Paro Nacional: ¿Qué salida proponen los congresistas tolimenses a la crisis?

Crédito: Jorge Cuéllar / El Nuevo Día.
Son múltiples lecturas las que se han hecho alrededor del estallido social que significaron las movilizaciones ciudadanas y a los congresistas, como representantes de pueblo, les asiste responsabilidad para canalizar y atender las demandas. Así están actuando.
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Los días pasan y la movilización social, lejos de marchitarse, permanece fortalecida, sobre todo por la energía de miles de jóvenes que siguen saliendo a las calles para reclamarle al Gobierno del presidente Iván Duque cambios en temas de índole social y económico.

Como se sabe, el anuncio de retiro de la reforma tributaria no apaciguó la convulsión social y desde diferentes orillas han surgido propuestas y lecturas sobre la crisis, a la espera de que inicie una negociación entre el Comité Nacional de Paro y el Gobierno central.

En el Congreso se han desarrollado sesiones plenarias para escuchar a diferentes sectores, por eso consultamos a representantes y senadores del Tolima para conocer qué piensan de las más de dos semanas de protestas y qué salida proponen. Esto respondieron.

 

El cuestionario

1. ¿Qué lectura hace de las dos semanas de manifestaciones consecutivas en Colombia y el Tolima a causa del descontento ciudadano en temas sociales y económicos?

2. ¿Cómo considera que el presidente Iván Duque ha manejado la situación y qué recomendación le haría?

3. Organizaciones de derechos humanos y diferentes voces de la comunidad internacional han reprochado el exceso en el uso de la fuerza policial. ¿Es necesaria una reforma a la Policía?

4. ¿Cuál debe ser el carácter, el espíritu, del nuevo proyecto de reforma tributaria del Gobierno nacional?

5. ¿Cuál es su posición frente al proyecto de reforma a la salud?

6. Desde su rol como congresista y dirigente político, ¿cuál sería su aporte para una salida a la crisis?

 

Miguel Barreto

1

1. Sin duda existe un descontento social, la pandemia ha agravado las brechas sociales en el país y evidentemente es un grito que se debe escuchar. La protesta es legítima. Sin embargo, las acciones violentas y vandálicas no son justificables: la violencia nunca será la solución a nuestros problemas. Asimismo, los bloqueos viales están provocando desabastecimiento, una fuerte amenaza para nuestras regiones y por ello hay que ejercer autoridad para garantizar circulación en las vías y que a la vez a los involucrados se les apliquen los arrestos y cancelaciones de licencias correspondientes. Por otro lado, el Tolima es uno de los departamentos con mayor desempleo en el país y debemos seguir trabajando para restaurar el tejido empresarial, atraer inversión y, sobre todo, articular a los jóvenes y mujeres en el mercado laboral.

2. Ha actuado en concordancia con la ley, ha escuchado y está desarrollando mesas de diálogo con diferentes líderes, llegando a acuerdos importantes como estudiar y proponer una nueva reforma tributaria y apoyar la educación superior con la matrícula cero en las instituciones públicas para los estratos 1, 2 y 3. Además de continuar con la búsqueda de soluciones para que cesen los bloqueos, hay que tener en el radar a las pequeñas y medianas empresas. Por ello, sería indispensable analizar la posibilidad de que sus créditos sean cobijados con dos años de plazos de gracia.

3. Respaldamos a nuestra Fuerza Pública, sin embargo, debemos ser claros en que no se puede operar en contravía de la Constitución y la ley. El respeto hacia los derechos humanos debe ser el pilar de cualquier accionar. Hay que ser agudos en las investigaciones, dando celeridad para tener respuestas a la mayor brevedad y llegar a las condenas donde haya lugar, bien sea de quienes atentaron e hirieron a miembros de la Policía, destruyeron patrimonios privados y públicos, como también de los uniformados que hicieron uso excesivo de la fuerza. El honor y orgullo que genera nuestra Policía Nacional y la Fuerza Pública no se pueden ver afectados por unos casos aislados y mucho menos permitir que den pie a plantear cambios de un talante tan radical como una reforma policial.

4. Para estabilizar la deuda pública en cifras cercanas al 60% del PIB y ayudar al financiamiento de los instrumentos del gasto social, la propuesta de la Andi tiene una buena visión, donde sean los grandes empresarios y patrimonios del país los que hagan un esfuerzo especial y solidario con Colombia, así como que la reforma tenga un tamaño de $12 o $15 billones e incluya la reducción de la evasión tributaria, el establecimiento de un plan ambicioso de austeridad estatal y el gravamen con el IVA a algunos bienes o servicios de lujo.

5. Coincido con la posición de la bancada del partido Conservador: no es momento para tramitar una reforma a la salud y, en consecuencia, apoyo archivar este proyecto de ley. Para una reforma estructural se debe llegar a un gran acuerdo que involucre a todos los sectores en este tema, especialmente a los usuarios y a los prestadores del servicio. En tal sentido, consideramos que estos puntos son fundamentales dentro de la discusión de una reforma al sistema de salud: giro directo a los prestadores de salud, terminar con la tercerización del talento humano en la salud y mejora sustancial en el pago de sus salarios, garantizar la calidad de los servicios y fortalecer la red pública hospitalaria.

6. El compromiso que tenemos como congresistas para aportar una salida a la crisis es no parar, es continuar trabajando, sesionando, y avanzando con proyectos de ley que buscan la generación de empleo, la reactivación económica y el fortalecimiento del tejido empresarial del país. Actualmente cursan en el Congreso dos de nuestras iniciativas que pretenden contribuir a solucionar la crisis: primero, que Tolima sea incluida como Zona Económica Social y Especial (Zese) y segundo, que la empresa privada pueda comprar, comercializar y aplicar vacunas contra el Covid-19, para que exista una vacunación masiva. También es nuestro deber promover y apoyar los espacios de diálogo entre el Gobierno y todas las voces, para llegar a consensos esenciales para el progreso y la productividad del país. Es momento de estar unidos.

 

Adriana Matiz

2

1. Aquí hay de todo: un descontento social, una inseguridad de los jóvenes hacia el futuro, una falta de confianza de la ciudadanía hacia las instituciones del Estado, unos políticos buscando adeptos para las próximas elecciones, un Gobierno que se quedó sin agenda para tender los problemas de la comunidad hace tiempo, una ciudadanía que está harta de restricciones a su libertad por cuenta de la pandemia, unos gremios debilitados y, por último, una clase política que está maniatada porque las soluciones y mecanismos del Estado no son tan rápidas como las necesita el país. Ahora, el punto es saber cuando terminaran, porque cada día, contrario a lo que uno podría llegar a desear, son más rápidos los nuevos problemas que surgen que las soluciones que el país clama.

2. El presidente en algún momento y seguramente mal asesorado, pensó que uno podía gobernar solo con sus amigos y sus compañeros de aulas. Los gobiernos se deben acompañar de quienes representan a los ciudadanos desde un principio y sus ministros y directores ser los interlocutores directos entre el ciudadano de a pie y las decisiones de gobierno. Como eso no sucedió, el gobierno careció en cada decisión que adoptó del acompañamiento de los líderes del país. Cada vez era más palpable que esa desconexión iba a empañar todas las buenas intenciones que tenía el Presidente.

El único camino que le queda es el diálogo abierto, donde involucre la mayor cantidad de sectores que pueda, no hay más salida que sentarse con un país con el cual no se contó a la hora de gobernar. Nada de lo que haga se lo van a reconocer si no están como garantes de los mismos acuerdos que se hagan, las mismas personas con los que se firmen y que hoy dirigen el paro.

3. Si hay una institución que terminó mal en este proceso fue la Policía Nacional. Fue la sacrificada y chivo expiatorio de todos los males del país. Como si esta representara el Estado, la ciudadanía se le vino encima y creo no supo reaccionar. Se le dejó sola en esta lucha representando la institucionalidad y hoy es la que va a pagar las consecuencias. Los hechos sucedidos no le dan más salida al Estado que eliminar el Esmad como unidad antidisturbios, pues ya después de 20 años se agotó moralmente y la ciudadanía lo ve más como un aparato represor del Estado que como una unidad para prevenir los desmanes en situaciones donde protestas pacíficas se convierten en disturbios.

La policía ha hecho su mayor esfuerzo por que los casos que hoy manchan su proceder en estas manifestaciones terminen judicializados. Esto no va a bastar y seguramente tendrán que venir unos cambios estructurales en la institución, empezando por un director civil o, en su defecto, una exclusión de sus actos de la justicia penal militar, pues en la mayor parte de las situaciones, son cometidos contra civiles, no contra enemigos de guerra.

4. La construcción debe ser a través de la vinculación y concertación con la sociedad civil, con la dirigencia política de todos los sectores y los gremios económicos. Estamos seguros de que si no se involucra a la ciudadanía, cualquier proyecto que piense presentarse va a fracasar. Sin embargo, hay que tener claridad que se avecina una situación difícil a nivel económico, por lo que se debe hacer un esfuerzo fiscal para la disminución de la nómina del Estado, la disminución de los privilegios y salarios altos, además de poner una sobretasa al sector financiero y dar una lucha férrea contra la evasión. La nueva reforma debe ser garantizada por los ricos del país y los dueños de los grandes capitales, no por una clase media emergente ni mucho menos por los de abajo. Aquí lo que se trata es de romper la desigualdad y eso se hace protegiendo a los de menos capacidad de pago.

5. No es momento para tramitar una reforma a la salud. Desde la bancada del partido Conservador hemos dicho no a esa reforma y solicitamos al Congreso su archivo. Sin embargo, hay que revisar a futuro implementar el giro directo a prestadores, terminar con la tercerización del talento humano en la salud y crear mecanismos que garanticen la calidad en los servicios mediante un fortalecimiento además de la red pública hospitalaria

6. La salida a esta difícil situación es, sin duda, el diálogo. No hay más. El país está pidiendo ser escuchado. Por ende, en compañía de la bancada del partido Conservador en el Congreso, impulsamos la creación de una mesa de concertación nacional por la juventud que permita una interlocución directa con ellos y escuchar sus propuestas. Además de esto, junto a un grupo de congresistas, estamos organizando unos encuentros denominados ‘Los Jóvenes Tienen la Palabra’, en los que básicamente lo que queremos es ser facilitadores del diálogo en el país, para conocer lo que está pensando la ciudadanía en las regiones.

 

Ricardo Ferro

3

1. Entiendo que hay muchos temas en Colombia que nos generan preocupación a todos los colombianos. Soy respetuoso de los mecanismos de participación ciudadana, pero las protestas deben ser pacíficas, argumentativas y buscar un objetivo importante para la comunidad. Una vez lograda esa finalidad, porque fueron escuchados por el Estado colombiano o las entidades territoriales, dependiendo el caso, deben cesar. Se cometió un error por parte del Gobierno frente a los temas que se tocaron en la reforma tributaria, pero eso fue corregido hace varios días, cuando el mismo Presidente salió públicamente a retirarla. Ahí debieron haber acabado las manifestaciones. Si las protestas arrancaron por un tema diferente, debieron convocarse por un tema diferente. En la medida que haya protesta pacífica, debe ser garantizada, pero no se puede volver un mecanismo para que algunos politiqueros instrumentalicen a los marchantes para sus objetivos personales.

2. El presidente se ha caracterizado por escuchar y estar en contacto con la ciudadanía. El presidente está interesado en que podamos reactivar el país, porque no podemos pasar de la pandemia del covid a la pandemia del hambre. El llamado es al diálogo constructivo y consciente con la realidad económica. Cuando arrancaron las protestas, se acababa de presentar una reforma tributaria que pretendía recoger $25 billones y hoy en día, sumando las solicitudes que se han hecho por parte de todos los sectores, necesitaríamos una reforma para $85 billones. No hay plata para atender todas las solicitudes. No se trata de que el presidente le diga que sí a todo y después incumpla propuestas. Hay que sentarse y revisar qué se puede hacer.

3. Nosotros no podemos tomar partido. Aquí han muerto civiles, pero también policías. Se han cometido errores de lado y lado. No podemos decir que los unos son los buenos y los otros son los malos. Todos estamos perdiendo. Si el día de mañana se presenta o ya hay un proyecto para reglamentar la policía, bienvenido. Lo revisaremos. Si tiene cosas buenas y hay cosas que se pueden mejorar en la Policía, que se mejoren. Pero no estigmaticemos a la Policía. No estoy de acuerdo con que se generalice. Quienes fallan y delinquen son las personas y no las instituciones. La Policía siempre será buena, pero si hay policías malos, que ellos respondan. Tampoco puedo decir que todos los marchantes son delincuentes. Hay personas que marchan pacíficamente, pero hay quienes van a delinquir, atentar contra la policía, matar a otras personas y generar caos.

4. Colombia se ha caracterizado por ser un país responsable con las finanzas públicas. Los diferentes sectores son conscientes de que se necesita una reforma tributaria, así lo están haciendo todos los países por cuenta de la pandemia. Lo importante es hacerlo bien. He planteado unas líneas rojas: son intocables las personas naturales, la vivienda de interés social, la canasta básica, el IVA, el sector agropecuario. Tenemos que hacer un esfuerzo de lucha contra la corrupción, austeridad en el gasto público y tenemos que pedirle al Banco de la República que nos anticipe utilidades para tener caja en este momento. La Andi ha pedido mantener dos o tres años más unos impuestos que vienen pagando empresas y que se iban a desmontar para tener una caja de cerca de $15 billones.

5.  Ese es un proyecto de Cambio Radical y preferiría que fuera ese partido el que hablara al respecto. Cuando me toque analizarlo y estudiarlo, haré lo propio. Si veo que algo no es conveniente para el país, no lo aprobaré.

6. La semana anterior arranqué unos diálogos con las comunidades, los jóvenes, los taxistas, los comerciantes, los agricultores, los vecinos de los barrios, los ganaderos. Hay un común denominador en todas las personas que he escuchado: todo el mundo quiere que el país se ponga a producir. El llamado, que no me canso de hacer, porque se han afectado muchas personas y bienes, es a que las protestas sean pacíficas y tratemos de ponernos de acuerdo en lo fundamental, como decía Álvaro Gómez. Y, como partido, esta semana presentamos una propuesta para disminuir el Congreso y disminuir los salarios de sus miembros, para enviar un mensaje de austeridad al país, sin que sea el único y suficiente, porque las ramas Ejecutiva y Judicial también tienen que dar señales en ese mismo sentido.

 

José Élver Hernández

4

1. Se puede resaltar el despertar de la juventud y su interés en hacer parte activa de la política, pero hace falta de articulación y liderazgo en las solicitudes del paro. Hay que agregar que de la lectura de los acontecimientos se ha evidenciado mucho más la necesidad de que los poderes públicos se compaginen con la ciudadanía, la necesidad de que se les escuche, no por votos, sino por ayudar a superar las necesidades y, por sobre todo, que necesitamos un cambio de nuestra cultura como ciudadanos, la necesidad de empatía y respeto, la necesidad de reconciliarnos como compatriotas.

2. El Presidente ha tenido aciertos, pero también dificultades, precisamente porque le ha tocado recibir el estallido social de un pueblo que viene reclamando de su clase dirigente cambios verdaderos. Ya no es momento de recriminar desaciertos, sino de buscarle a él caminos de diálogo y solución. 

3. Dados los hechos se podría decir que es necesaria, se evidencia desde el 21N, también se puede agregar que, lo que está en juego es la institucionalidad, y para preservarla hay que buscar en la formación de las fuerzas una mayor consideración en el uso de la permisión que le da la Constitución y la ley.

4. Recaudar para equidad social sin quitarle al más pobre, lo que necesariamente nos lleva a buscar otras fuentes de recaudo, por lo que se deben gravar los bancos, las bebidas azucaradas y las demás que permitan cerrar el hueco fiscal y sostener el bienestar social. Como presidente de la Comisión Cuarta, trabajaré para que la reforma tributaria venidera sea con verdadero enfoque social. Los más ricos, los que se beneficiaron del más desprotegido en esta pandemia, deben aportar en gran medida a solucionar el problema fiscal que tenemos.

5. A parte de hacer una verificación exhaustiva de la base de datos del Sisben en la cual ingresan muchos solo para acceder a beneficios que no les corresponden, debemos garantizar la salud como un derecho y no como un negocio para las EPS y unos pocos que tiene quebrado el sistema. Es que tenemos que sacar del imaginario político y social que la salud es un negocio, por lo que esa reforma a la salud que corre tránsito en el Congreso debe ser archivada. La salud debe reformarse, pero para mejorar las condiciones de los ciudadanos, no para empeorarlas.

6. Siempre he insistido en que el agro es la solución para este país, y la agroindustria la que nos traerá el desarrollo, estamos quedados con hacer la reforma agraria que demandan los campesinos desde el proceso de paz, por otro lado el país no tiene políticas públicas claras para la juventud, el desempleo y la falta de oportunidades los ha llevado a marchar con justa causa, es hora de ofrecerle salida a los jóvenes y los gobernantes deben mirar con mayor detenimiento qué país quieren ellos. Por otro lado, ya iniciamos con la escucha de los gremios y sectores del paro nacional en la Plenaria de la Cámara para conocer las motivaciones, que aunque conocidas a través de los medios, se hace necesaria conocerlas de primera mano y de los principales actores.

 

Aquileo Medina

5

1. Como académico, habiendo pertenecido a una institución de educación superior durante muchos años, siempre he estado de parte de la Constitución, de los derechos de los ciudadanos. Rechazo que estas protestas se tornaran en violencia por parte de la fuerza pública, vandalismo y otros escenarios lastimosos para nuestro país, en especial en ciudades principales como Ibagué, Medellín, Bogotá y Cali. Defiendo de manera indiscutible el derecho de todos los ciudadanos a movilizarse para que se escuchen sus peticiones, pero rechazo todo acto de violencia manifiesta por parte del Estado, de la fuerza pública y de algunos ciudadanos que se manifiestan con violencia.

2. Soy partidario de que los ciudadanos tienen derechos a marchar, a movilizarse para que sus peticiones sean escuchadas, me parece que fue desmedido, precipitado e imprudente por parte del Gobierno Nacional y sus allegados incitar a la Policía a utilizar sus armas en contra de los manifestantes, pues siempre el diálogo pacífico será el mejor camino para construir y mejorar la democracia.

3. Pienso que sí debemos realizar una reforma a la Policía, debemos propender por impartirles más humanismo y un respeto mayor por los derechos de los ciudadanos, para que el uso de la fuerza solo sea en casos de extrema necesidad, pero no quiero decir que ellos sean los culpables, pues en muchos casos cumplen con su deber, por parte del Ministerio de Defensa debería generarse ayudas e incentivos para brindarles acceso a la educación superior a nuestros policías para que se formen profesionalmente, tengan más conocimientos y puedan ejercer sus estudios en favor de la institución.

4. Como muchos de los ciudadanos estoy de acuerdo en que no debe realizarse una reforma tributaria, la economía colombiana está en crisis debido al covid-19, se ha sufrido una desmejora en la calidad de vida de los ciudadanos y muchos han quedado sin empleo, por lo que no favorece, ni es viable, ni merecemos ninguna clase de reforma tributaria, lo que debe hacer el estado es priorizar gastos, recortar algunos gastos innecesarios que no contribuyen en nada al bienestar social de los ciudadanos, realizar ventas de activos, estrategias para la evasión de impuestos, impuestos al patrimonio para capitales mayores a $5.000 mil millones, entre otras alternativas.

5. Desde el primer momento en que se adoptaron los cambios y reformas al proyecto de ley original que buscaba reformar la salud en Colombia a favor de los ciudadanos, me aparté del mismo proyecto y me opuse rotundamente a esta nueva reforma, porque es inoportuno y debe ser consensuada con los colombianos en sus diferentes representaciones, sí es necesaria una reforma a la salud, pero una reforma que ayude al ciudadano, que en realidad beneficie a los afiliados contribuyentes y subsidiados, que acabe con el negocio de las EPS que no respetan la dignidad de la vida y la salud, porque la salud no es un negocio, la salud es un derecho de todos los colombianos y debemos procurar que sea de alta calidad y en las mejores condiciones.

6. La mejor salida siempre ha sido el diálogo, desde mi rol como representante a la Cámara, y líder del partido Cambio Radical en el Tolima, he gestionado y procurado mesas de diálogo, he debatido y discutido en mi partido político, ante el Congreso, ante los entes como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría para que se brinde el apoyo social y humanitario, para que se respeten los derechos de todos los ciudadanos, para que se permitan las marchas y movilizaciones como derecho fundamental, he estado al pendiente de todas las vulneraciones de derechos que se pudieran presentar, y siempre he exigido claridad en los hechos que se presentan en estos días de crisis por las protestas, exigiendo se imparta justicia de manera adecuada.

 

Ángel María Gaitán

6

1. La indignación del pueblo tolimense y colombiano está absolutamente justificada. Yo lo advertí por estos medios: se venía cocinando una bomba social en el país y estalló. La desigualdad, la desatención de los campesinos, la falta de oportunidades para los jóvenes, los acuerdos incumplidos con los indígenas, los educadores trabajando sin garantías, la salud precarizada. Son tantos los problemas acumulados y este Gobierno los disparó, con el agravante de que quería meterle la mano al bolsillo al pueblo colombiano, mientras que los grandes sectores como el financiero y energético gozan de generosos beneficios.

2. Duque ha manejado esto con los pies. Es un presidente inepto y mal asesorado, empezando por el Ministro de Hacienda que no sabía cuánto vale un huevo en Colombia y un jefe político (Álvaro Uribe), que solo disparó más el enfrentamiento cuando pidió a la Fuerza Pública usar armas, generando más de 40 muertos. Ellos piensan que el país del norte de Bogotá es la vida de todos los colombianos, cuando la realidad es de pobreza y miseria. Si no desmilitariza las ciudades, las marchas y las protestas, va a seguir el derramamiento de sangre de los manifestantes y la Policía, que son hijos de pobres.

3. Hay que hacer las reformas estructurales que en este país no se han hecho, empezando por la de la Policía. Las reformas a la salud, la educación, el agro, la política, la justicia se han aplazado por décadas. Sin esto, seguiremos siendo un país supremamente desigual y no podremos construir un país más equitativo. El pueblo no aguanta más. Hoy estalló esta bomba social y si no se toman decisiones con sabiduría, vamos a terminar en una guerra civil y el derramamiento de sangre será mayor.

4. Quitarle los privilegios a los poderosos en materia de pago de impuestos. Con la reforma tributaria de 2019, el país dejó de recaudar entre $80 o $90 billones con la exoneración del impuesto de renta a los sectores petrolero, minero, eléctrico, financiero y bebidas azucaradas. Manejan el 95% de la riqueza del país y no hay ni la más mínima redistribución de ingresos. Hay que crear una renta básica universal por unos siete meses, como mínimo, para que la gente tenga cómo comer. Este es el único Gobierno que cree que con dos mercados y $120.000 se le quitó el hambre a la gente. Debemos hacer la reforma tributaria que exige la gente en la calle.

5. No apoyo la reforma de salud tal como está, porque profundiza la mercantilización del servicio. Las EPS se han enriquecido a costa del drama del pueblo colombiano. Viejos y jóvenes se mueren en las puertas de los hospitales esperando una cita. Eso no le importa a nadie, ni siquiera los que crearon la famosa ley 100 de seguridad social. El Congreso tiene que hacer una reforma concertada con quienes están en las calles y no con los gremios.

6. El presidente Darío Echandía decía que es mejor echar lengua, que echar bala. Lo primero que debe hacer el Presidente es retirar al Ejército y la Policía de las marchas, porque son infiltradas por vándalos que hacen todo tipo de estragos y, sobre todo, porque así se puede generar un diálogo sincero con quienes representen a los sectores que están en la calle. Y este Congreso debe tiene que autoreformarse. Debemos congelar los salarios, acabar los privilegios y diseñar una reforma política clara y precisa donde los partidos jueguen otro papel e interpreten al pueblo colombiano.

El Nuevo Día.

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