‘Tolima no es un territorio libre cultivos ilícitos’: Cere

Crédito: Colprensa / El Nuevo Día
Entre los varios hallazgos que el Centro de Estudios Regionales de la Universidad del Tolima consignó en el boletín ‘Oferta y consumo de drogas en el Tolima’ está la presencia de erradicación de cultivos ilícitos en la zona suroccidental del Tolima, lo que contradice el discurso recurrente de que el departamento está libre de siembra de sustancias ilícitas.
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El documento analiza la dinámica de la oferta en el departamento entre 2015 y 2020 a través de tres variables: erradicación de cultivos de uso ilícito, incautaciones de drogas y personas capturadas por el delito de tráfico, fabricación y/o porte de estupefacientes.

Cuando se habla de drogas, se refiere a sustancias psicoactivas, legales e ilegales: por un lado está el tabaco y el alcohol, cuyo consumo problemático y a temprana edad, debe ser tomado en serio por los tomadores de decisión para el diseño de políticas de convivencia y salud pública que establezcan reglas claras sobre su distribución y comercialización. 

Por el otro, las drogas ilegales son las ya conocidas: marihuana, cocaína, pasta base de coca, bazuco, heroína, LSD y éxtasis-Mdma, cuya producción, tráfico y consumo adictivo, se encuentra en el centro de problemas cruciales como el orden público y la seguridad ciudadana, violaciones graves a los derechos humanos como la trata, el uso y utilización de menores, la destrucción de núcleos familiares, y graves rupturas en el tejido social.

 

Erradicación de cultivos de uso ilícito

Aunque el territorio tolimense es estipulado como un lugar libre de cultivos ilícitos, el boletín del Cere señala que en los últimos años fueron erradicadas 146 hectáreas de coca y 64.5 de marihuana en los municipios del sur, una zona que tiene como vecinos a departamentos con una problemática aguda en cuanto a cultivos y, por lo tanto, el Tolima podría afianzarse como un corredor para el tráfico de drogas.

En concreto, si bien hay una ausencia de registros oficiales en este ámbito, los que existen dan cuenta de la presencia de erradicación en la zona suroccidental del Tolima, hecho que se encuentra asociado con el incremento de cultivos en la zona del Norte del Cauca y en el Valle.

De acuerdo con el documento, los datos globales de erradicación manual muestran la prevalencia de cultivos erradicados de coca con aproximadamente 146,5 hectáreas, seguido por marihuana con 64,75 hectáreas y 9,27 hectáreas de amapola. El municipio con mayor cantidad de hectáreas erradicadas de cultivo de coca fue Chaparral con 69,1% del total departamental, seguido de Ataco con 11,2%, Rioblanco con 6,7% y Planadas con 4%.

Por su parte, para las cifras de erradicación manual de cultivos de marihuana, en los últimos seis años se ejecutaron 42% de las acciones en Planadas, 18,4% en Chaparral y 14,2% en Ibagué.

Finalmente, respecto a los cultivos de amapola, los investigadores del Cere solo hallaron datos en Chaparral, Anzoátegui y Rioblanco, este último con mayor relevancia registrando 74,6% del total de hectáreas erradicadas.

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Incautaciones de drogas

En cuanto a esta variable, el boletín refiere que hubo un aumento considerable entre 2015 y 2020, de incautar 5,4 toneladas en 2015 se pasó a 9,5 toneladas para 2020.

El Cere hace dos interpretaciones de este hallazgo: el aumento del tráfico de drogas en el departamento o la eficiencia en los operativos policiales y militares contra los narcotraficantes.

Respecto a la participación de algunas drogas, la marihuana prensada representa el 90,5% de las incautaciones, con aproximadamente 43,2 toneladas. Y los municipios en los que se incautó mayor cantidad fueron Ibagué, Cajamarca, Honda, Mariquita y Planadas.

Por su parte, para el clorhidrato de cocaína se confiscaron 3,3 toneladas en los años establecidos, especialmente en Espinal, Mariquita, Natagaima, Ibagué y Honda; además, para la base de coca se hallaron 960 kilogramos en Natagaima.

En cuanto al bazuco, señala el documento, se destaca la baja proporción de kilogramos incautados, a pesar de esto la mayor cantidad de esta droga se halló en Ibagué, Flandes, Espinal y Natagaima.

Finalmente, si se habla de heroína y drogas sintéticas, se tiene para el primer caso 2,43 kilogramos en todo el departamento, concentrados en Ibagué y Espinal, y, para el segundo caso, 481 unidades en Ibagué, Flandes y Mariquita.

“En suma, estas cifras dan cuenta del establecimiento de varios corredores para el tráfico de drogas en el Tolima. Uno de los hechos alarmantes, es la ubicación que tiene Natagaima sobre la vía Neiva- Bogotá, importante corredor para los departamentos de Huila y Caquetá, estableciéndose como ruta desde el suroccidente hacia el centro del país. A este corredor se anexan Saldaña, Guamo, Espinal y Flandes”, indica el informe.

Otra zona de incidencia corresponde a las rutas provenientes del occidente del país, sobre la ruta de Cajamarca y Rovira; igualmente la zona norte del departamento que debe ponerse en alerta, sobre todo en Honda, Mariquita y Alvarado.

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¿Y la criminalidad?

Entorno a la variable de criminalidad, caracterizada por personas capturadas por el delito de tráfico, fabricación y/o porte de estupefacientes, el informe muestra que en el Tolima, durante los últimos seis años, fueron detenidas 8.704 personas y de ellas tan solo cuatro por el delito de lavado de activos relacionado con el negocio ilegal de la droga.

“Bajo esta lógica, llama la atención la concentración de capturas a consumidores por el porte de sustancias, la falta de eficacia policial para combatir el lavado de activos, la reincidencia que presenta el delito y la poca regulación para sancionar a los responsables. No obstante, según las cifras del periodo seleccionado (2015-2020) la tendencia en el número de capturas fue decreciente”, indica el boletín.

Además, en Cere llama la atención sobre la relación decreciente en el número de capturas y la tendencia ascendente de drogas incautadas en el Tolima. “Esta cuestión permite plantear que en municipios con mayor número de incautación y menor de capturas, la disponibilidad y efectividad de la fuerza pública sobre los traficantes es poca; en el caso contrario, menor número de incautación y mayor de capturas, vale la pena subrayar las problemáticas asociadas a microtráfico y porte de sustancias”, agrega.

 

Recomendaciones del Cere

En primer lugar, el Centro señala que si se cree en las cifras de erradicación manual de cultivos de uso ilícito en el Tolima en los últimos seis años, se debe dejar de lado el lugar común que resalta al Tolima como un territorio libre de cultivos de uso ilícito.

Aun así, el Cere acota que esta alerta no debe invitar a promover una mayor erradicación forzada de cultivos y mucho menos mediante métodos destructivos del ambiente y la salud humana como es la aspersión aérea con glifosato.

“La presencia de cultivos de uso ilícito es solo un síntoma de la pobreza estructural de las familias rurales del país, por lo que la solución a esta realidad está en otorgarle alternativas productivas a las familias que viven de estos cultivos y garantizar los derechos de la población rural”, indica el boletín.

Según indicó, erradicar sin ofrecer alternativas solo garantiza que se volverá a sembrar y, por el contrario, se deben tratar las causas estructurales si se quieren soluciones definitivas.

Por otro lado, el informe indica que las cifras crecientes en los últimos seis años de sustancias psicoactivas incautadas en el Tolima indican un crecimiento del tráfico de grandes cargamentos por las vías principales del departamento que conectan el sur oriente con el centro del país.

“A pesar de esta dinámica general, se debe revisar la relación entre las incautaciones y la mayor oferta de sustancias psicoactivas de los municipios que atraviesan estas vías, especialmente Espinal, Flandes, Natagaima, los municipios del norte del departamento e Ibagué”, recomienda.

Enfatiza que las incautaciones de heroína y bazuco en estos municipios son un factor de alarma adicional e invita a enfocar las políticas públicas hacia un posible crecimiento en el consumo problemático de estas sustancias en el departamento.

El documento precisa que al contrastar esta información con las cifras de personas capturadas por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes se evidencia una posible concentración de estas capturas en jóvenes portadores de pequeñas cantidades sustancias psicoactivas y especialmente en los principales centros urbanos del Tolima.

“Si a pesar del esfuerzo policial por capturar personas se incauta cada vez un mayor volumen de sustancias, algo no está funcionando con el enfoque punitivo de la política de drogas del país y del mundo. Esto se corrobora además con la mayor percepción de oferta de drogas en las calles que tienen los consumidores de sustancias psicoactivas, según las encuestas de consumo realizadas para el país en los años 2013 y 2019”, refiere.

Ante esta evidencia, el Cere refuerza la idea de la necesidad de cambiar radicalmente el enfoque con el que se ataca la oferta de drogas en el país, pues solo regulando estatalmente la oferta de sustancias psicoactivas se puede controlar la disponibilidad de las mismas y acabar con las rentas exponenciales de los narcotraficantes.

“El prohibicionismo contra las drogas solo ha aumentado el precio de las sustancias psicoactivas y ha garantizado que sigan apareciendo grupos ilegales que se benefician de estas rentas”, concluye.

El Nuevo Día.

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