Es el derecho, no la política
Esta no es una columna para defender o atacar a los alcaldes de Medellín y de Ibagué. Cada cual puede pensar lo que quiera en relación con esos personajes. El punto es que cuando ellos o cualquier servidor del Estado -sí, incluido el comandante del Ejército- cruzan la línea que prohíbe la participación en política y deciden hacer esguinces audaces, solapados o directos a la norma, pero al fin y al cabo esguinces, deben ser reprochados por la Procuraduría que sigue manteniendo esa función, aunque algunos ahora pretendan quitársela.