Jaime Corredor y su aporte al cambio urbanístico de Ibagué

Muchas veces caminamos por Ibagué y no sabemos quién construyó algunos edificios emblemáticos, y menos imaginamos que varios de ellos son obra de uno de los mejores ingenieros que ha dado la Capital Musical.
PUBLICIDAD

El día que Jaime Corredor Arjona se fue de Ibagué, prometió que cuando volviera aportaría todo su conocimiento para transformarla y crear una urbe desarrollada, quería agradecerle a la ciudad que lo vio nacer con progreso.

Y así fue, cuando retornó siendo profesional, llegó a una ciudad en proceso de transformación, muchas casonas del Centro cayeron para dar paso a nuevas edificaciones. Desde 1950 la Ibagué colonial dio paso a varios edificios, entre los primeros, la Gobernación del Tolima.

Jaime Corredor Arjona nació el 19 de septiembre de 1929 en la carrera Tercera con calle Octava, es el mayor de los tres hijos que tuvo el matrimonio conformado por el militar boyacense Jaime Corredor Castañeda y la tolimense Laura Arjona Esponda.

A los 11 años se fue a estudiar a Bogotá al Colegio San Bartolomé, uno de los más importantes de la Capital de la República. Tras su graduación, inició estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional.

“A Ibagué la he querido mucho, así como mi carrera de Ingeniería, me gradúe en 1953 de la Nacional, una universidad estupenda. Terminé e inmediatamente pensé, me regreso”, afirma.

Construcción del edificio Floro Saavedra y parqueaderos, luego se edificó el Corfitolima (Calle 11 con carrera Cuarta).

 

Ibagué en el 50

A su retorno a la Capital Musical, Corredor Arjona empezó a trabajar con la firma francesa de prefabricados Moggio Ltda. En Ibagué no había empleo, así que lo enviaron seis meses para Armenia hasta que salió el contrato con el empresario Jorge E. Castilla para construir el edificio Jeca, ubicado en la carrera Tercera con calle 17.

“Se montó una fábrica de prefabricados al otro lado del Combeima, e inicié con mi primera construcción; después de Jeca, en unos edificios ubicados en la calle 17 con calles Segunda y Tercera, frente a Torres y Torres”.

“En 1955 fuimos contratados para las obras de la Beneficencia del Tolima, primero fue el Centro Residencial Combeima, en la esquina de la carrera Tercera con calle 11. Los cálculos estructurales los hice yo, la arquitectura de Guillermo Silva”, rememora.

Edificio Residencial Combeima ( Beneficencia del Tolima), carrera Tercera con calle 11).

Floro Saavedra, quien fue el gerente de la Beneficencia, les confió las edificaciones contiguas, que corresponden el hotel Ambalá y el López de Galarza, estos últimos en la década del 60.

“La construcción de la Cárcel de Picaleña en el año 59 es una historia muy simpática, a mí, por cuestiones políticas, me separaron, pues yo no era ni muy Liberal ni muy Conservador. El Gobernador de la época no era muy politiquero, era como de la familia de los Neira, y al final me gané para construir toda la estructura”, narra.

Lea: ---> La tragedia del almacén Ley en 1978

Su propia firma

En 1954 Jaime Corredor se casó con Ercilia Londoño, quien fue parte fundamental en su vida, ella estudió Dibujo Arquitectónico y le ayudaba en la elaboración de los planos.

De ese matrimonio nacieron sus cinco hijos: Luis Jaime, quien es profesor de Matemáticas de la Uniandes; María del Pilar, trabajadora social; Martha, educadora del Jardín Marañacos, la médico Laura Constanza y el biólogo Germán Augusto. Tiene además 12 nietos y cinco bisnietos.

Con el apoyo de su esposa, fundó a inicios de la década del 60 Corredor Arjona & Cia. Ltda., y luego de construir el Círculo Social, fijó su oficina en el primer piso.

Círculo Social, carrera Cuarta con calles 10 y 11 frente al Parque Murillo Toro.

Con el cambio acelerado del Centro de Ibagué, la carrera Cuarta también sufrió grandes cambios, en los lotes donde funcionó la Escuela Central, construyó el Círculo Social y el edificio Seguros Bolívar.

“También me pidieron que hiciera la interventoría del Banco de la República, y lo que fueron las bóvedas. En la Gobernación solamente tuve una obra, pero fue en la parte de la Asamblea”, agrega.

Mientras trabajó con Moggio, le pidieron que fuera Secretario de Obras Públicas del Municipio, eso sucedió en 1955 y dentro de las obras ejecutadas, estuvo la construcción del Colegio Santa Teresa.

“No recuerdo si fue con Moggio, pero hice la mitad de la tribuna Oriental del estadio y una parte de la Occidental, la que no se cayó. En 1958, mientras vivía en Santa Helena, me pidieron construir la iglesia San Judas Tadeo”, cuenta.

Edificio Seguros Bolívar, enseguida del Círculo Social.

Tristeza por la Unidad Deportiva de la 42

Jaime Corredor quien se especializó en estructuras, todo lo que es hierro y concreto, también construyó las piscinas olímpicas y el coliseo Enrique Triana, hoy, al ver en lo que quedó su obra, siente demasiada tristeza por la forma en cómo destruyeron los escenarios para los deportistas.

“Para los Juegos Nacionales de 1970 licitaron para ejecutar las obras, la firma Obregón y Valenzuela fue la encargada de los planos y yo gané la construcción de los escenarios. Las piscinas fue todo, desde la gradería hasta el llenado.

Piscinas Olímpicas en el complejo deportivo de la 42.

“Desgraciadamente acabaron con todo, pero acabada, querían hacer edificios. El Coliseo tiene problemas en la estructura”, cuenta.

Sobre la década del 70 estaba construida una parte del Palacio de Justicia, esta duró bastante tiempo para ser terminada, así que aprovechó que el Ministro de Justicia era Santofimio para pedirle que jalonara recursos con el fin de terminar la estructura, no sucedió.

“Nunca le pedí que me diera a mí el contrato, pero tiempo después, cuando dieron la orden de terminar el edificio, me llamaron para culminar la obra que iba en el cuarto piso y terminé toda la torre”, añade.

Coliseo cubierto Enrique Triana, en el Complejo Deportivo de la 42.

 

A pura regla de cálculo

En la sala de su casa, desde donde se ve el parque Murillo Toro y algunas de sus edificaciones, Jaime Corredor contó cómo se edificó Corfitolima y el Floro Saavedra, este último, donde está ubicada la Procuraduría.

“En mi época no existía toda la tecnología, ni equipos, nos tocaba medir con regla de cálculo, así construí este edificio (Corfitolima), eso era difícil, meterle toda la cabeza. Los hierros se calculaban por su calibre, ya hoy en día todos esos cálculos están hechos”.

“Había comprado un lote cerca a las casas de Floro y los Neira y entre 16 personas conformamos una sociedad, pensando en un sitio donde todos pudiéramos vivir y se construyó Corfitolima, fui el interventor. De esta obra, primero nació el parqueadero y el edificio de oficinas donde está la Procuraduría.

Con 90 años, Jaime Corredor recuerda el día que cerró su oficina, sucedió pocos meses después de la muerte de su esposa, a inicios del 90. Pero su trabajo no terminó allí, pues fue Gerente del Ibal, y por no estar de acuerdo con algunas políticas de Carmen Inés Cruz, no continuó.

Desde la Universidad de Ibagué le propusieron crear el programa de Ingeniería Civil, por lo que fue el primer director de la facultad y durante ocho años fue profesor hasta que decidió dejar de trabajar.

Lote donde se construyó el edificio Bancolombia en la calle 15 con carrera Tercera. Al fondo se aprecia la avenida 15 antes de su ampliación.

 

Casi lo mata un Conservador

Durante un año Jaime Corredor vivió en Líbano, el gobernador Darío Echandía, quien estuvo en el poder en 1958-59, lo contrató para construir la carretera Líbano – Villahermosa; no obstante, cuenta el ingeniero, cuando llegó hasta el límite de ambos municipios, en el río Gualí, un hombre del otro lado lo amenazó de muerte.

“Le conté al doctor Echandía que había que parar la obra porque me iban a pegar un tiro: ‘El señor del otro lado me dijo, si usted es Liberal, lo único que se merece es un tiro’, y él (Echandía), me respondió: ‘sí, seguramente se lo merece, pero entonces quítese de ahí y paramos esa carretera’, y así fue”.

Edificación del Bancolombia en la calle 15 con carrera Tercera. Al fondo se ven las torres de la iglesia El Carmen. No se había construido la Caja Agraria.

Otras obras

Hospital San Rafael (Clínica Tolima), plaza de mercado La 14, casa Santiago Meñaca, obras urbanísticas en Cádiz, barrio Nuevo Armero, Casa Hacienda Santa Cruz y canal de riego, represa Hacienda Leticia, Multifamiliares Belén, Banco de Colombia de la calle 15, varias obras en el Club Campestre. En Hidroprado la casa de máquinas, hotel, viviendas y piscina, barrios en Guayabal, Cambao, Ambalema y Honda. Usocoello en Espinal, subestación de Flandes, carretera Cocora – Riomanso, colegio Agropecuario del Guamo, escuela pública en Espinal, así como de otros municipios. Urbanización Balcones en Espinal, entre otras obras de urbanística.

 

Dato

Luego de contraer nupcias, residió en el barrio Interlaken, allí construyó el primer edificio de propiedad horizontal, y gran parte del costado de las calles 18 y 19 con avenida Guabinal, entre ellas la casa donde queda el Jardín Infantil Marañacos.

 

Cifra

64 centavos lo marginaron de construir la Caja Agraria, pero sí contó con la fortuna de adjudicarse el contrato para edificar la Caja Agraria en Armenia.

 

Frase

"Ibagué no necesita esas obras, edificios para los bogotanos, lo que se necesita es montar unos dos o tres negocios grandes, industrias para generar empleo", Jaime Corredor.

Tribuna oriental del estadio San Bonifacio, hoy Manuel Murillo Toro.

Represa de Hidroprado.

Colegio Santa Teresa

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

Comentarios