Salida de Director de Centro de Doctrina revive dudas sobre división en el Ejército

Crédito: Colprensa - EL NUEVO DÍA
La controversia se agitó luego de que el coronel Pedro Javier Rojas señaló que la doctrina Damasco fue prohibida por relacionarse, entre otras, con los acuerdos pactados entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la otrora guerrilla de las Farc.
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La renuncia del coronel Pedro Javier Rojas, quien tenía a su cargo la dirección del Centro de Doctrina Militar, ha planteado de nuevo un interrogante que ha rondado a las Fuerzas Militares durante todo el gobierno Duque: ¿hay una división en el Ejército entre oficiales contrarios y cercanos al acuerdo de paz?

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, reconoció hace unos meses que la división existe, en una entrevista con María Isabel Rueda, aunque no dio mayores detalles sobre las causas que la provocan:

“La división existe. Hay que acabarla. Aquí lo que importa es la institución, no las individualidades. El que crea que un sector pasa sobre el otro no está ni tibio”, manifestó en esa ocasión.

Pero con el retiro de Rojas, un oficial destacado no solo por haber prestado sus servicios por más de 30 años en la institución, sino por ser quien directamente lideraba la implementación de la doctrina Damasco, aprobada precisamente para adaptar al Ejército a un nuevo escenario de posconflicto, esta división se hizo más evidente.

Rojas, quien solicitó su retiro al presidente, el pasado 22 de septiembre, tuvo palabras muy duras para el comandante del Ejército y en general para toda la cúpula de la institución, en su carta de renuncia.

“Debo manifestarle de manera respetuosa pero enfática al señor Presidente de la República, que he perdido absolutamente la confianza en el Alto Mando institucional, encabezado por el señor general Eduardo Enrique Zapateiro, comandante del Ejército Nacional, lo que, sin atisbo de duda no solo me impide continuar bajo sus órdenes sino, además, va contra mis principios cristianos y valores como la lealtad, fidelidad y transparencia”, dice la carta publicada por el diario el Tiempo el pasado primero de diciembre.

En una columna en un periódico de circulación nacional, escrita unas semanas antes de que se hiciera público su retiro, Rojas dejó aún más en claro su malestar.

“Como responsable por varios años de la transformación doctrinal de la institución, nos inquieta profundamente que el comandante del Ejército haya ordenado el desmonte de la doctrina Damasco y, para empezar, haya dispuesto de manera inmediata quitar el nombre de todas las instalaciones y documentos de la Fuerza. ¡Tamaña equivocación!”, señaló.

La doctrina Damasco es esencial para el Ejército porque es la que define los principios y las pautas fundamentales con base en las cuales los uniformados rigen su conducta. Su revisión hecha durante el gobierno Santos, no solo buscaba modernizar las Fuerzas Militares sino adaptar su forma de relacionarse con la sociedad al nuevo escenario que planteaba el acuerdo de paz.

Para Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, la división que existe en torno a esta doctrina es reflejo de una ideologización que se ha dado en la fuerza y en especial de la postura que ha tenido un sector de los militares frente al proceso de paz.

Explica que en la doctrina del Ejército ha pesado la lógica del enemigo interno, que ha llevado a que quienes tienen una ideología distinta, se les identifique como una amenaza. Un concepto muy relacionado con la guerra fría y lo que en ese momento se veía como la lucha contra el comunismo.

La división se concretó con el acuerdo de paz, según Rosanía, porque surgieron dos bandos: los defensores del proceso y los más radicales.

“A pesar de que contaban con el general Jorge Enrique Mora Rangel (quien fue negociador en La Habana), tanto activos como retirados tenían una posición crítica y negativa frente al proceso de paz. Su principal argumento era que eso era una especie de rendición del entorno militar a las Farc y que no se tenía por qué negociar”. añadió.

Incluso, algunos llegaron a ver al General Mora como un traidor, así como a todos los oficiales que estuvieran cerca al proceso.

Después, cuenta, la participación activa de las Fuerzas Militares en la coordinación de todos los temas logísticos, esto no le cayó bien a algunos militares.

“Apenas llegó, el general Javier Flórez a manejar la subcomisión técnica para los puntos de concentración de las Farc, la estigmatización fue muy fuerte hacia él y hacia todos los que estaban ahí”.

“Damasco, significó para algunos una traición, esto significaba entregarse y entregar la doctrina a las Farc, porque todo está negociado desde la Habana”, añade. Cuando Nicasio Martínez fue nombrado comandante del Ejército “llegó a desmontar todo”, dice Rosanía.

No hay divisiones

Para el General en retiro Jaime Ruiz, presidente de Acore, no hay divisiones. Estas acusaciones, que vienen de tiempo atrás, están diseñadas, para causar daño al Ejército, como institución.

Según Ruiz, hay “interés de ciertos sectores, especialmente de la extrema izquierda en proliferar ese mensaje de división. En este momento cualquier situación que se presente es aprovechada por este propósito, hay intereses, creados malintencionados, que buscan afectar una institución muy querida y respetable como lo es las fuerzas militares”.

En cuanto a la doctrina Damasco, Ruiz dijo se ha querido utilizar como un factor de desunión interna. Según él, desde un comienzo fue un error ponerle nombre, es la doctrina institucional y no más.

“Entonces esta decisión del comandante del Ejército, bienvenida, porque no podemos permitir que se utilice esa etiqueta con cualquier otro propósito, y ahora precisamente para señalar divisiones internas”, agrega.

Hasta el momento no ha habido ningún pronunciamiento ni del ministro de Defensa ni del presidente Duque sobre la salida de Rojas.

COLPRENSA

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