‘Evangeliza’ detrás del pito y el balón

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El presbítero Ómar Sierra Castro ejerce desde hace 13 años como árbitro de fútbol de salón

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén. Esa es la bendición que estudiantes y docentes hacen en cada partido que se disputa en la fase municipal de los Juegos Supérate 2019.

Las competencias se afrontan en diferentes escenarios de la ciudad en las dos ramas: masculina y femenina en la categoría prejuvenil y juvenil en deportes de conjunto.

Sin embargo, en algunos ‘cotejos’ las miradas de los deportistas y ‘profes’ se las lleva el presbítero Ómar Sierra Castro, quien es uno de los árbitros de fútbol de salón.

“Mi experiencia dice que hay que abarcar todos los aspectos de la vida y ser humano para poder evangelizar y este es un método y un medio para hacerlo con muchos jóvenes y grandes deportistas que creen en Dios”, explicó Sierra.

 

El pito y las tarjetas

Esta actividad la desempeña hace aproximadamente 13 años, tiempo en el cual ha arbitrado en el Campeonato Profesional de la disciplina a nivel nacional como juez de mesa o cronometrista, en los torneos municipales, departamentales y nacionales organizados por la Liga de Fútbol de Salón del Tolima y por la Federación Colombiana.

“Me gusta mucho el deporte, no lo puedo ejercer por problemas de rodilla”, contó el padre, nacido en Santa Isabel.

 

La iglesia

Ómar es sacerdote desde hace 21 años y está cerca de cumplir dos años en la vereda Chucuní. Allí está formando una comunidad dedicada al Niño Jesús de Praga.

“Las personas son muy lindas, estamos construyendo comunidad y templo en lo material”, recordó.

Como Padre ha estado en parroquias en Rovira, Piedras, Ibagué, entre otras.

“Es difícil llevar los dos roles, porque no puedo dejar mi sacerdocio y cuando me piden el favor de ejercer como árbitro miro la posibilidad y si hay la disponibilidad, se ejerce”, recalcó.

Sus dos roles los conoce el Arzobispo y los demás presbíteros, quienes lo ven con muy buenos ojos, ya que a través de este medio se puede evangelizar.

“Uno de las insignias que tenemos a nivel grupal como juez es la oración y celebraciones especiales”, aseveró.

Y recordó que “muchas veces antes de iniciar un partido se hace una oración pidiéndole a Dios y a María Santísima no solo el arbitraje, también que los muchachos tengan un buen partido”.

 

Los roles

 Sin lugar a dudas, Sierra sabe manejar bien los dos roles en los que por ahora no ha tenido ningún inconveniente gracias a su compromiso, amor y pasión por lo que hace.

“El ser juez lo ejerzo en mis ratos de ocio y cuando no puedo está primero la vida sacerdotal”, recalcó.

Y, sobre las dos experiencias que lleva al mismo tiempo, afirmó que “es muy buena porque las personas han respondido en la parte arbitral y en las diferentes actividades religiosas que hacemos desde la iglesia”.

FABIÁN CAMACHO A. PERIODISTA9323@GMAIL.COM

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