El Bosque, un territorio que borra sus fronteras a partir del arte

Los presidentes de las JAC: Steven Bernal, parte Alta; Gustavo Angarita, parte Baja.
Crédito: JORGE CUÉLLAR - EL NUEVO DÍA
Aunque afirman que aún falta mucho por hacer, historias que cambiar y barreras que “rayar”, en este barrio de la periferia de la Ciudad Musical, transforman su territorio desde la pintura y la cultura.
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Espacios como la escuela Antonio Reyes Umaña, el parque en la parte baja del barrio y los alrededores de la morgue donde también se ubica el cementerio de personas no identificadas (N.N.), son ahora los nuevos murales que resignifican un territorio donde la historia ha sido poco positiva.

Basta con afirmar que El Bosque, un barrio perteneciente a la comuna Once, desde hace varios años limitó sus zonas y por eso muchos de sus habitantes no cruzaban de cierta esquina a otra, o se restringían a recorrer solo ciertas calles. Sin embargo, y pese a varias situaciones, hace menos de un mes jóvenes, niños e incluso adultos mayores llenaron sus días y su entorno de colores.

El Bosque

Y esto, gracias al Gambas Fest en su tercera edición, que logró llegar a la comunidad y a través del arte demostrar otra ventana que avizora distintas realidades. El colectivo, que desde hace varios años adelanta procesos de intervención artística en comunidades de la periferia, también ha liderado encuentros y festivales que enaltecen el talento local y abren brechas con presencia internacional.

 

La intervención

Más de 30 graffitis fueron el resultado de un proceso que anterior a los dos días de festival, los Gambas impartieron una serie de talleres en los que se conocieron técnicas, estilos y más detalles de esta práctica que, gracias a su positivo impacto, también ha logrado romper con imaginarios y acabar con estigmas.

Un territorio que se sigue resignificando, pero que involucra a todos sus actores. Es así que como afirman los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las partes Alta y Baja, muchos decidieron subir o bajar con tal de participar de las actividades o simplemente observar y disfrutar de la música, la pintura y el circo.

Cabe resaltar que la programación del festival contó con un taller de malabares, show de circo, presentaciones de Hip-Hop y batallas de Tags y Trow-Up, que hacen parte del Street Art. Alrededor de 20 artistas lideraron los graffitis y murales que narran tanto algunas historias del barrio como mensajes de empoderamiento femenino e imágenes que corresponden a seres queridos o la idiosincrasia de su pueblo.

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Para Steven Bernal, presidente de la JAC parte Alta, este resultado es uno de los más significativos que ha tenido la zona en muchos años, debido a que el arte no se conoce a detalle y menos las posibilidades que éste genera. “Vemos que los muchachos aprendieron, decidieron pintar y con esto conocer otra realidad como por ejemplo generar ingresos a través de su talento”.

De igual manera, para sus habitantes, especialmente los más jóvenes, esta experiencia fue importante y divertida. Así lo afirmó Brayan, cuando dijo que “me gustó mucho, me pareció muy chévere porque aprendimos cómo pintar. Nos enseñaron cómo manejar los aerosoles (...) antes nunca había pintado, fui aprendiendo y haciéndolo poco a poco. Me gustaría seguir haciéndolo, aguanta pintar un mural bien grande y bien bonito en un edificio de la ciudad”.

“Estamos muy agradecidos con los Gambas, nos enseñaron mucho, cosas que no sabíamos y que poco a poco fuimos aprendiendo. Yo ayudé mucho, hice el escudo de la entrada (Deportes Tolima), y otros; les dije también que cualquier cosa yo iba donde me necesitaran y ayudar a seguir rayando (...) me siento muy orgulloso de mí, mi mamá también, eso también es bueno para el barrio”.

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Un cambio para apropiarse

Dentro de los ‘combos’ u organizaciones participantes, la cuota femenina fue bastante significativa para los habitantes del barrio. Así lo afirmó Allison, una de las niñas que participó en el marco del festival, “vimos cómo las nenas pintaban, si ellas lo hacen así de chévere y bonito, pensé, nosotras también podemos; yo le ayudé a mis primos, pero también hubo otros graffitis que hicieron las niñas”.

Sentirse empoderadas, capaces e incluidas en dinámicas como esta del Street Art, hizo parte de la intervención en la comunidad que estuvo coordinado por Gambas, Circo Abierto Ibagué, Antonia, amor y ruido; Aborigen y Wolka y Cirkonspire.

“De nuestro barrio ha cambiado la imagen, ya no es lo que era antes. Por eso es tan importante hacer este tipo de obras, ahora contamos con un parque biosaludable y con estos murales que hicieron los muchachos. Nos falta muchísimo, sí; pero seguimos trabajando”, manifestó Gustavo Angarita, presidente de la JAC parte Baja.

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Y añadió: “Ese día los niños y los adultos estuvieron muy contentos, fue hasta una fiesta en el parque. Mejoró mucho el sector con estas grandes pinturas que hicieron los muchachos, le dieron un nuevo significado, hay un ambiente mejor. Así recuperamos a los muchachos”.

De esta manera, como un paso sólido, la comunidad agradece este tipo de procesos que reivindican su historia que cumple más de cincuenta años cuando las primeras familias fundaron el sector, que hoy, luego de muchas ‘batallas’ y necesidades que aún manifiestan, se permite eliminar fronteras y hacer de su zona, de su barrio, un territorio de paz.

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ALEJANDRA CAVIEDES

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