“Hay mucho sin aclararse sobre la toma del Palacio de Justicia”, Alfonso Reyes Alvarado

Crédito: Tomada de lasillavacia.com/EL NUEVO DÍAAlfonso Reyes Alvarado, rector de la Universidad de Ibagué.
El rector de la Unibagué, hijo del magistrado Alfonso Reyes Echandía, víctima de la toma y retoma del Palacio en 1985, dijo que no se conoce toda la verdad del holocausto.
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Al cumplirse 35 años años de la toma y retoma del Palacio de Justicia, el rector de la Universidad de Ibagué, Alfonso Reyes Alvarado, afirmó que hay muchas preguntas sin responder en torno a la tragedia en la que murió su padre, Alfonso Reyes Echandía, entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia.

En entrevista con el periodista Guillermo Pérez, para El Nuevo Día, Reyes dijo que no se conoce toda la verdad de los hechos ocurridos entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, y aseguró que existe un conjunto de interrogantes que nunca fueron respondidos por los actores que estuvieron relacionados con el holocausto.

Quienes fueron protagonistas directos y responsables de tomar decisiones en su momento, creo que nunca dijeron todo lo que sabían. El presidente (Belisario) Betancur, por ejemplo, anunció en varias ocasiones que iba a escribir un libro al respecto para hacerlo público después de su fallecimiento. Lamentablemente esto no ocurrió”, dijo.

Enfatizó que “hay mucho que está sin aclararse” pese a que existen crónicas, documentos y un extenso informe de una comisión de la verdad creada por la Corte Suprema que recopila datos y hechos sobre la toma de los guerrilleros del M19 y la retoma del Ejército Nacional.

Por ejemplo, uno de los interrogantes que merece explicación y que el exministro Alfonso Gómez Méndez llamó en su más reciente columna como ‘preguntas incómodas’, tiene que ver con el hecho de que el sistema de seguridad del Palacio fue desmontando de manera sospechosa dos días antes de la incursión guerrillera.

“¿Quién dio la orden de eliminar la protección? Es una pregunta incómoda que hasta ahora nadie ha respondido y que revela esa ausencia de claridad de lo ocurrido. El hecho de que el Palacio estuviera desprotegido es el resultado no de una improvisación sino de una decisión intencional de alguien”, indicó Reyes Alvarado.

El académico señaló que la conocida grabación de su padre en la que exhorta al presidente a declarar un cese al fuego denota un rasgo que lo caracterizó en todos los ámbitos de su vida: dialogar. Ese es, según indicó, el principal legado que le dejó a él y su familia.

“La invocación que él hace al cese al fuego fue justamente un llamado a un espacio para el  diálogo porque no es posible dialogar en medio de las balas. Por eso es tan inexplicable y, desde nuestra perspectiva, tan inaceptable, que el Presidente de la República se negara a levantar el teléfono cuando mi padre lo llamó, porque era una negación a la posibilidad de dialogar”, comentó.

De otro lado, según informó el Noticiero CM&, el exministro de Justicia Yesid Reyes Alvarado, hermano del rector de la Unibagué, pidió a todas las personas que tengan conocimiento directo de la forma como ocurrió la tragedia a que contribuyan con su esclarecimiento acudiendo a la Comisión de la Verdad.

El jurista también dijo que el narcotráfico tuvo que ver con la toma a través de una posible financiación al grupo guerrillero. Además, contó que un prisionero le recomendó días antes de los hechos que convenciera a su padre de salir del país porque algo grave iba a ocurrir.

 

‘Las preguntas incómodas’

La semana anterior, en su columna de opinión, el exministro Alfonso Gómez Méndez, recordó los nombres de los magistrados que perdieron la vida durante la toma y relató brevemente algunos momentos de la vida de Alfonso Reyes Echandía, de quien resaltó su lucha contra la adversidad y su contribución a la justicia.

Ante la búsqueda de verdad, Gómez cierra su columna planteando un conjunto de ‘preguntas incómodas’: “¿por qué el M-19 decide tomarse el Palacio y por qué en el gobierno de Betancur? ¿Quién ordenó retirar la vigilancia estricta dos días antes, facilitando la acción guerrillera? ¿Por qué siguió la operación después de haber sido descubierta desde el 17 de octubre? ¿Por qué entró el tanque? ¿Por qué no se permitió dialogar con el M-19, si se había hecho antes y se hizo después? ¿Cuántas personas salieron vivas? ¿Qué pasó ese miércoles a las 6 con el aterrizaje del helicóptero? ¿Quién ordenó lavar los cadáveres? ¿Qué fue del expediente por torturas que adelantaba la Sala Penal contra el entonces ministro de Defensa? ¿Se reconstruyó? ¿Qué pasó durante esas horas con el papel del Presidente como comandante supremo de las Fuerzas Militares?”.

 

Dato

Luego de 35 años, sin muchas condenas, algunos procesos por la retoma del Palacio siguen su rumbo en la justicia ordinaria, incluso, hay casos que los han conocido en la Jurisdicción Especial para la Paz.

EL NUEVO DÍA

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