La evaluación de los docentes, entre muchas controversias

Crédito: SUMINISTRADA – EL NUEVO DÍAUn 18.4% de los docentes fueron evaluados con desempeño satisfactorio y ninguno “no satisfactorio”.
Los resultados de la evaluación de desempeño deben ser tenidos en cuenta por las secretarías de Educación para generar procesos de formación que le permitan al docente superar las dificultades-aprendizaje en las IE.
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En el sistema escolar colombiano abundan las evaluaciones y entre ellas la evaluación del desempeño laboral de los docentes para quienes se han incorporado al servicio educativo a partir del año 2002, bajo el nuevo Estatuto de Profesionalización Docente (Decreto 1278  de 2002).

Porque no todos los docentes son evaluados en cuanto a su desempeño profesional, obligación que no obliga a  los antiguos,  vinculados antes del año 2002, bajo el estatuto 2277 de 1979, que son la mayoría, por ahora.

“En Colombia la mitad de los docentes nunca ha sido evaluada y asciende en el escalafón según los títulos y la experiencia que demuestre. Son los que ingresaron a su profesión antes del año 2002. El problema es que sabemos que ni los títulos ni la experiencia impactan positivamente la calidad de la educación básica. Así mismo, y a raíz del reciente acuerdo entre Fecode y el Ministerio de Educación, la otra mitad (que ingresaron después del 2002) comenzará a ser evaluado mediante la filmación de un video que cada maestro hará de una de sus clases”, lo dice Julián de Zubiría Samper (2018) al referirse a la evaluación de competencias que se ha transformado ante la reacción en contra de la Federación Colombiana de Educadores, Fecode.

En cambio, no ha habido suficiente rechazo a la evaluación anual de desempeño que se sigue aplicando a los docentes vinculados a partir del año 2002.

Las prácticas de evaluación del desempeño laboral de los docentes es un tema de pocos antecedentes en América Latina, pero su desarrollo se ha incrementado en el siglo XXI. Cuba es uno de los países pioneros en estas prácticas evaluativas, destinadas a quienes cumplen las funciones básicas de enseñar contenidos curriculares establecidos por los gobiernos.

Porque se tiene la ilusión de que la evaluación el desempeño de los docentes contribuye al mejoramiento de la calidad educativa y, en cada país se desarrolla de diferente manera. 

“Sólo cinco de los 19 países analizados han desarrollado estándares de forma detallada, entre ellos se encuentra Perú y República Dominicana”, dice el informe del BID de febrero de 2020, titulado “Profesores a prueba: Claves para una evaluación docente exitosa”. Además del ejemplo que da Cuba en cuanto a este tema, están los de Chile y México. 

 

El desempeño en el Tolima

Si nos atenemos a los resultados de la evaluación de desempeño que se realizó a 2 mil 485 docentes del escalafón 1298, divulgada en el año 2020, se debería admitir que en el Tolima, un 81.5% de los docentes tiene un desempeño profesional y laboral sobresaliente, porcentaje que equivale a mil 851 de los evaluados.

De ser así, los docentes del departamento son eficaces en el cumplimiento de sus competencias funcionales de enseñar porque tienen la “capacidad para aplicar diferentes modelos y metodologías pedagógicas”, reconocen los logros de sus estudiantes, saben evaluar sus aprendizajes. Pero, también tienen un buen desempeño en sus competencias comportamentales en cuanto tienen buenas relaciones con sus directivos y compañeros de trabajo, ejercen buen liderazgo y trabajo en equipo. Por lo menos es lo que dicen los resultados de la evaluación que les realizó cada uno de sus rectores, de acuerdo con la guía y normas que el Ministerio de Educación de Colombia ha puesto en marcha para realizar esta tarea.

Otro 18.4% de los docentes fueron evaluados con desempeño satisfactorio y ninguno, “no satisfactorio”.

Frente a estos resultados surgen varios interrogantes: ¿Cuál es el desempeño de los docentes escalafonados por el decreto 2277 de 1979 que no son evaluados y son la mayoría? ¿Por qué, entonces, el bajo desempeño de los estudiantes en las pruebas Saber?

Hay situaciones que se  pueden controvertir, entre ellas, que el proceso de evaluación del desempeño laboral es más una autoevaluación y, muy seguramente, los docentes tienden a autocalificar como excelente su desempeño. O habrá rectores que, para no crear conflictos con los docentes, admiten cualquier valoración del desempeño laboral de quienes son factor relevante de la calidad de los aprendizajes.

 

El desempeño pedagógico

El diario El Nuevo Día, en uno de sus editoriales, se refirió a la necesidad de mejorar la formación de los docentes que prestan sus servicio en el departamento y puso la mirada sobre las instituciones formadoras de estos profesionales de la educación, es decir, las normales y las instituciones de educación superior que ofrecen Licenciaturas en Educación y posgrados para formación profesional avanzada de docentes, principalmente la Universidad del Tolima. 

Se debe comenzar por establecer las necesidades de formación de los docentes, a partir de los resultados de las evaluaciones de desempeño laboral, de las Evaluaciones Institucionales que se hacen por lo menos en dos momentos del calendario escolar en cada institución escolar y desde luego, se debe hacer un análisis de los resultados de las evaluaciones del aprendizaje de los estudiantes para saber dónde hay débil formación de los educadores.

Es una acción estratégica, focalizar la formación de los docentes en aspectos pedagógicos, didácticos y curriculares, por tratarse del campo teórico y empírico esencial del desempeño de un docente.

Si nos atenemos a los resultados de las evaluaciones de desempeño de los docentes en los 46 municipios no certificados del Tolima, se puede afirmar que estos factores son calificados como sobresalientes, con un 91.8% de promedio en la temas relacionados con las competencias académicas de los educadores.

Son seis las competencias funcionales exigibles a los docentes en cuanto a factores de la Gestión Académica y pedagógica: el dominio curricular, la planeación y organización académica, la pedagogía y la didáctica, la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes, el seguimiento de procesos y el uso de recursos didácticos para la enseñanza. 

¿Cómo se evalúa el desempeño de los docentes? Se tienen en cuenta los resultados de las evaluaciones internas que periódicamente hacen los docentes sobre lo aprendido por los estudiantes e igualmente los resultados de las pruebas Saber; se aplican instrumentos que el Ministerio de Educación ha elaborado para el efecto; se pide la opinión de los estudiantes sobre el desempeño de sus docentes; se pide la opinión de docente sobre su desempeño (autoevaluación) y, finalmente, el rector realiza una entrevista y da un resultado final, con base en la carpeta de evidencias.

Los docentes del Tolima se destacan en la elaboración de diagnósticos sobre la formación académica de los estudiantes y en el dominio curricular, es decir, en lo relacionado con la definición y ejecución de contenidos de los aprendizajes de cada una de las áreas y asignaturas del plan de estudios, en consecuencia, están bien en los enfoques pedagógicos y didácticos.

Porque se espera que el docente tenga conocimientos previos y experiencias en la aplicación de modelos y metodologías de enseñanza, que conozca los estándares curriculares de competencias; que sepa evaluar los aprendizajes, cómo actuar con estudiantes con discapacidades, que promueva el desarrollo de proyectos pedagógicos y motive hacia investigaciones educativas, por lo menos en el nivel de investigación formativa.

Educación

Fecode y la evaluación de los docentes

William Polo, presidente de Simatol, describe así la posición del magisterio sobre la evaluación de los docentes: “La evaluación de desempeño debe ser un ejercicio formativo no de carácter punitivo que es lo que desafortunadamente se genera en muchos contextos educativos, en la medida en que se utiliza como mecanismo de control administrativo por parte de algunos directivos docentes para de alguna manera incidir en las actuaciones y posturas pedagógicas de los maestros. Necesariamente debe ser un acto concertado que en la práctica tanto de directivos docentes como de profesores se traduzca en acciones de fortalecimiento institucional. Los resultados de la evaluación de desempeño deben ser tenidos en cuenta por las secretarías de Educación para generar procesos de formación que le permitan al docente superar las dificultades-aprendizaje en las instituciones educativas. Se plantea la necesidad de que esos documentos y formatos no duermen el sueño eterno en los anaqueles de las secretarías de educación arropados por las telarañas del olvido administrativo”.

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Luis Eduardo Chamorro Rodríguez

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