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Los retos del Gobierno para salvar la Amazonía

Colprensa / EL NUEVO DÍA
Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
Expertos consultados consideran que desde el Gobierno se debe trabajar en varios frentes con el fin de controlar la deforestación que se registra desde décadas atrás en la selva amazónica.
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Desde que inició su gobierno, el presidente Gustavo Petro ha sido enfático en la necesidad de trabajar mancomunadamente para salvar la selva amazónica, considerada el pulmón de la humanidad.

Al posesionarse como presidente señaló que “el planeta Tierra es la ‘casa común’ de los seres humanos. Y Colombia, desde su enorme riqueza natural, va a liderar esta lucha por la vida planetaria”.

Y recientemente, durante su participación en la COP27, en Egipto, reiteró que “salvar la selva amazónica significa vida, significa construir un fondo multilateral que sea capaz, durante 20 años, de financiar por años a las fuerzas sociales, campesinas, agricultoras, en general personas humildes, que son hoy el agente de destrucción de la selva”.

En ese contexto, diferentes expertos hablaron sobre los principales desafíos que deberá afrontar el Gobierno Petro para cumplir al propósito de salvar y potenciar la selva amazónica.

Benjamín Quesada, climatólogo y profesor del programa de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario, considera que varios son los frentes desde los cuales se debe trabajar para evitar que continúe la deforestación en este territorio.

En primer lugar, se debe trabajar en un frente institucional. En la práctica, el Estado no tiene autoridad en las zonas deforestadoras de la Amazonía. No se disuade lo suficiente a los megadeforestadores que abren trochas o tumban considerables áreas de bosques, todo se puede observar con cierta impotencia, metro a metro, por imágenes de satélite, pero no hay una actuación contundente contra las mafias acaparadoras de tierra.

Un segundo frente, de acuerdo con Quesada, es en el campo político estructural: “Hay que sentarse con todos los actores que tienen una responsabilidad directa e indirecta, para dar alternativas a campesinos y asociaciones que luchan en el día a día para que se comprometan con la cero deforestación con contrapartes del Estado y la sociedad (como se hizo en Brasil con cierto éxito en los años 2000)”.

También es importante acordar con los gremios una cadena transparente de cero deforestación en la carne y algunos cultivos, con traslados alternativos hacia zonas del país con menos impacto forestal, para que el consumidor esté seguro de que lo que come no se hizo sobre las cenizas de un bosque amazónico. Además, hay que realizar procesos de paz con actores de la región en terreno, bajo veeduría internacional, y coordinar toda la cadena de alerta temprana (identificación, fuerza pública, judicialización), para desmantelar los carteles al más alto nivel.

De igual manera, Gustavo Emilio Ramírez Caballero, profesor de la Universidad Industrial de Santander, UIS, considera que “se deben utilizar los medios del Estado para hacer pedagogía sobre la importancia de la defensa de la Amazonía, dado que el nivel de conocimiento de la mayoría de la población sobre esta región es muy bajo y su discurso podría no entenderse”.

Asimismo, explica Ramírez Caballero, se debe tener una política agraria clara que evite la deforestación de la selva amazónica. Ofrecer alternativas económicas para los pobladores del Amazonas y reglas claras sobre el uso del suelo en la zona, además de expedir leyes fuertes contra los deforestadores.

Y, desde la perspectiva de Latinoamérica, se deben construir consensos sobre la importancia de la Amazonía y coordinar estrategias encaminadas a su defensa. Por ejemplo, acciones de seguridad militar y policial, actuaciones científicas encaminadas al monitoreo y estudio de la Amazonía, coordinadas con los países que tienen presencia allí; además, conformar un bloque latinoamericano que hable fuerte sobre la región frente a los organismos internacionales.

 

Fondo multilateral

Otra de las promesas del presidente Petro es que Colombia “va a poner en el fondo multilateral US$200 millones todos los años durante 20 años”, pero que espera el aporte del mundo.

Sobre el particular, Benjamín Quesada, climatólogo y profesor del programa de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario, asegura que ya hay fondos de varios países que invierten para luchar contra la deforestación, (pero) se necesita asegurarlos y coordinarlos hacia objetivos medibles.

Es fundamental que este fondo multilateral crezca y tenga más países comprometidos, especialmente de esos que son los más responsables del cambio climático.

Por su parte, Camilo Prieto, profesor de Cambio Climático de la Universidad Javeriana, dijo que la propuesta del presidente Petro de que se haga un canje de la deuda por protección, no es nueva. De hecho, hay casos exitosos en países como Bolivia y Costa Rica, así como ejemplos de fracaso, como el de Ecuador, donde Rafael Correa lo intentó, pero no lo logró.

Explica Prieto que lo preocupante es que el impuesto al carbono recauda al año $450 mil millones, lo que significa que faltan todavía $550 mil millones para lograr la meta de los US$200 millones (1 billón de pesos), y no está claro de dónde saldría este dinero. 

En este mismo sentido, Gustavo Emilio Ramírez Caballero, profesor de la UIS, explica que “el futuro de la Amazonía está ligado al futuro del planeta y, por tal razón, su defensa es una obligación de todos los países del mundo”.

La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica advirtió que si continúa la destrucción, la Amazonía pronto se convertirá en una sabana emisora de CO2.

 

NELLY VECINO PICO

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