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¿Qué reformas necesita el mercado laboral en Colombia?

Crédito: Archivo / El Nuevo Día
El mercado laboral en Colombia y en América Latina se ha visto impactado por las dificultades y crisis económicas que trajo la pandemia y que llegó a acabar con más de 31 millones de trabajos. Se enfrentan importantes desafíos en la cantidad y la calidad de los empleos, el aumento de la desocupación y de la informalidad, el primer empleo, entre otros.
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Un reciente estudio realizado por el Politécnico Grancolombiano revela datos importantes sobre lo que está pasando. Encontró que el 40 % de los desocupados o desempleados en Colombia, son profesionales; además, que de los más de 40 millones de personas que están en edad de trabajar, el 13.7 % se encuentra sin empleo. Entre las principales razones por las que este porcentaje alude su desocupación se encuentra la no disponibilidad de trabajo en su ciudad, no encontrar el trabajo apropiado en su oficio o profesión, carecer de la experiencia necesaria y que los empleadores los consideran muy jóvenes o muy viejos.

El estudio además identificó que Colombia tiene 5.2 veces más demanda de empleo que ofertas laborales. Solo en 2019 se generaron 420 mil ofertas de empleo y hubo cerca de 1.5 millones de graduados en educación superior en búsqueda de empleo. Según el nivel de formación, los graduados con estudios de posgrado (especializaciones, maestrías y principalmente doctorados) son los que menos ofertas laborales encuentran. Entre tanto, la mayor oferta laboral es para los graduados con formación universitaria, pero también es la población más amplia, así que la oferta no es suficiente para la demanda. Por último, los graduados con formación tecnológica sí encuentran más oportunidades laborales.

Otro importante hallazgo del estudio está relacionado con la oferta laboral. Se identificó que el 54 % de los empleadores tiene dificultad para cubrir posiciones. Entre las barreras identificadas para contratar se destacan la ausencia de solicitantes acordes al perfil, la falta de habilidades técnicas, la falta de experiencia, aspirantes que buscan un mejor pago, la falta de manejo de idiomas y la falta de competencias y habilidades blandas.

Por supuesto, las expectativas laborales de las nuevas generaciones han tenido mucho que ver. Los jóvenes de las generaciones Millenials y Z (desde los 12 hasta los 42 años) son nativos digitales, que buscan tener horarios flexibles, desarrollar sus habilidades, ascender, tener un rol de liderazgo y encontrar retos laborales. A diferencia de los pertenecientes a la generación Z (desde los 42 hasta los 62 años), quienes tienen como prioridad el dinero y la estabilidad laboral.

¿Por qué las profesionales no se pueden ubicar tan rápido en el mercado laboral y tienen que ejercer otra actividad? Marisol Salamanca, docente del programa de Economía del Politécnico Grancolombiano, analiza los factores relacionados directamente con barreras en las competencias y habilidades específicas de los trabajadores que son demandadas por parte de las empresas, es decir, que muchos profesionales no cuentan con las competencias necesarias para acceder al primer empleo, desencadenando en otra barrera: la falta de experiencia.

Entonces, ¿qué tipo de reforma necesita el mercado laboral colombiano? Para la docente Salamanca, este es un tema álgido que se debe evaluar desde diferentes puntos de vista relacionados con la informalidad, acceso a las pensiones, formación para el trabajo y el cumplimiento de las garantías de los trabajadores. Por eso, resulta apremiante que exista una relación constante entre el Estado, los empresarios y las instituciones de formación, con el objetivo de conciliar espacios que les permitan identificar cuáles son esas demandas del mercado y así mismo garantizar que se le dé respuesta a las mismas.

“La reforma al mercado laboral sin duda alguna debe estar encaminada a comprender las nuevas tendencias de mercado que surgieron a raíz de la pandemia como el teletrabajo, que llegó a ocupar una parte crucial en el desarrollo de la actividad y de las dinámicas económicas, lo cual sugiere que se debe estar preparado en términos legales para garantizar dicho acceso”, afirmó la docente.

Dicha reforma también debe estar encaminada a facilitar y potenciar el empleo rural en términos que signifiquen una ventaja competitiva en el sector del agro colombiano. Por supuesto, el Estado debe promover la política del primer empleo, para que los jóvenes puedan acceder al mercado laboral y desarrollen la experiencia que requieren.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es involucrar a las diferentes instituciones de educación superior encargadas de la formación a nivel profesional, técnico y tecnológico, para que logren identificar cuáles son esas demandas del mercado y así garantizar que la formación que brindan vaya acorde con todas las dinámicas y expectativas del sector empresarial.

“Esta reforma debe ser vinculante, buscando un consenso que apunte a la disminución de las tasas de desempleo para que las naciones sean mucho más prósperas y productivas”, concluyó la docente del Politécnico Grancolombiano.

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