En Ibagué crece la repitencia escolar

COLPRENSA – EL NUEVO DÍA
Hay problemas de eficiencia escolar por alta reprobación o “pérdida de la año escolar”

Entre el gran volumen de información que circula en Ibagué, con relación a indicadores educativos del sistema escolar, se ha dicho muy poco sobre el fenómeno de la repitencia escolar, es decir, el que se refiere a los estudiantes que, por haber “perdido el año escolar” inmediatamente anterior, repiten grados para seguir avanzando en su escolaridad.

La repitencia, es un fenómeno de ocurrencia grave, que se suma a la reprobación y la deserción escolar y, en su conjunto, son manifestaciones de fracaso de nuestro sistema escolar, de ineficiencia y de la baja capacidad que tiene para lograr la permanencia de los estudiantes en las aulas.

Así, se cumple en forma precaria el derecho a la permanencia, uno de los cuatro aspectos del núcleo esencial del derecho a la educación.

¿Acaso no es grave que en el nivel de educación primaria, el porcentaje de repitentes sea del 6.9% en el año 2017, el último del que se tienen datos? Cifra de repitentes que en números absolutos era de 7 mil 558 en Ibagué.

Es grave porque ya hay suficientes investigaciones que han llegado a la conclusión de que la repitencia aporta pocos beneficios a los estudiantes, que los perjuicios al desarrollo psicosocial son graves, que repetir un año escolar no aporta los mejores aprendizajes que se pretenden.

¿Por qué hay cifras estadísticas de repitencia de grados en el nivel de preescolar, pues no debiera existir? ¿Qué pasa en el nivel de primaria con tan alta repitencia? La tasa de repitencia en Ibagué era del 6 por ciento en el año 2015 y pasó a ser de 6.9 por ciento en el 2017.

En Japón no hay repitencia escolar entre el preescolar y la educación básica ¿Por qué en Colombia es alta la reprobación de grados, que genera repitencia?

 

La reprobación y la deserción intra-anual

Es grave que entre estudiantes reprobados y desertores, se llegue a un 8.3 por ciento de “mortalidad académica” (2017) y que a ello se sume por lo menos un 6 por ciento de repitentes, cifras que corroboran un fenómeno global de fracaso escolar.

Está bien que Ibagué, en la mayor parte de sus indicadores educativos de calidad, le vaya bien, por tener desempeño superior con relación al resto del país, por lo menos en cuanto tiene que ver con el rendimiento académico de los estudiantes, evaluado anualmente por el Icfes a través de las pruebas estandarizadas. Que se estén logrando altas inversiones en infraestructura escolar, en los establecimientos educativos en desarrollo de la jornada única, también es bueno. Pero está mal que no se garantice el derecho a la permanencia de los estudiantes.

La deserción intra-anual, es decir, la que se mide por el abandono de las aulas entre el momento de la matrícula y la finalización del año escolar, es relativamente baja y tiende a disminuir. Era del 2.5 por ciento en el año 2017, frente a la tasa nacional del 3.5 por ciento en el mismo año.

La Secretaría de Educación Municipal exaltó el hecho de que la reducción de la deserción intra-anual hubiere decrecido en un 37 por ciento entre el año 2016 y el 2017, al pasar de 3 mil 124 desertores a mil 960 en el 2017, según el boletín de prensa de la Alcaldía (enero 18 de 2018).

En el informe de rendición de cuentas que presentó el Alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo a fines de julio pasado, se suministran datos sobre Jornada Única, las tasas de cobertura escolar y otras inversiones en el sector educativo. En cuanto a indicadores de eficiencia interna se presentan datos de repitencia escolar pero se olvidan los de reprobación y deserción.

 

Propuesta de un Educómetro

La ciudadanía en general debiera tener acceso a información permanente sobre la marcha del sistema escolar, en cuanto a datos de cada uno de los derechos que tienen los estudiantes: información sobre el derecho a la disponibilidad para saber sobre la forma como evoluciona el gesto educativo; sobre indicadores de calidad educativa que vayan más allá de los resultados de las pruebas estandarizadas Saber y el índice sintético de calidad, Isce; sobre el derecho a la permanencia escolar, la deserción intra-anual e interanual y la reprobación; datos sobre el derecho al acceso para seguirle el pulso a la evolución de la matrícula, etc.

Entonces, sería bueno tener a la vista un Educómetro en la plaza de Bolívar y otro en el Parque Murillo Toro, para que los habitantes de la capital tengan mayor información estadística sobre la marcha del sistema escolar, de la misma manera que diariamente se registra en la prensa el dato de los indicadores económicos.

El poco interés por los temas educativos que se ha hecho evidente en el discurso de campaña de los candidatos a corporaciones públicas, a la Gobernación y a las alcaldías, se debe en gran parte a que no se dispone de datos sobre los indicadores educativos básicos que pongan de relieve la magnitud de los problemas que afectan al sistema escolar.

EL NUEVO DÍA

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