Los estudiantes también escriben libros

El caso de Proyectos de Aula, en el Santa Teresa de Jesús.
El profesor Nelson Germán Pulido, un ejemplo.
PUBLICIDAD

Sigo sosteniendo que la calidad del docente es un factor relevante en el propósito de lograr la calidad de los aprendizajes de los estudiantes. Se requieren docentes con formación profesional previa para que tengan un buen desempeño en las aulas, y en consecuencia, el nivel educativo alcanzado es uno de los indicadores, formación que preferiblemente debe ser en cuanto a idoneidad pedagógica, es decir que sepan enseñar lo que saben. A los cual se debe sumar la calidad del currículo, entendido este como la disciplina científica que desarrolla “el proyecto cultural y educativo” del plantel, al decir del español Gimeno Sacristán (2010) es decir, comprende los contenidos culturales de lo que se enseña, la práctica didáctica a través de los métodos de enseñanza y “el currículo” valuado”.

Lo que aprendan los estudiantes en las aulas, en gran parte depende de la formación del docente, y al respecto repito una cita que es pertinente: “La calidad docente contribuye más que cualquier otro insumo escolar a explicar diferencias en el desempeño estudiantil” (Rand Corporation, 2013).

¿Cómo se sabe del desempeño pedagógico y didáctico de los docentes? Los resultados de la evaluación de desempeño establecida por el Decreto 3782 de 2007, aplicable a los docentes del nuevo Estatuto de Profesionalización (Decreto 1278 de 2002), da indicios sobre las caractetísticas exigibles en Colombia en cuanto a competencias para su desempeño y entre ellas están la competencia funcional pedagógica y didáctica y las competencias comportamentales de liderazgo, relaciones interpersonales, trabajo en equipo y orientación al logro.

He encontrado a un docente que reúne en gran parte, las características de desempeño de un buen docente de Lengua Castellana. Habrá más. Se trata de Nelson Germán Pulido Muñoz, de la Institución Santa Teresa de Jesús de Ibagué, licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, magíster en Filosofía Latinoamericana de la misma universidad, especialista en enseñanza de la literatura de la Universidad del Quindío, con 44 años de experiencia docente y 25 años como catedrático del Idead de la Universidad del Tolima.

Siempre ha enseñado Lengua Castellana, centrando su empeño de enseñar a leer y escribir a bachilleres de los últimos grados. El Ministerio de Educación Nacional, lo proclamó como ganador de “Clase Maestra”, una de las distinciones que ha creado para estimular los procesos de escritura de los docentes.

 

Libros sobre la memoria de la escritura y memorias de ciudad

Estudiantes del grado noveno, como producto de los Proyectos Pedagógicos de Aula, escribieron”Memorias de la Ciudad” (2015), con cuentos , crónicas basadas en fotos históricas de la ciudad y de las familias. Entre 30 estudiantes, apenas en la edad adolescente, escribieron cuentos breves, crónicas y noticias que llevan los títulos de “las raices secretas”, “la conmoción e inseguridad por la llegada del primer tren a la ciudad”, “la mula y su lamento”, “la estocada final” , “el conversatorio en los toldos”, “el fantasma en el terraplen”, y otras más hasta completar un libro de 98 páginas, incluyendo fotos ilustrativas de cada texto.

“Son nuestras estudiantes, las que han tejido durante años, retazos de la memoria, logrando seducir con el ejercicio escritural de la crónica y el cuento, donde atrapan realidades de múltiples facetas: las fotografías de la Ibagué de antaño, calles y parques de la ciudad, objetos antiguos, canciones colombianas, el álbum familiar y personajes tolimenses, han desfilado en las creaciones literarias, para ser evocadas a través de la memoria y recrear esos espacios en que los mayores reclinaban sus narraciones en taburetes vespertinos”, describe Nelson Germán.

 

Libros escritos por estudiantes de bachillerato

“No existen reglas para enseñar a escribir, eso está demostrado”, dice el profesor Pulido. Pero tiene su estrategia pedagógica y didáctica que ha aplicado en la IE Santa Teresa de Jesús. Relaciona teoría con práctica y tiene en su mente la aplicación de principios de la teoría de Aprendizaje Significativo del norteamericano Paul Ausebel, del constructismo, porque parte de los conocimientos y experiencias previas que tengan los estudiantes para tomarlos como punto de partida en la selección de temas que los estudiantes desarrollarán al escribir cuentos y crónicas . Se infiere, además, que se desarrollan categorías conceptuales e indicadores propios de un currículo pertinente (Malagón 2009). Porque los temas sobre los cuales leen y escriben los estudiantes, hacen parte de las experiencias del mundo familiar y local, de lo que desean saber y escribir sobre hechos cotidianos de su vida, sin tanto apego a los contenidos curriculares que establece el Ministerio de Educación Nacional. Se recurre a los Proyectos Pedagógicos de Aula como herramienta o estrategia de enseñanza.

Entonces, en un primer momento del aprendizaje, leen y reflexionan sobre aspectos teóricos y conceptuales del cuento y la crónica, géneros literarios que han sido seleccionados para el ejercicio de leer y escribir. Un segundo momento, es el del trabajo de campo en el que los estudiantes, a través de la técnica de la observación, recolectan información sobre los temas que ellos libremente han seleccionado. Escriben un primer texto de 20 páginas que entra al análisis colectivo de sus compañeros de aula y su profesor.

Al final, los textos escritos por los estudiantes, pasan por el juicio de escritores tolimenses, entre ellos, William Ospina, Benhur Sánchez, Libardo Vargas Celemín, Jorge Ladino Gaitán y Ancísar Castaño; se convierten en los libros que en los últimos años han llevado los títulos de Los Oficios, Los Personajes, la Memoria de los Objetos, las Memorias de la ciudad encontrada en las fotos, las Memorias de las Canciones y la Memoria de la Escritura.

Pulido describe así el proceso didáctico : “El Proyecto Pedagógico de Aula (PPA), inicia su gestación en el mes de febrero, con una preparación teórica donde nos acercamos a los grandes cronistas como Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Gay Talese, Alberto Salcedo Ramos, Germán Santamaría y otros. En el mes de abril iniciamos el trabajo de campo, que consiste en la recopilación de todas las consultas posibles sobre el tema, personaje o circunstancia, seleccionado. Ejemplo: en el presente año (2020), la producción textual, hará un homenaje a los oficios del entorno: panaderos, talabarteros, campesinos, orfebres, etc. Ellos nos contarán todos los pormenores de su trabajo y con base en esa información, iniciamos la creación de las crónicas, proceso que culmina en septiembre, después de varias decantaciones. Los trabajos preseleccionados pasarán por el tamiz de un valioso grupo de escritores, quienes determinarán las crónicas que serán publicadas. Cada año, editamos un libro, donde aparecen los mejores escritos de las jóvenes promesas de la Institución Educativa Santa Teresa de Jesús”.

luiseduardochamorro10@gmail.com

Luis Eduardo Chamorro Rodríguez

Comentarios