Tolima es el segundo departamento que más siembra maíz transgénico

Crédito: Suministrada/El Nuevo Día Se espera que para 2022 las cifras sean mayores dada la subida del grano importado.
De acuerdo con la Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola (Agro-Bio) región Andina, que se basa en las cifras entregadas por el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, el Tolima sembró 36.825 hectáreas (ha) de maíz transgénico en 2021, lo que equivale al 26 % de la producción nacional de cereal genéticamente modificado
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De esta manera, el departamento aumentó en 58 % las hectáreas de maíz transgénico sembradas frente a 2020.

En general, Colombia sembró un total de 150.000 hectáreas de cultivos transgénicos el año pasado, correspondientes a 142.975 ha de maíz genéticamente modificado (GM); 7.448 de algodón GM y 12 hectáreas de flores azules.

Según la Asociación, el aumento en un 31 % del área sembrada en maíz GM en 2021, responde a una demanda creciente debido a la subida del cereal importado que causó la crisis de contenedores, situación que aumentó la competitividad del grano nacional. 

Al mismo tiempo, cada vez más agricultores deciden usar semilla transgénica en sus siembras para evitar pérdidas y reducir los costos de producción por hectárea, obteniendo así mayores rendimientos. 

En número de hectáreas de maíz GM, el nuevo líder es el Meta con 52.134 ha sembradas, seguido por el Tolima con 36.825 ha; Córdoba con 16.863 ha; Valle del Cauca con 13.551 ha y el Cesar con 6.118 ha.

Al respecto, María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de Agro-Bio, comentó: “Es evidente que la aceptación de las semillas transgénicas en Colombia va en aumento y las cifras de adopción de esta tecnología lo demuestran; esto es así porque funcionan. La innovación en cultivos es y será la herramienta clave para enfrentar los desafíos de la agricultura”.

Actualmente el 92 % del maíz transgénico que se siembra en Colombia tiene las características tanto de resistencia a insectos como de tolerancia a algunos herbicidas, lo que le permite a la planta repeler tres de las cinco principales plagas. Entretanto, el agricultor no sacrifica la calidad del producto ni el rendimiento por hectárea. 

Buenas prácticas

Según datos de un estudio publicado en 2020 en la revista científica GM Crops & Food, en el país, solo en 15 años, el maíz genéticamente modificado obtuvo un 17 % más de rendimiento sobre el convencional y el algodón un 30 % más, lo que se traduce en más grano y fibra sin necesidad de aumentar la frontera agrícola.

Sin embargo, la tecnología de resistencia a insectos tiene que ir acompañada de las buenas prácticas agrícolas. 

“Es primordial que los agricultores no olviden sembrar el refugio, que es una porción del lote con semilla que no contiene la característica de resistencia a insectos. Ese refugio va a permitir que se mantengan poblaciones de insectos susceptibles en campo y que no surjan insectos resistentes a la tecnología”, mencionó Uscátegui.

Dentro de las buenas prácticas los agricultores deben preparar el terreno, sembrar con semilla autorizada y rotar los cultivos para romper los ciclos de plagas. 

 

El Nuevo Día

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