La educación en el Tolima, según tres indicadores

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍALa reprobación produce como efecto la ocurrencia de fenómenos asociados como la deserción y la repitencia.
Más de 28 mil estudiantes reprobaron o desertaron en el 2019 en el Departamento.
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Se entra a la recta final del año escolar 2020, afectado por la pandemia mundial del Covid-19, con aulas cerradas desde marzo. Momento en que cada docente debe tomar una decisión sobre cómo evaluar los aprendizajes de los estudiantes para efectos de definir la aprobación o no de asignaturas y de grados.

¿Qué todos los estudiantes aprueben el año? Ya se ha discutido sobre esta posibilidad y en Simatol se dialoga sobre la posibilidad de realizar una promoción anticipada, para que los estudiantes tengan la oportunidad de tener una segunda opción para aprobar asignaturas y grados y, de esta manera, se disminuya sustancialmente la cantidad de estudiantes reprobados y repitentes.

Según la versión de Eduardo Montoya (2020, Ese Latinoamérica), el investigador y director del Instituto Merani de Bogotá, Julián de Zubiría Samper, ha dicho con relación a este tema: “Desde una perspectiva más romántica es fácil suponer que todos deben ‘ganar el año’ o en otras palabras, se les debe aprobar y pasar al grado siguiente. Los argumentos son más “humanos” que académicos”.

 

31 mil reprobados, desertores y repitentes en el Tolima

El Ministerio de Educación y el Dane han divulgado cifras alarmantes sobre la cantidad de estudiantes que en el Tolima reprobaron (perdieron el año, se dice popularmente), abandonaron las aulas (desertaron) o reprobaron el año escolar de 2019.

Dicho de otra manera, de cada 100 estudiantes matriculados, cerca de 11 llegaron a esta situación académica que para unos autores representa fracaso, para otros ineficiencia o mortalidad académica.

Las mayores cifras sobre estos fenómenos educativos que implican fracaso escolar, a las cuales se le deben sumar las cifras de factores de calidad, ocurren en los 46 municipios no certificados en los cuales la administración de recursos financieros, de talento humano y herramientas tecnológicas, están a cargo de la Gobernación a través de su Secretaría de Educación. Porque una tercera parte, corresponde a Ibagué, distribución que es equivalente a la población estudiantil correspondiente.

 

Los indicadores del fracaso escolar

El concepto de fracaso escolar es utilizado por investigadores y organizaciones sociales que se ocupan de la educación, entre ellos la Unesco y Unicef.

En Colombia, el concepto más utilizado es el de eficiencia interna. Pero uno y otro se refieren a los indicadores educativos de aprobación y reprobación escolar, deserción intraanual e interanual y repitencia.

La reprobación establece la relación entre población estudiantil matriculada y la que no alcanza a satisfacer los logros académicos programados por el docente para cada asignatura. Se le conoce como “pérdida del año”, pérdida de matemáticas, de inglés y así de cada asignatura del plan de estudios.

En el año 2019, según datos de “Cobertura en Cifras” del Simat, Ministerio de Educación Nacional, 18.375 estudiantes reprobaron el grado en el 2019; de ellos, 10.702 en los 46 municipios no certificados y 7.673 en Ibagué. Esto sobre una matrícula total de 283.078 estudiantes en ambas entidades territoriales.

Lo grave de estas cifras es que la reprobación produce como efecto la ocurrencia de los otros dos fenómenos asociados, la deserción y la repitencia.

Un segundo indicador de fracaso escolar o ineficiencia del sistema educativo es la deserción intraanual, que se calcula al establecer la relación entre el número de estudiantes que abandonan las instituciones escolares durante el curso del año escolar, con relación al total de la matrícula. Los desertores en el Tolima en el año 2019 fueron 10.375, de ellos 6.821 en los 46 municipios no certificados y los 3.554 restantes en Ibagué.

La repitencia, es el otro factor asociado al fracaso escolar. Se trata de los estudiantes que habiendo perdido el año escolar en el año inmediatamente anterior, se matriculan para cursar el mismo grado en el siguiente. En el 2019, la cifra de repitentes en el Tolima fue de 3.847, equivalentes a un 1.34% de los matriculados. Es un fenómeno que ocurre en mayor cantidad en los 46 municipios no certificados.

En cuanto a reprobación escolar, las tasas correspondientes están por encima de la nacional de 5.78% (587.310 reprobados en el país). Igual ocurre con la tasa de deserción intraanual nacional que es de 3.13%; mientras que en los 46 municipios no certificados es de 3.96% y en Ibagué de 3.21%.

 

La repitencia escolar no sirve

Pocas veces se pone la mirada sobre la ocurrencia de la repitencia escolar, siendo que se trata de uno de los indicadores de fracaso escolar más graves.

La repitencia escolar no sirve para mejorar los aprendizajes de los estudiantes que llegan a esta situación, causa “el daño más grande”, dice un informe de Unicef (2009). Es un fenómeno que depende del docente, en su ocurrencia, cuando parte de la creencia de que el estudiante que repite aprenderá más, lo cual es equivocado.

Entre los efectos negativos de la repitencia (3.857  en el Tolima en el 2019), entre ellos, disminuye las expectativas de éxito escolar en los estudiantes y, en consecuencia, produce desinterés por el estudio, “es la variable que tendría mayor asociación negativa en el logro académico en todos los países, grados y disciplinas evaluadas”, dice el informe Terce de la Unesco (2015).

De tal manera que la repitencia por primera vez, produce un 40 y hasta un 50% de deserción en estos estudiantes.

Tiene impacto emocional sobre los repitentes hasta el punto de que puede desviar el proyecto de vida de ellos, tiene un alto impacto emocional en los sentimientos, bajo rendimiento académico, frustración y baja autoestima.

Según las pruebas Pisa del 2018, Colombia ocupa el segundo lugar entre los países con mayor repitencia en un curso, con un 41%, después de Marruecos con el 49% de repitencia en un curso, en la trayectoria académica o vida escolar de los estudiantes.

Educación.

Cinco preguntas al gobernador Orozco

El gobernador Ricardo Orozco, desde ya, tiene el aplauso y el reconocimiento por su contribución con recursos financieros del departamento a la gratuidad de la matrícula para estudiantes de estratos 1 y 2 de la Universidad del Tolima durante el cuatrienio 2020-2023.

Porque ha creado un hecho que será replicado durante los años siguientes y muy seguramente en otras entidades territoriales del país. La gratuidad en la educación superior se ha creado durante la pandemia y se quedará por muchos años más.

Pero hay unos interrogantes que se le deben hacer al gobernador, con relación a otras situaciones que se le han quedado debajo de la mesa.

1. ¿Cuál es el plan de contingencia a poner en acción en el año 2021, cuando se regrese a la educación presencial con aulas abiertas, después de la pandemia?

2. ¿Cuál es la respuesta para las comunidades, donde el 80% de un total de 1.848  escuelas o sedes rurales requieren inversiones, según el Censo de Infraestructura Educativa Regional que registra el Plan de desarrollo? Son 1.275 planteles educativos, que equivalen al 69%, los que funcionan en predios donde estas sedes rurales no tienen títulos de propiedad, lo cual dificulta la realización de inversiones de mejora; la mitad no disponen de unidades sanitarias apropiadas, 96 no cuentan con servicio de energía eléctrica y 55 no tienen servicio de energía eléctrica ni de acueducto, a la vez.

3. ¿Cuál es la intervención que se ha programado para atenuar el fracaso escolar e inefiencia educativa expresada en estas cifras: 21.033 estudiantes que reprueban (pierden el año), 6.821 que desertan y 3.510 que repiten en año escolar en los 46 municipios, donde la Gobernación tiene la responsabilidad de atender con eficacia el sistema escolar con los recursos que transfiere la nación?

4. ¿Qué se ha pensado hacer para mejorar el bienestar y condiciones dignas, en escuelas o sedes rurales multigrado, donde uno o dos docentes atienden el servicio educativo en los cinco grados de primaria, simultáneamente, en ambientes de soledad y poco apoyo estatal?

5. Las deficiencias más graves en la formación de estudiantes, según los resultados de las pruebas estandarizadas están en los aprendizajes de la matemáticas e inglés ¿Qué se ha pensado hacer para intervenir sobre estas debilidades o problemas?

6. Las once instituciones educativas oficiales de Coyaima están clasificadas, según el desempeño académico de sus estudiantes, en la categoría D, la más baja, según la clasificación que hace el Icfes de los planteles educativos. ¿Qué acciones de emergencia se han programado para Coyaima y otros municipios con problemas críticos de calidad educativa?

7. ¿Cuál es la acción significativa para lograr la formación avanzada de posgrado de los 14.015 docentes del Tolima, principalmente los que se desempeñan en establecimientos educativos oficiales, teniendo en cuenta que la calidad de los docentes es el factor relevante de la calidad educativa deseada?

Luis Eduardo Camorro Rodríguez

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