Más de 7.600 estudiantes desertores en 2020: el año de mayores casos de pandemia

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
De cien estudiantes matriculados en primero de primaria en el 2011, solo 49 lo hicieron para cursar el grado Once, en el 2021.
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En el departamento del Tolima, disminuye el total de estudiantes matriculados en los planteles educativos oficiales, año a año, desde el 2019 y simultáneamente crece el total de estudiantes que abandonan las aulas, principalmente como efecto de la pandemia del Covid-19.

Se calcula que el total de estudiantes desertores en los 47 municipios, durante el año 2020, cuando la pandemia tuvo mayores efectos sobre la población, llegó a la cifra de 7.627, de ellos la cuarta parte en Ibagué, con mil 974 desertores en todos los niveles educativos.

De esta manera, la deserción escolar sigue siendo uno de los factores de alto efecto negativo sobre la eficiencia interna y el cumplimiento del derecho fundamental a la permanencia del cual deben ser beneficiarios los estudiantes. Porque lo que se espera es que cada estudiante que se matricula en el sistema escolar, por lo menos llegue hasta el grado once y se gradúe como bachiller para cumplir este requisito de ingreso a la educación superior.

La información estadística sobre deserción escolar generalmente registra datos sobre la deserción intraanual, es decir, aquella que ocurre entre el total de estudiantes que se matriculan para cursar un año escolar y aquellos que abandonan las aulas, antes de concluir cada grado, hacia el mes de diciembre del mismo año.

Las cifras nos dicen que, en el Tolima de 100 estudiantes matriculados en el año 2020 en planteles educativos estatales de los 47 municipios, tres desertaron por diferentes motivos (tasa de deserción intraanual de 3.3%).

 

Baja permanencia escolar a través de los niveles educativos

Es grave que los estudiantes abandonen sus estudios durante el año escolar correspondiente, pero es también grave que lo hagan en forma definitiva porque no optan por la repitencia o no se incorporan al sistema escolar más adelante.

Veamos algunos datos. De 30.101 estudiantes que se matricularon para cursar el grado primero de primaria en el año 2011, teóricamente sólo 14.699 lo hicieron en el año 2021 para cursar el grado once de bachillerato en los 47 municipios, datos que implican una baja permanencia o supervivencia en el sistema escolar, en los niveles educativos de la educación básica y media (tasa de deserción interanual o de supervivencia del 49%).

Como una manifestación de inequidad educativa, o de brechas en educación, tanto la deserción intraanual y la de cohorte o superviviencia, afecta en mayor grado a los infantes y adolescentes de las zonas rurales.

De 100 estudiantes matriculados en el grado primero de primaria en el 2011 en las escuelas rurales de los 46 municipios no certificados, grado con el cual comienza la educación básica y media, sólo 71 se matricularon para cursar el último grado de bachillerato en el 2021. Es la diferencia entre la matrícula de grado primero de 10.719 y la matrícula de grado once de 7.630 en el año 2021.

En cuanto al nivel de educación primaria, los datos recientes nos dicen que de 100 matriculados en grado primero en el 2015, cinco años después, cuando debieran cursar el quinto grado (2019), sólo 14 lo hacen (Tasa de supervivencia escolar del 14%).

Son datos que debieran conmocionar o por lo menos hacerlos más visibles por parte de los organismos estatales encargados de ofrecer educación formal en el Tolima.

Desde luego que hay estrategias diseñadas para atenuar la ocurrencia de este fenómeno.

Razón tienen los estudiosos de la marcha del sistema escolar cuando, al enumerar los 10 retos a afrontar comienzan con “frenar la deserción”, la mayor parte ellos. Porque es sabido que necesitamos una población con mayor grado de escolaridad promedio si se pretende mejorar el desempeño de los ciudadanos en los distintos aspectos de su vida.

No olvidar que un mayor nivel educativo de la población en general, contribuye a la disminución de la pobreza, incide positivamente en el crecimiento económico del departamento, la educación es un derecho humano, es clave para mejorar las desigualdades sociales y económicas de las personas y de los municipios, etc.

 

Los cinco municipios con altas tasas de deserción intraanual

¿Por qué es tan alta la deserción escolar en los planteles educativos oficiales de San Antonio? Porque se trata de la deserción intrananual superior a la de los 46 municipios no certificados y la de Ibagué.

Es pertinente indagar sobre los factores asociados a la ocurrencia del abandono de las aulas por parte de los estudiantes durante el curso de un año escolar, principalmente en los cinco municipios con la tasa más alta de deserción en el año 2020. Desde luego con datos que permiten establecer los efectos de la pandemia si se comparan con los del año 2019 que se tomarían como año base.

Los cinco municipios con las tasas de deserción más altas, de mayor a menor, son San Antonio, 10.17% de deserción; Roncesvalles, 9.97%; Murillo, 8.79%, Mariquita, 8.49% y Fresno, 6.96%.

Pero igualmente hay tres municipios en los cuales la tasa de deserción está por debajo del uno por ciento, en su orden de menor a mayor: Guamo, 0.55%; Coyaima, 0.67% y Piedras, 0.92%. Surge el interrogante, ¿qué se hace en estos tres municipios para lograr estas tasas que tienden a cero?

 

Factores asociados a la deserción

Hay abundantes estudios sobre deserción escolar y sus factores asociados. Porque, entre las preguntas de investigación están: ¿Cuáles son las razones relevantes en el abandono de las aulas por parte de los estudiantes, durante un año escolar? ¿Cuál es la relación existente entre la deserción intraanual y la repitencia de grados? ¿Cuál es la relación existente entre la deserción intraanual y la reprobación de grados?

Son conocidos como factores asociados a la deserción escolar, entre otros, los siguientes: La lejanía de la sede rural con relación a la vivienda de los estudiantes; la oferta incompleta de grados en las escuelas rurales, principalmente las de multigrado que funcionan con un docente y escasamente ofrecen grados de primaria; los costos y la situación económica de las familias que obliga a la vinculación de los estudiantes al trabajo; el poco interés de los padres y estudiantes por la educación. Son factores que se pueden agrupar en factores sociales, académicos e individuales.

El Laboratorio de la Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, en marzo 28 de 2020, cuando comenzaba la pandemia, en informe sobre este tema dice: “El país ha venido reduciendo su tasa de deserción escolar total desde el año 2016, llegando a mínimos históricos en el 2018 con un valor de 3.05%.

Esta tendencia podría afectarse debido a la suspensión de clases presenciales y la implementación de clases remotas o virtuales que rigen en el país. Estas medidas se dispusieron en concordancia con la coyuntura del Covid-19, declarando pandemia mundial. En estas circunstancias, es relevante preguntarse. ¿Cómo esta el panorama de la deserción escolar en Colombia?”.

La hermana rectora de la IE Santa Ana de Mariquita, Ana Isabel González Botía, refiriéndose a lo ocurrido en su plantel educativo, sobre los motivos de la deserción dice: “Hubo muchos traslados de familia hacia otros municipios, debido a la pandemia y a circunstancias sociales originadas en la misma; algunos se fueron buscando mejores condiciones de vida, otros no tenían conectividad ni apoyo en familiares para continuar los estudios de sus hijos y los padres prefirieron retirar a los estudiantes; no estaban acostumbrados a esto”.

LUIS EDUARDO CHAMORRO RODRÍGUEZ

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