema de regalías favorece el ‘fracking’. ¿Usted qué opina al respecto?

No al ‘fracking’. Punto. El valor de la naturaleza, el agua y la cultura de los diferentes territorios no tienen precio y no se pueden destruir en función de unos proyectos que no vale la pena desarrollar en nuestro país. Hay que apostarle a la riqueza nuestra que radica en la biodiversidad y el medio ambiente.

 

Este viernes se oficializa la entrega del Túnel de La Línea, un proyecto que tuvo que esperar muchos años para terminar. Pero hay otro proyecto que aún lleva muchos años sin concluir: el Triángulo del Sur. Si llega a la jefatura del Estado, ¿cuál sería su apuesta en ese sentido?

Lo conozco desde la primera vez que fui al Tolima y siempre he escuchado el reclamo frente al distrito. Dentro de una propuesta de país tiene que estar en primer lugar el desarrollo rural en Colombia y, por supuesto, esto tiene que ver con la agricultura como una parte fundamental. Para eso, tenemos que llegar a nuestros territorios y crear las condiciones para el desarrollo rural. El Tolima tiene esas condiciones y ese distrito de riesgo tiene las características necesarias para aportar a un proyecto de seguridad alimentaria en Colombia. Lo tenemos que desarrollar, pero siempre con transparencia.

 

¿Habría en su gobierno educación gratuita?

Se puede hacer. El Estado colombiano puede utilizar los recursos para avanzar en esa educación gratuita. Ahora, tenemos que revisar muy bien el funcionamiento de las universidades públicas, para que no se pierda un peso en las instituciones y que el mundo de la educación sea un ejemplo de transparencia. Creo en la matrícula cero para estratos uno, dos, tres y cuatro en las universidades públicas de Colombia.

EL NUEVO DÍA

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