Miguel Merino Gordillo: “Cuando fui gobernador, la educación era así”

Crédito: Suministradas / EL NUEVO DÍAFoto del lanzamiento de la Campaña Nacional Simón Bolívar, por el presidente Julio Turbay Ayala en el parque Murillo Toro de Ibagué.
En la página dominical de educación, se hará el registro de los testimonios y fragmentos de historias de vida, dados a través de entrevistas a profundidad, apoyados en análisis documental, de hechos y situaciones, de quienes han tenido la responsabilidad de dirigir la educación en el Tolima en su calidad de gobernadores, secretarios de educación o rectores de instituciones escolares, entre otros cargos.
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Con Miguel Merino Gordillo gobernador del Tolima durante dos años y medio (1978 y 1980), el diario El Nuevo Día comienza la descripción de los testimonios que los autores relevantes dan sobre su actuación en el sistema escolar, bajo el título “Cuando fui..., la educación era así”. 

Merino Gordillo es arquitecto, fue gerente de Colsuiza, que en su tiempo construyó 1300 viviendas en diferentes barrios de la capital, e hizo parte del equipo de construcción de los escenarios deportivos de los IX Juegos Nacionales del 70. 

Pero también participó como actor de la política partidista y, con el apoyo del entonces senador liberal Alberto Santofimio Botero, ocupó lo que Merino califica como “mi primer cargo público”, la gobernación del departamento, cargo que para entonces era producto de la decisión del presidente Julio César Turbay Ayala, porque aún no se había aprobado la elección popular de gobernadores y alcaldes, lo cual ocurrió al entrar en vigencia la Constitución del año 1991.

Para destacar, el hecho de que Merino permaneció en su cargo dos años y medio, lo cual no era tan común, en ese entonces, cuando el período de los gobernadores no tenía tiempo fijo y dependía de las circunstancias políticas.

Después de la gobernación, Merino Gordillo fue embajador en las Naciones Unidas (1987), senador de la república (1986-1990, cónsul en Boston, Estados Unidos; Ministro de Desarrollo y en los últimos años, presidente de la empresa Dunkin Donuts en Colombia, producto del que tiene la franquicia correspondiente para su comercialización en el país.

 

Relato

“La situación más grave que me tocó afrontar, siendo mi secretario de educación Carlos Orlando Pardo Rodríguez, fue la relacionada con el atraso en el pago de los salarios de los maestros. Sus salarios, a veces, se pagaban con atraso de un mes y hasta dos meses. Para sobrevivir, los maestros se veían forzados a canjear sus sueldos con agiotistas. Los paros por este motivo eran recurrentes, perjudicando la educación de los niños.

La solución lógica era la del pago oportuno de los salarios de los 7.500 maestros de los 45 municipios de entonces. Se acordó con ellos, a través de su sindicato, pagar con un máximo de cinco días posteriores a la finalización del mes. Era un compromiso que implicaba un largo recorrido de las nóminas de pago, desde las escuelas rurales apartadas, hasta el momento en que llegaban para la firma del gobernador, quien corría el riesgo de certificar el trabajo de los maestros bajo la presunción del tiempo laborado en la realidad. Pero le cumplimos al magisterio y desde entonces los paros por atraso en el pago de salarios desaparecieron”.

Se debe anotar que la educación primaria y secundaria ya había sido nacionalizada a través de la ley 43 de 1975.

 

El analfabetismo

No saber leer y escribir es un limitante para el desarrollo individual de una persona,   generalmente es una situación asociada a condiciones de pobreza de las familias.

Es la razón por la cual, en la mayoría de los países en vía desarrollo, la erradicación del analfabetismo sigue siendo un objetivo y meta a cumplir por parte de los gobiernos de turno. El estado del analfabetismo es ampliamente divulgado cada año, en septiembre, cuando se celebra el día mundial de la alfabetización.

Declarar a un país o territorio libre de analfabetismo, se divulga como una meta deseada, que se alcanza, según la Unesco, cuando la tasa de analfabetismo esté por debajo del 4.0% , cifra que Colombia no ha alcanzado en la actualidad porque su tasa de analfabetismo es del 5.24%, porcentaje equivalente a un millón 857 personas, de 15 a 24 años de edad, que no sabían leer y ni escribir hacia el año 2018, según datos del Dane.

Ibagué, puede ser considerada “libre de analfabetismo” porque la tasa correspondiente ha estado en decrecimiento. Era del 2.5% en el año 2015 y pasó a ser del 2.1% en el año 2019.

De una u otra manera, se trata de un problema de grandes magnitudes todavía en los países de América Latina, donde se calcula que dos de cada diez personas no saben leer y escribir, equivalentes a 32 millones de analfabetas hacia el año 2017, según la Unesco.

Son datos fragmentarios que sirven para exaltar la realización de la Campaña Masiva de Alfabetización del Tolima, que comenzó el año 1979, durante la gobernación de Miguel Merino Gordillo.

La campaña masiva de alfabetización, volvamos a las palabras del exgobernador:

“Varias personas que habían viajado a Cuba, entre ellos el escritor y secretario de educación de mi gobierno Carlos Orlando Pardo Rodríguez, nos vendieron la idea de que en el Tolima se debía realizar una campaña de alfabetización como la cubana,  implantada hacia los años 1959-1961.

En Cuba recurrieron al fervor del triunfo revolucionario sobre el gobierno de Batista, para  involucrar alfabetizadores populares en el proceso. Hoy Cuba es un país que encabeza, todavía, la tabla de países más alfabetizados en América Latina y en consecuencia un país que ha erradicado el analfabetismo. Un ejemplo a seguir, y lo hicimos en mi gobierno.

No saber leer y escribir es un drama, porque una persona necesita saber leer en el momento de tomar un bus hacia su residencia, lo necesita para comunicarse con las personas y, desde luego para conseguir un empleo.

Recuerdo que el entonces presidente Julio César Turbay Ayala acogió y apoyó nuestra campaña de alfabetización y lo dijo públicamente en el discurso, que pronunció en el parque Murillo Toro ante alfabetizadores que ya se habían vinculado  y  llenaron el parque, agrupados en brigadas de alfabetizadores, provenientes de los barrios populares de la capital. Al final de sus palabras, el presidente Turbay  le entregó el carnet de alfabetizada a una anciana de 82 años, a la que levantó ante el público en el momento en que ella, visiblemente emocionada dijo: “Voy  a poder escribir el nombre de mi mamá”.

Es que resultó impactante la forma como logramos comprometer a tantas personas como alfabetizadores voluntarios, entre ellos los estudiantes de grados octavo y noveno (grados décimo y once de ahora) que cumplían el Servicio Social, a docentes de los municipios y a voluntarios, entre otros. Se percibía el sentimiento popular de respaldo a la campaña.

Fue tal el impacto logrado, que el gobierno nacional decretó la realización de la Campaña Nacional de Alfabetización Simón Bolívar y la alfabetización se volvió tema de la campaña presidencial para la elección de Belisario Betancourt Cuartas, quien una vez electo, continuó la alfabetización de jóvenes y adultos, a través de la Campaña de Instrucción Nacional Camina. Ha sido, entonces, el proyecto educativo de mayor impacto nacional que nació en el Tolima y se extendió a todo el país”.

 

Premio de periodismo y de cultura

“Con Carlos Orlando Pardo se crearon dos premios para ser entregados anualmente: El premio de periodismo y el de Cultura para exaltar el mejor desempeño de tolimenses en estos dos temas. El primer premio de literatura se asignó a monseñor Germán Guzmán, el segundo al escritor Eutiquio Leal. En el salón del Banco de la República, donde se le entregó la distinción, recuerdo las expresiones faciales de algunos militares que estaban presentes en el acto, algo de manifestación de disgusto. Le pregunté a Carlos Orlando Pardo sobre cuál sería el motivo y él me contó que Eutiquio había estado vinculado a la guerrilla en los comienzos de la Farc, con ‘Tiro Fijo’. El primer premio de periodismo se le entregó a Jorge Eliécer Barbosa Ospina. Es que en mi gobernación se apoyó  la cultura con entusiasmo.

Recuerdo la Serenata más grande de Colombia, que realizamos en el parque Murillo Toro, un acto masivo dirigido a mover los sentimientos y la emoción de los tolimenses en torno a la música colombiana. Entre otros participaron Silva y Villalba, Garzón y Collazos, Melia Llará, la Negra Grande de Colombia”.

 

El rescate del tren

“En encuentro de amigos que se realizó en Payandé, surgió la idea de un paseo en tren desde Bogotá a Ibagué, con la idea de  rescatar el uso del tren para el transporte. Fue una idea que entusiasmó a muchos y todo el mundo quiso ver el tren.

Son hechos para recordar, entre ellos está la idea hecha realidad de movilizar a personas que voluntariamente participaron en un acto de aseo de parques y avenidas, como un acto de civismo que apuntaba a intervenir sobre la crisis de aseo que era evidente”.

Luis Eduardo Chamorro Rodríguez

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