Las mejores porras, las de una ‘mamita’ dedicada y amorosa

SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍA
El regalo anticipado del Día de la Madre que recibió Sandra Martínez fue ver a su hija cumplir un sueño.

El domingo anterior, en toda Colombia, se celebró el Día de la Madre. En esa jornada especial, en Ibagué, Sandra Liliana Martínez Galeano fue agasajada por su familia, primero con un desayuno, y luego con un almuerzo.

Ella recibió detalles muy lindos, pero el mejor regalo lo obtuvo de manera anticipada. Eso sí, no fue algo tangible. Podría considerarse más del lado espiritual. Un sentimiento: Felicidad. Y no era para menos: su hija María José Acosta Martínez cumplió su sueño de participar en el Campeonato Mundial de Cheerleading 2018.

La cita orbital se cumplió del 26 de abril al 3 de mayo en Orlando, Florida, en los Estados Unidos. Allí compitió con el club deportivo de Bogotá llamado ‘Devils Gold’, y puso su grano de arena para que el conjunto colombiano se ubicara sexto en el Nivel 5, entre 33 equipos de todo el planeta, y tercero en el Campeonato de Naciones.

Sacrificios

Pero si conseguir en territorio norteamericano dicha actuación no fue nada fácil, más complicado resultó la ‘travesía’ para llegar hasta allá, toda vez que un viaje de esos no es económico. Eso incluye transporte, hospedaje y alimentación. ¡Tremendos gastos!

En el hogar de los Acosta Martínez eso los preocupó, pero no los derrumbó. La felicidad por estar ‘Mariajo’ convocada al Mundial fue el mayor impulso para tratar de conseguir los recursos necesarios y así cumplir un sueño que ella tenía desde niña.

“En el colegio Santa Teresa de Jesús, mi hija acumula ocho años practicando porrismo, y siete en el club Pijaos. Es su más grande pasión, y lo hace muy bien. Por su empeño y dedicación, ha ganado varios premios. Todos sentimos que merecía ir a La Florida, para estar con los mejores del mundo”, indicó la madre de la deportista, cuya profesión es médica veterinaria y zootecnista, aunque actualmente está desempleada.

Por tal motivo, en la casa optaron por hacer actividades con el fin de reunir dinero, y a la vez enormes sacrificios para que ella lograra llegar en óptimas condiciones al campeonato.

“Hicimos rifas y vendimos distintos productos. Todo lo que se nos ocurrió, fue pensando en ese sueño. Y por otra parte, yo viajé cada fin de semana a Bogotá con ella, para que entrenara con su equipo. Viajábamos los viernes y nos regresábamos a Ibagué el domingo en la noche.

“Fue durísimo. Incluso nos tocó desplazarnos en moto, para ahorrar plata. Eso pasó desde enero hasta abril. En ocasiones arribábamos a la casa el lunes a las 3 de la mañana, y ella debía alistarse para ir al colegio unas horas después. Dormimos poco y el desgaste fue enorme. Pero valió la pena”, aseguró Sandra.

Recompensa

Y claro que valió la pena. María José Acosta Martínez, con apenas 13 años de edad, se codeó con las mejores porristas del mundo y ratificó tener un enorme potencial en esta disciplina cuyas bases parten de la gimnasia.

“Para toda la familia es una recompensa verla triunfar, llegar tan lejos. Somos testigos de su esfuerzo, porque no solamente nosotros lo hacemos. Ella es muy joven, y deja muchas cosas a un lado por dedicarse a su deporte en cuerpo y alma”, refirió esta mamá ejemplar, quien es respaldada por su esposo, Juan Bautista Acosta.

“Ser mamá de una deportista conlleva una gran responsabilidad. Con su papá hicimos parte de la Liga de Baloncesto del Tolima, y sabemos que no es fácil ser un atleta. Por eso la apoyamos incondicionalmente, y lo seguiremos haciendo, pues los sacrificios aún continúan, pero estamos convencidos que las recompensas también”, puntualizó.

RONAL RENGIFO ÁLVAREZ

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