Emprendimiento y sostenibilidad: en el camino de las huertas amigables con el medio ambiente

Crédito: Suministradas / EL NUEVO DÍACon las lechugas se quiere demostrar que es posible sembrarlas en tierra de clima templado.
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En Ibagué y Piedras hay varias historias en las que se está cambiando el rol de consumidor a productor, a través de pequeños y medianos cultivos, que además de generar una opción de autosostenibilidad, son tratados con insumos orgánicos.
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Durante los últimos años, las personas vienen adquiriendo conciencia sobre la importancia de establecer cultivos limpios y orgánicos, es decir, tener fuentes de alimentación con el menor impacto posible.

Lechugas y oportunidades 

Un ejemplo de ello, ocurre en zona rural de Ibagué, en donde se le apuesta a la producción de lechugas de diferente variedad, utilizando fertilizantes libres de químicos. En este trabajo está el periodista Jesús Antonio Pareja Molina, quien decidió ‘reinventarse’ recurriendo a sus raíces campesinas, junto a su socio ibaguereño Fabián Osorio.

“Nuestro sistema cuenta con la asistencia técnica del profesor de la Universidad del Tolima, Javier Osorio, quien es especialista en insumos orgánicos como abonos, fungicidas, repelentes e incluso insecticidas, entre otros.

“Asimismo, nuestro sistema de cultivo se hace a través de microtúneles, lo que permite economizar agua entre un 35 y 40 por ciento en la producción de lechuga que vamos a poner en el mercado, a la vez la maleza o hierbas que aparecen en medio del cultivo, la tratamos de forma manual”, contó don Jesús Antonio.

Agregó que aprendió a aprovechar cada centímetro de tierra y hasta encontrar el lado positivo de las ‘malezas’ para evitar eliminarlas con herbicidas.

Igualmente, mencionó que los microtúneles son una especie de ‘mininverdaderos’ que además de ayudar al ahorro de agua, permiten sacar el mejor provecho al espacio y al tiempo durante el ciclo de producción. 

En cuanto al tipo de hortaliza, se presume que hay más de 200 variedades, “encontramos lechugas muy amargas, otras casi dulces, también picantes como el ají, otras de una suavidad en su hoja que dan textura al saborearlas, hay de distintos colores, rojas, moradas, verdes e incluso amarillosas, todas ellas, conforman un amalgama de diversidad que contienen unas esencias o sabores que deleitan el paladar”.

Las lechugas cultivadas están llegando a mercados de cadena, además, se ha logrado generar empleo directo e indirecto en los lugares donde se instala el proyecto, pues la idea también llegó al Eje Cafetero con dos cultivos.

Entre las apuestas de este emprendimiento, está la vinculación de una asociación de mujeres campesinas, que actualmente trabaja en la elaboración de insumos orgánicos.

Y al preguntarle por qué se decidió por esta hortaliza, don Jesús Antonio indicó que además de haber heredado el gusto del campo de sus padres, es un producto en el que utiliza las herramientas de investigación que le han dado sus años como periodista, “sigue la recopilación de datos, investigar sobre la lechuga para después informar”.

Huertas caseras en Piedras

En Piedras un grupo de mujeres cabeza de familia, junto a la organización Gestión Ambiental de Piedras, GAP, viene trabajando desde hace varios meses en la creación de huertas caseras orgánicas.

Las primeras siembras se centraron en tomate y cilantro, productos que además de brindar una posibilidad de autosostenibilidad alimentaria, se convierten en fuente de ingresos con su comercialización entre vecinos.

Nubia Mendieta reside en la vereda Ventanillas y aunque su plantación empieza a crecer, ve con entusiasmo la oportunidad de sembrar en el patio de su casa tomate, cebolla y ajo.

“Estamos con productos orgánicos, nuestros insecticidas son a base de sábila, ají, ajo, son productos que no van a contaminar las frutas y verduras.

“La idea es que nos reunamos bastantes (personas) y formar un centro de acopio, que mejor que nosotros mismos le brindemos la alimentación al pueblo”.  

En este trabajo además se aprovechan diferentes tipos de artículos como canastillas o botellas plásticas, igualmente, los residuos de la cocina terminan convirtiéndose en parte de la ‘receta’ de los abonos.

Sandra Barreto es otra de las personas que se le midió a este proyecto, por lo que dice que es una forma de tener alimentos a la mano, pues le preocupa que el  precio de los alimentos siga subiendo con el paso de los días.

Desde Campo Alegre, vereda del corregimiento de Doima en Piedras, Barreto, indicó que otra posibilidad es lograr un intercambio con otros productores de la región que se dedican al cultivo de yuca y cachaco.

El proyecto de huertas caseras orgánicas también se convirtió en una oportunidad de emprendimiento para Juan Camilo Barrero, un habitante de Doima que quedó en situación de discapacidad tras un accidente.

“Lo que se busca básicamente, es seguridad alimentaria en el territorio, ya que podemos cultivar los productos que vamos a consumir, esto sería una ganancia porque, por un lado estaríamos consumiéndolos a un precio muy económico, porque no nos cuestan nada, solo las semillas para cultivarlos.
“Y por el otro, estaríamos comiendo saludable porque este proyecto es totalmente orgánico”.

Al igual que Nubia y Sandra, los primeros pasos de Juan Camilo en la agricultura son con el tomate y cilantro, no obstante, se tiene posibilidad de sumar otro tipo de plantación.

Los gestores

Carlos Enrique Ruiz, representante de GAP, comentó que es una forma de incentivar la seguridad alimentaria en Piedras y el primer paso fue vincular a mujeres cabeza de familia de Doima.
“Les brindamos las semillas, los fertilizantes y los fungicidas, que son totalmente orgánicos. La idea es sembrar sano, cero químicos y a través de ellas también organizamos la forma de producir el compost y hacer abono orgánico para estar surtiendo las huertas”, precisó.

Ruiz mencionó que es una iniciativa que se inició con pocos recursos pero con mucha voluntad, por lo que se ha logrado la instalación de huertas en 10 hogares, una vez se obtengan los resultados finales, se pensaría en extenderlo hacia otras veredas del municipio.

“Buscamos hacer unos cultivos escalonados para que siempre estas personas, tengan tomate y cilantro, que sea sostenible en el tiempo, lograr una soberanía alimentaria”.

Y Gentil Horto Rodríguez, es otro de los impulsores de la estrategia y comentó que la idea surgió a partir de la necesidad de tener una producción amigable con el medio ambiente, el compromiso es que “nosotros les entregamos las semillas, estamos pendientes de la germinación, les ayudamos a cuadrar las parcelas”, mientras que los beneficiarios se encargan del cuidado.

Rodríguez mencionó que la meta es crear una bodega campesina en la que se encuentren alimentos sanos.

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XIMENA VILLALBA C. / Redacción EL NUEVO DÍA

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