La revocatoria, un mecanismo de participación muy esquivo

Crédito: Colprensa - EL NUEVO DÍA
En julio próximo, Colombia estará celebrando los 30 años de la vigencia de la Constitución Política, una de las más garantistas del continente, incluyendo lo referente a los mecanismos de participación popular, como una forma de extender los beneficios de la democracia a los ciudadanos más allá de las elecciones formales.
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En ese sentido en Colombia están vigentes el referendo, el plebiscito, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa popular y la revocatoria del mandato. Y es precisamente esta última la que más se ha mencionado en el despunte de este año 2021, el cual se preveía iba ser un año netamente preelectoral, que abriría el camino a las elecciones de Congreso y de presidente de la República en el 2022.

Sin embargo, los intereses políticos, los enfrentamientos por el poder regional, tienen a la revocatoria del mandato como el tema de mayor interés por este momento, pues la misma se puede solicitar al cumplirse un año de gobierno de un alcalde o un gobernador.

La Constitución Política, como las normatividades vigentes referentes a la revocatoria, señalan que las razones para pedirla es cuando el mandatario haya incumplido el programa de gobierno con el cual fue elegido, o por si existe un alto descontento entre la ciudadanía a la gestión del alcalde o gobernador.

La carta política, como la Ley 134 de 1994, son precisas en señalar que esa revocatoria del mandato no se podrá solicitar para el presidente de la República, como tampoco para los congresistas, diputados, concejales y ediles. El año pasado el senador Roy Barreras pretendió tramitar un referendo con el cual pedía la revocatoria del mandato del presidente Iván Duque, lo cual legalmente no es posible, aunque el congresista ya tiene un comité promotor para tal fin.

En Colombia, este mecanismo de participación popular está vigente desde 1996, pero en sus más de 200 solicitudes tan sólo ha prosperado en una ocasión. Lo fue en julio de 2018 cuando en el municipio de Tasco, Boyacá, la votación permitió darle fin al mandato de Nelson Javier García.

Aunque se cumplió el requisito de superar el umbral de participación necesario, los electores no pudieron volver a escoger a un nuevo alcalde porque quedaba menos de un año del mandato y la ley señala que ese mecanismo sólo aplica entre el segundo y el tercer año de gobierno.

El exalcalde de Buga, Valle, y hoy senador, John Harold Suárez, es un defensor del mecanismo, “como ex alcalde y conocedor del proceso democrático, a nivel regional, estoy de acuerdo con la revocatoria de mandato de ciertos mandatarios que llegan al poder con una serie de artimañas, engañando al elector. Todo el que incumpla su promesa de campaña, y demás requisitos estipulados en la ley 134 de 1994 deberá ser sometido a la voluntad ciudadana, y en las urnas definir su futuro”.

Pero así como ve los aciertos del mismo, Suárez sostiene que “no deja de ser un arma de doble filo. Quienes se encuentran en oposición política han usado esta figura para torpedear a quienes se encuentran haciendo un gran trabajo por sus territorios. Consideramos que si bien la revocatoria del mandato es una buena herramienta constitucional y política que debe existir, también ha quedado como un canto a la bandera, siendo usada más como un caballo de batalla para ganar adeptos y atacar gobiernos locales”.

La directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios, quien le ha hecho seguimiento a ese mecanismo de participación popular, señala que se ha vuelto común que los gobiernos municipales acudan a recursos judiciales como la tutela para evitar que la población llegue a manifestarse.

Barrios igualmente dice que estas revocatorias han fracasado porque hay una muy baja participación de los electores al momento en que tienen que salir a votar en la misma. Considera además que la administración pública local busca mecanismos de presión al aliarse con los contratistas para que no salgan a votar con los ciudadanos.

Los casos de hoy

En esta primera semana del año 2021, según un informe preliminar que entregaron la Registraduría Nacional y el Consejo Nacional Electoral, se han inscrito los procesos de revocatorias a los alcaldes, Claudia López, Bogotá; Daniel Quintero, Medellín; Andrés Felipe Martínez, Jamundí, Valle; Negut Antonio Eslait, Morales, Bolívar; Robinson Antonio Mansalva, Aguachica, Cesar; Jairo Yáñez, Cúcuta, Norte de Santander, y Edilfredo Machado, Bojayá, Chocó.

Sumado a ello se ha anunciado que se presentarán las peticiones de revocar a los alcaldes de Cartagena, Bolívar, William Dau y de Manizales, Carlos Mario Marín. En el proceso de estas solicitudes, la nueva normatividad ordena que antes de que los comités promotores empiecen a recoger firmas, se deberá cumplir una audiencia pública, en donde deben hablar, al menos por medio hora, tanto los mandatarios como los promotores, además de los ciudadanos que se inscriban para participar.

Las revocatorias más sonoras son, sin duda, las que se darán en las ciudades capitales, comenzando por la capital del país, de ahí que en las mismas se tenga puesto el interés de la dirigencia política, pero contrario a lo que se podría pensar, dos de los más fuertes jefes políticos colombianos anunciaron desde ya que no irán con esas revocatorias, el expresidente y jefe del Centro Democrático, Álvaro Uribe, y el senador y jefe de la Colombia Humana, Gustavo Petro Urrego.

Al apartarse de esas revocatorias, Uribe sostuvo que “el Centro Democrático, en unas ciudades y departamentos apoya, en casos declara independencia y también oposición, pero no participa en revocatorias porque este instrumento de la democracia debe ser más cívico que partidista y en este momento se corre el riesgo de rutinizarlo”.

Sin embargo, el Centro Democrático en un comunicado sentó una posición sobre la revocatoria al alcalde de Medellín, Daniel Quintero, aunque no la acompañarán como partido, sí dejaron en libertad a que sus seguidores la puedan apoyar.

Gustavo Petro por su parte sostuvo que “Colombia Humana no participará en las revocatorias de los alcaldes de Medellín, Bogotá y Cúcuta. Extremistas y corruptos quieren recuperar lo que han perdido por el voto ciudadano”.

En Bogotá

La primera petición de revocatoria formal contra la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, la radicó la ciudadana Nidia Esperanza Márquez Monroy, quien representa a un grupo significativo de ciudadanos llamados ‘Recuperemos nuestra Santafé sin vías de hecho, por el camino de la institucionalidad’.

Pero será otra la petición de revocatoria a López, lo hará un grupo de ciudadanos en cabeza de Fernando Orjuela, quienes sostienen que debe abandonar la Alcaldía porque ha incumplido su programa de gobierno. Según Orjuela, a finales de esta semana o inicios de la otra se estará inscribiendo el comité promotor.

Esta misma semana, también en internet, se promovió la salida de la alcaldesa. En Twitter fue tendencia el hashtag #RevocatoriaClaudiaLopez y en la plataforma Change.org se han recolectado más de 11.000 firmas para revocarla, aunque las mismas no tienen ninguna validez jurídica.

En Medellín

La revocatoria al alcalde de Medellín, Daniel Quintero, la lideran cuatro movimientos ciudadanos, Medellín Cuenta Conmigo, Más Medellín, Primero Antioquia y la Alianza Reconstrucción Colombia, quienes consideran que el 5 de abril estarían entregando las firmas para la revocatoria, y proyectan que todo el proceso termine el 10 de octubre cuando en Medellín se esté eligiendo al nuevo alcalde.

El alcalde Quintero se ha referido a la revocatoria en diferentes momentos. El primero lo hizo cuando escribió desde su cuenta de Twitter que “el futuro se parece a nosotros. Medellín ya no les pertenece. Colombia ya no les pertenece”.

En Cúcuta

El alcalde Jairo Tomás Yáñez también deberá enfrentar un proceso de revocatoria de mandato, el cual está liderado por un grupo significativo de ciudadanos que se llamó ‘De que se va, se va, póngale la firma’.

El abogado Miguel Galindo, quien hace parte del grupo de promotores, señaló que “hacemos esto por lo que vivimos en la ciudad durante un año en el que se le dio oportunidad al alcalde. Sabemos que fue un año que se adelantó durante una pandemia, pero en otras ciudades los alcaldes sí han hecho gestiones, sobre todo en la parte social, eso no se ha visto con este señor”.

Al pronunciarse sobre la revocatoria, el alcalde Yáñez le dijo a La Opinión que la misma le sorprendió porque “lo único que hemos hecho es trabajar intensamente y demostrar que con ética, moral, con decencia se ha podido elaborar un Plan de Desarrollo de la mano de la comunidad. En Cúcuta ya no se hacen obras por conveniencia de unos pocos, sino por las necesidades de las comunidades; ya no se adjudican contratos a dedo, no se chantajea con los contratistas o con votos, ni con dinero y no se transan favores por puestos públicos”.

Incluso, el mandatario sostiene que esta es una propuesta de las maquinarias políticas que están en su contra, “les duele en el alma porque se quedaron sin el botín. Con delincuentes es complicado, es decir, la ciudad se la venían robando en los últimos 20 años y todos en Cúcuta silenciosos. Por fortuna ese silencio se rompió a partir de la denuncia permanente. Lamentablemente es triste ver cómo estas personas pretenden secuestrar a base de mentiras, injurias y calumnias, y salen a despotricar permanentemente de las personas sin argumentos, sin pruebas. Lo único que les digo es que, después del trabajo nuestro no volverán”.

COLPRENSA

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