No hay calidad educativa sin evaluación docente; no hay mayor cobertura educativa sin crecimiento económico

Crédito: SUMINISTRADA - EL NUEVO DÍA
En la teoría que sustenta la elaboración de las políticas educativas hay un fenómeno que podría considerarse especial, y es que, sin importar la orilla ideológica, se argumenta que para el bienestar social es necesario que el Estado invierta en la educación de sus ciudadanos.
PUBLICIDAD

Por un lado, la Teoría del Capital Humano –situada en el paradigma capitalista liberal argumenta que la educación produce ingresos individuales que se traducen en crecimiento económico nacional. Es decir, se vincula el desarrollo económico con la educación de una población en la medida en que esta sea productiva. En ese sentido, la educación es una inversión que proporciona una tasa de retorno con beneficios directos e indirectos.

Por otro lado, teóricos neo-marxistas como Pierre Bordieu en la Teoría de la Reproducción Social, argumentan que el Estado debe intervenir en la Educación de los ciudadanos para nivelar el acceso a educación de calidad de los estudiantes socioeconómicamente más desfavorecidos. Esto, para aumentar su capital cultural entendido como el conjunto de cualificaciones intelectuales. Al aumentar el capital cultural, Bourdieu demuestra que se aumenta también el capital económico, convertible en dinero; el capital social medido por las relaciones sociales y el capital simbólico que está vinculado al honor y al reconocimiento.

En el contexto colombiano ocurre algo similar. Pese a las diferencias ideológicas de los Partidos Políticos y los ciudadanos, hay un acuerdo fundamental sobre la necesidad de invertir en educación de calidad para todos. Es por esto que llevar el debate a estar a favor o en contra de la educación, como equivocadamente nos han querido polarizar algunos, no es más que un falso dilema. El gran reto es el cómo. ¿Cómo logramos mejorar efectivamente las inversiones y la calidad de la educación, desde la preescolar hasta la superior? Propongo dos reflexiones sobre el cómo, basadas en la evidencia y a propósito del Paro nacional y de maestros.

1. No se alcanza más cobertura, sin generar crecimiento económico. Como bien lo explicó Margaret Thatcher en su discurso de reelección como primera Ministra del Reino Unido en 1983: “No existe el dinero público; sólo existe el dinero de los contribuyentes”. 

La ley de financiamiento permitió a la Dian en 2019 un recaudo de 13 billones por encima de la meta. Esto gracias al aumento de la inversión extranjera, creación de empresa, formalización a través del régimen simple, mejoras para ponerle control a la evasión, aumento del recaudo por efectos de la normalización. Esto permitió que la inversión para el 2020 en Educación –el mas alto de la historia del país- fuera de 44,1 billones. Resulta entonces paradójico que en pliego de peticiones del Paro Nacional se hubiera pedido retirar el proyecto de ley de reforma tributaria en tránsito en el Congreso de la República, encaminado a generar crecimiento económico a través de incentivos para la creación y el fortalecimiento de la empresa privada y al mismo tiempo, se pida mayor inversión en educación. Para invertir en educación se requieren recursos y si no se genera riqueza ¿de donde vamos a sacar los fondos?

2. La formación y la evaluación docente deben ser el centro de la calidad educativa. Muchos factores influyen en la calidad educativa. En 2003, Hanushek demostró la magnitud de las diferencias en la calidad de los maestros en el aprendizaje de los alumnos. Al comparar a los maestros de un distrito urbano de los Estados Unidos, evidenció que los maestros que se encontraban en la parte superior de la distribución de calidad obtuvieron un año de aprendizaje adicional de sus estudiantes en comparación con los maestros que tenían menos capacitación cerca de la parte inferior. En Colombia, el caso de los colegios en concesión en Bogotá con evaluación constante a los docentes y condicionamiento de los recursos a su desempeño, ha demostrado mejores resultados en las pruebas estandarizadas. Paradójico entonces que Fecode pida en el Paro que se defienda el patrimonio público estatal educativo y se supriman los colegios en concesión.

En conclusión, no es posible aumentar la oferta educativa sino se produce un crecimiento económico y no es posible mejorar la calidad docente sin una  formación y evaluación constante a los maestros. Paradójico que en el Paro se exijan condiciones ignorando la manera y la evidencia de cómo lograrlo. 

* JULIANA KAIRUZ

Comentarios