Capturar estos capos, tarea para el próximo presidente

Crédito: VANGUARDIA / Internet
La captura y extradición de Dairo Úsuga David (“Otoniel”), jefe del Clan del Golfo, ha sido el mayor logro del gobierno de Iván Duque en lo que se refiere a la cacería de los llamados “objetivos estratégicos de alto valor”.
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Así se denomina en la jerga policial y militar a los principales jefes del crimen organizado y el terrorismo, dinamizadores de múltiples actividades ilegales, y cuyas capturas o bajas son prioritarias.

Además de la detención de “Otoniel”, hubo otros blancos estratégicos que fueron dados de baja por las autoridades en medio de operativos: del Clan del Golfo fueron “Marihuano” y “Pueblo”, integrantes de la cúpula de ese cartel.

De otras organizaciones, se destacan las muertes de “Matamba”, de la banda Cordillera Sur; “Chucho Mercancía”, de “los Pachenca”; “Caín”, de “los Caparros”; “Guacho”, del frente Oliver Sinisterra de las disidencias de las Farc; y “Uriel”, del ELN.

Entre ellos se cuentan varios jefes de la Segunda Marquetalia, como “el Paisa”, “Jesús Santrich” y “Romaña”; al igual que “Gentil Duarte”, líder de la disidencia de las Farc que rivaliza con la anterior.

Los que faltan

Pese a estos golpes, el listado de pendientes es extenso. Hoy los objetivos más perseguidos son los máximos jefes de la Segunda Marquetalia (“Iván Márquez” y “Zarco Aldinever”); del Comando Central del Eln (“Gabino”, “Pablo Beltrán”, “Antonio García” y “Pablito”); y del Clan del Golfo (“Chiquito Malo”, “Siopas” y “Gonzalito”).

Es difícil que todos sean cazados antes de que finalice el periodo del presidente Duque, este 7 de agosto, por lo que sus expedientes quedarán en el escritorio del próximo jefe de Estado.

 

Vanguardia

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