“Muchas veces preferimos sufrir antes que aburrirnos”

Crédito: Suministrada - EL NUEVO DÍA.
Entrevista con la colombiana Sylvia Ramírez, una de las voces más influyentes en América Latina, quien acaba de publicar su ‘Manifiesto de felicidad’.
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Sin dejar de reconocer que muchas personas la están pasando mal en esta pandemia, entre la falta de recursos para subsistir y el confinamiento que ha aumentado el estrés e incluso la depresión, Sylvia Ramírez ha encontrado que muchas otras han aprovechado estos meses para darse cuenta de su real vida feliz antes de la aparición del Covid-19

Destacada como uno de los 20 líderes de opinión de habla hispana a nivel mundial, incluso catalogada como una de las 12 voces más influyentes de América Latina, Sylvia Ramírez se ha posicionado como una de las conferencistas más relevantes en Colombia y Latinoamérica en temas de felicidad.

Si bien la mayoría de las personas saben o intuyen lo que necesitan para ser felices, no lo hacen, pese a que suele ser cuestión de ajustar asuntos relativamente sencillos del día a día para descubrir que la felicidad es una decisión, a pesar de la rutina, la prisa, la presión o el estrés.

El Manifiesto de Felicidad se compone de ocho declaraciones de liderazgo personal que prometen llevar al lector a hacerse mejores preguntas y disolver las interferencias mentales que lo alejan de su propósito esencial de vivir como un ser humano feliz. La intención central del Manifiesto es ofrecer herramientas para decidir mejor y tener siempre su propia felicidad como el centro de su existencia.

 

Construcción de un manifiesto

- ¿Cómo surgió este ‘Manifiesto de felicidad’ tras los buenos resultados de su libro ‘Felicidad a pruebas de oficinas’?

Es una respuesta a la necesidad que tenía la gente de estructurar una ideología de felicidad. El Manifiesto no tiene una metodología ni unos pasos que uno deba seguir, lo que tiene son ocho consignas de liderazgo personal.

La intención es fijar las bases de forma de pensar distinta y que uno aprenda a administrarse distinto, para hacerse mejores preguntas y tomar mejores decisiones.

 

- El libro comienza con una frase contundente: “No era un héroe, no era un villano, sino alguien patético y brillante en la misma medida”.

Eso somos todos. Si uno escarba un poquito en los seres humanos y encontramos en absolutamente todos una chispa de grandeza y un barniz de lo patéticos que somos cuando contradecimos nuestros propios sueños movidos por el miedo.

 

- ¿Tenemos miedo a ser felices?

Cuánta felicidad uno sería capaz de soportar. Para ser felices hay que empezar por ser felices. Si uno se detiene y se pregunta ¿Qué es lo que más me cuesta y cuánto tiempo al día me toma? Se multiplica por los días del año y la siguiente pregunta es: Si no tengo que volver hacer eso que nos cuesta tanto, ¿sabríamos qué hacer con tanto tiempo libre?

A veces uno no quiere ser feliz porque tampoco tiene qué ponerse hacer. Por eso, muchos prefieren mantenerse asustados porque le da a uno una excusa para vivir en la pereza. Este cambio sería importante para dejar de autosabotearnos.

 

- ¿Se sabotea la felicidad individual y la felicidad cuando se construye en pareja?

Sabotear la felicidad que se está construyendo con otra persona, porque también hay que ver los programas que uno tiene desde niño. A muchos, con la mejor intención, nos dijeron: “Eso es muy bueno para ser cierto”, pero es fundamental empezar a creer en la buena suerte de uno mismo y que si son posibles cosas tan buenas que no parecen ciertas.

Pero los seres humanos tenemos una compulsión hacia el dolor, y no es que seamos masoquistas, sino que el dolor nos hace sentir vivos, y si la gente se detiene a pensar, muchas veces preferimos sufrir antes que aburrirnos.

Uno puede dar con una muy buena pareja, pasan los días más bonitos, todo va hacia arriba y la gente empieza a no creer que se pueda ser tan feliz, se empieza a aburrir y con tal de que pase algo uno mete un drama.

 

- ¿El trabajo en exceso como refugio para no buscar la verdadera felicidad?

Yo lo viví en carne propia. Una vez me cancelaron una serie de conferencias y me di cuenta de que había llegado a un punto en el que solo sabía trabajar, porque no sabía qué haría con ese nuevo tiempo libre que surgió de la cancelación.

Qué ocurriría si saliera del trabajo a las cinco de la tarde, ¿sabría que hacer con usted mismo con ese tiempo libre? El trabajo es un refugio a nuestra incapacidad de aburrirnos con dignidad.

 

En pandemia

- La felicidad en tiempos de pandemia...

Dejando aparte lo doloroso que ha sido para mucha gente, hay otra parte de la población que en este momento está en un experimento muy interesante. Porque cuando piensan en lo que extrañan de su vida anterior a la pandemia, no era su día a día, de lunes a viernes, sino aquello que hacía para escapar de esa realidad.

Uno no extraña la vida que tenía, sino lo que hacía para descansar de la vida que tenía. Es un momento clave para tener claro a qué de nuestra antigua vida queremos volver.

 

- ¿Cómo surgieron las 8 declaraciones que hacen parte del Manifiesto de la felicidad?

Las elegí partiendo de esos puntos que no son negociables dentro del esquema de pensamiento de una persona que se ha resuelto a ser feliz.

Como el asumir que ‘yo soy mío’ y a partir de ello tomar decisiones. Todas las proclamas del manifiesto lo que hacen es resumir los ejes que yo considero que están sostenidos a la forma de pensar de una persona que quiere empezar a ser coherente con sus sueños.

 

- ¿Cómo trabajar estos temas con niños?

Yo en mi experiencia no trabajo con niños. Lo mío es el ser humano que llega trajinado, con cicatrices en la cara, con la falda de la camisa por fuera y los tacones en la mano.

Una cosa que he podido notar, es que los niños por regla general no hacen lo que uno les dice que hagan. Lo que puede ser inspirador es que los padres se encarguen de su felicidad y ellos lo sigan como ejemplo.

Pero el drama del adulto suele ser que pensamos una cosa, queremos otra y buscamos otra distinta.

 

- En tiempos de pandemia existe la depresión y la angustia...

Existe una mayor preocupación, porque está en aumento las tasas de intento de suicidio o que se drogan en sus casas y todo viene ocurriendo en silencio, ni hablar de las tasas de alcoholismo. Por eso, hay urgencia de liderazgo personal.

Cuando algo nos frustra, desde niños, siempre ha sido más fácil echarle la culpa a los demás y no asumir responsabilidades, pero en estos momentos de aislamiento, no se tiene a quién echarle la culpa.

 

- También habla de la premisa de los sueños sobre la culpa...

Siempre me gusta tener frases que funcionen como mantras, y en este caso, por cada queja se debe tener una decisión. Si uno quejándose solucionara algo, su vida sería distinta, pero no es así. Nuestra vida está constituida totalmente por nuestras decisiones, y cuando a uno no le gusta algo pega el chillido, porque estamos programados así, el problema es quedarse ahí.

COLPRENSA

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