Armero, el prócer del Tolima y la posteridad

ARCHIVO - EL NUEVO DÍA
Pocos reconocen las acciones realizadas por José León Armero, quien a pesar de pertenecer a la clase terrateniente del país, lideró el grito emancipador de Mariquita, dándole su primera Constitución como provincia independiente.

El jurista y político tolimense, José León Armero, nacido en América y criado en el seno de una familia de raíces españolas, lideró la independencia de Mariquita cuya regencia perteneció al antiguo estado de Cundinamarca hasta el 12 de diciembre de 1814. 

Fue Armero quien al oponerse a las ideologías de su padre y abuelo, Francisco y José Mesa Armero, ambos “monarquistas”, logra promulgar en 1815 la primera Constitución Política que le entregaba a Mariquita las “instituciones democráticas y garantías ciudadanas para el ejercicio de múltiples actividades”.

El abogado e historiador, Álvaro Cuartas Coymat, afirma que a Armero le hizo falta tiempo para terminar su programa de Gobierno, frustrado por la “sangrienta” reconquista española”.

A la escala del poder  

La vida política de Armero inició cuando fue nombrado como diputado para representar a las provincias de Mariquita, Honda; Espinal e Ibagué en el Congreso de Santa Fe. 

Según Cuartas, Armero debió hacer uso de una astucia única para no traicionar su credo liberal y tampoco contrariar las órdenes de su padre, quien era de corte centralista y obedecía a la Junta Suprema del Reino. 

Fue este hombre que valiéndose de su inteligencia logra escalar posiciones políticas hasta ser nombrado subpresidente encargado de Mariquita, donde dirigió lo que sería su independencia y declarar como capital de la misma a Honda. 

Cuartas afirma que fue el mismo Armero que el 30 de enero de 1815, ejerciendo ya la máxima autoridad del naciente Estado de Mariquita, cava su propia tumba al autorizar el fusilamiento de nueve españoles, que fueron condenados a la máxima pena capital por ir contra de los intereses de la independencia.      

A esto se sumaría que fue el mismo Simón Bolívar que al enviar un escrito al consejo de guerra de Santa Fe, afirma que el fusilamiento de los nueve españoles fue autorizado por el Gobernador de aquella provincia sin su autorización previa; aunque de igual manera se advierte que existiría una contradicción ya que el mismo Bolívar halla la razón del crimen al decir “ejerciendo un acto de justicia con nueve enemigos indignos de toda clemencia”.

Este sin duda será uno de los delitos que se le imputen a Armero y por el cual será fusilado en plena plaza pública de Honda. 

La Constitución de Mariquita  

El 4 de agosto de 1815 en el Palacio de Gobierno de Honda, José León Armero sancionó la Constitución de Mariquita que basándose en la carta magna de Cartagena de 1812 y tomando textualmente algunos acápites de otras constituciones, logra establecer los derechos de los ciudadanos y dar una estructura orgánica al naciente Estado. 

Según Cuartas, uno de los sellos que deben ser resaltados de esta obra es el esfuerzo de Armero de definir un Estado Constitucional de derecho, declarar un tiempo para el ejercicio de las funciones concejiles y dar los primeros pasos para la abolición de la esclavitud que sólo sería promulgada 36 años más tarde por el presidente José Hilario López. 

“Fue tanta la magnanimidad que embargó a Armero en ese momento que prohíbe toda importación de esclavos con objeto de comercio; propende un Fondo de Manumisión; proyecta expedir leyes que defiendan a los esclavos de la arbitrariedad e inclemencia de sus propietarios e instituye la Libertad de Vientres en todo el territorio del Estado”, cita Cuartas en su libro José León Armero Prócer Jurista y Mártir.    

No fue un traidor a su patria 

La reconquista española dirigida por el general Pablo Morillo, obligó a Armero a renunciar a su cargo como presidente del Estado de Mariquita después de permanecer 14 meses en el poder.  

Según Cuartas, fue el instinto de salvaguardar su integridad que Armero huye para zarpar en un barco con dirección a Argentina y  escapar de la sangrienta reconquista que el rey de España que ordenaba retomar el control de sus colonias en América. 

De acuerdo con datos recopilados de varios historiadores Armero deja el poder en febrero de 1816 y huye junto con otros criollos hasta ser capturado en Cauca y permaneciendo 25 días en cautiverio en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.

Según Cuartas, el prócer compareció ante el Consejo de Guerra en varias oportunidades negándose a ejercer su defensa ya que sabía a que pena sería sometido de ser capturado. 

Entre los cargos que le fueron imputados se dice estuvieron el asesinato de los nueve españoles y la quema del retrato del Rey de España lo que sin duda lo hizo acreedor a la máxima pena capital. 

El 12 de diciembre de 1816  fue pasado por armas y confiscado todos sus bienes. Cuartas afirma que acto seguido, fue ahorcado y decapitado en la presencia de familiares y amigos que lo acompañaron en el final de su vía crucis.

Su cabeza fue expuesta en una jaula de hierro en la mitad de la Plaza Alto del Rosario y su cuerpo enterrado “de limosna” en el cementerio parroquial de Honda.

Aún se desconoce en dónde permanecen los despojos mortales del prócer, lo que si es seguro es que sus hazañas en pro de la independencia calarán en el pensamiento libertario de los tolimenses que hoy dirigen las riendas del Departamento. 

REDACCIÓN EL NUEVO DÍA

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