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Héroes del puente de La Variante salvan vidas a oscuras

Él es Francisco Guzmán, uno de los héroes disponibles para frenar a las personas que desean saltar en el puente.
Crédito: Fotos: Hélmer Parra / El Nuevo Día.Él es Francisco Guzmán, uno de los héroes disponibles para frenar a las personas que desean saltar en el puente.
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El nuevo puesto de mando unificado del puente de La Vida es iniciativa de un ciudadano, que debe trabajar “con las uñas” para sacarlo adelante.
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Saúl Guzmán es, sin que lo sepa, el nuevo héroe de Ibagué junto a sus trabajadores. El puesto de mando unificado recién instalado en el puente de La Variante fue idea e iniciativa suya, aunque muchos lo desconozcan.

Si bien la Alcaldía Municipal y la Policía Metropolitana brindaron su apoyo a esta idea, fue el deseo de ayudar y el amor por la vida lo que motivó al representante legal de las empresas de seguridad ASVES LTDA (capacitación y formación en seguridad) y GRUSEP (de vigilancia), a querer enviar a sus vigilantes al puente, para que prestaran el servicio y ayudaran a salvar vidas.

Sin embargo, este bonito deseo de ayudar ha tenido algunas dificultades que fácilmente pueden ser resueltas por la concesionaria encargada de esta calzada quienes, de acuerdo a Saúl, no han puesto luz, obligándolos a moverse a oscuras en un punto que es considerado como el “puente de los suicidios”.

¿Cómo nace la idea?

Saúl Guzmán, representante legal de las dos empresas mencionadas, es oriundo de Rovira, Tolima, y lleva muchos años en Ibagué con sus compañías, dando trabajo a decenas de personas. Ahora, su deseo de seguir ayudando se materializó en algo que la ciudad pedía desde hace mucho tiempo, pero que ni autoridades ni concesión hicieron realidad: una caseta de vigilancia 24/7 en el puente, que ayude a las personas que llegan con la intención de acabar con sus vidas.

“Soy el representante legal de dos empresas de seguridad. Hace aproximadamente seis meses, en mi corazón dispuse de poner un puesto de seguridad allá por mis propios recursos, con vigilantes capacitados y entrenados por nosotros para que ayudaran a mitigar en ese flagelo que está ocurriendo en Ibagué”, contó el tolimense.

Esta idea suya, desinteresada, se la comunicó a la Policía para que le suministraran un radio que les ayudara a los vigilantes que dispondría, a contactar más fácilmente a ambulancias y bomberos en caso de que alguna persona llegara al puente para saltar. La idea se difundió, llegó a oídos “del comandante y de la Alcaldía”, quienes le expresaron “que les parecía interesante poner un puesto de mando unificado allá”, narró.

La idea que le propusieron fue trabajar articuladamente; no obstante, la ciudad pensó que la vigilancia privada fue contratada por la alcaldía, algo errado. “Es algo que yo estoy poniendo de mis propios recursos”, dice Saúl, quien añadió que toda su idea de la caseta de vigilancia era algo que quería realizar a la sombra, “yo quería hacer un trabajo silencioso”, pero desde la Alcaldía le dijeron que debían hacer una rueda de prensa, la cual se realizó la semana pasada en el comando de la Policía, donde se lanzó el puesto de mando unificado.

Fue así como las autoridades se unieron a la idea de Saúl Guzmán y comunicaron a la ciudad la nueva estrategia para frenar los suicidios en el puente, el pasado lunes.

No obstante, esta semana el representante legal de las empresas de vigilancia comunicó que instalaría su caseta el jueves 29 de septiembre, habiendo hecho ya el proceso de selección, entrevistas y exámenes para elegir a los vigilantes que desarrollarían la ardua misión de salvar vidas.

De inmediato, las autoridades locales se unieron a la fecha, y la inauguración se realizó con medios de comunicación en la mañana del jueves.

No obstante, las autoridades solo hicieron presencia en el lanzamiento y siendo “la 1 de la tarde hasta luego, y se fueron, y no los volvimos a ver”, expresó Saúl.

Los vigilantes de la empresa quedaron solos en el puente con la buena voluntad de ayudar, pero siendo esta una tarea extremadamente delicada.

Salvaron ya cuatro vidas

La primera persona que salvaron el pasado jueves arribó a la 1:50 de la tarde. “Me llamó el guarda que llegó una chica a tirarse, se logró persuadir la niña, el guarda lo hizo de manera valerosa, sacamos adelante la situación; como era la ‘hora boba’ de 12 a 2 de la tarde nadie contestó, yo llamé personalmente a la Secretaría de Salud que mandó un equipo sobre las 3 de la tarde”.

La segunda persona llegó a las 4 de la tarde en estado de depresión. “Menos mal que el equipo seguía ahí, entonces el vigilante fue, ayudaron y lo rescataron. Se volvieron a ir”.

El nombre de este vigilante y héroe: Francisco Guzmán de 45 años.

Les toca a oscuras

 “Fui a las 8 de la noche a pasar revista y preocupado porque tengo el guarda totalmente a la deriva. Lo único que le alumbra es la luz de la luna si está haciendo buen clima y los carros que pasan que alumbran. Duré hasta las 11 de la noche, el compromiso de la Policía era que me daban un radio, nunca me lo dieron”, narró con tristeza Saúl, luego de ver al segundo vigilante que tomó el turno de la noche, a oscuras en este punto.

Les prometieron que el cuadrante iba a estar pendiente, pero en el tiempo que estuvo el señor Guzmán, asegura que nadie llegó a acompañar a su trabajador.

En este turno nocturno, a las 3:30 de la madrugada ocurrió el primer incidente: “llegó una niña de 20 años literal a la mitad del puente, agarrada de la baranda, y él solito logró persuadirla, la sacó de la zona de peligro y la llevó a la caseta de don Víctor. Un valiente ese muchacho, un varón, porque ni yo soy capaz de arrimarme a esa hora allá”, contó Saúl.

La segunda persona arribó a las 4:55 de la mañana: “en estado de depresión, de embriaguez, a tirarse también. Muy duro, ese tema es una cuestión lamentable”, añadió Guzmán.

El nombre de este joven héroe: José David Bedoya Castaño, de tan solo 18 años.

Héroe

La petición

 

Saúl Guzmán necesita ayuda y hace el llamado urgente a la concesionaria encargada de esta doble calzada, para que instalen de forma inmediata los bombillos y se tenga bien iluminado el puente. Además, que le ayuden a montar una caseta con radios, teléfonos y electricidad, con el fin de que los vigilantes puedan tener las herramientas que requieran a la hora de salvar una vida.

“El guarda a las 3 de la mañana me hizo el reporte, pero a las 5 se le descargó el celular y no tenía donde enchufar. Es falta de voluntad de los entes que tienen la responsabilidad”, expresó el tolimense, que tiene las mejores intenciones, pero necesita la colaboración.

Por ahora, mencionó, que continuará con su labor dando trabajo a estos vigilantes que están arriesgando su propia estabilidad mental para salvar a personas que llegan al puente, y liderando este importante puesto de observación, trabajando “con las uñas” por aportar a la ciudad.

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Valentina Silvestre Manrique

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