Kentucky Fried Chicken ¿Conoces la verdadera historia del Coronel Sanders?

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El pollo frito es, sin duda, uno de los manjares por excelencia. Muy pocas personas responderían que no a la deliciosa proposición de comer una ración de pollo apanado acompañado de papas a la francesa. Si eres de los que no se lo pensarían dos veces antes de dar el primer bocado, quizás te interese lo que viene a continuación.

Puestos a hablar del lugar con el mejor pollo frito, es probable que hayas oído sobre la cadena de restaurantes de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC). Muchos han categorizado sus productos como los mejores del mercado, pero, ¿alguna vez te planteaste la historia de cómo fue fundado este restaurante?

Para entender este fascinante relato, hay que comenzar hablando del Coronel Sanders o también conocido como Coronel Kentucky, el cual, no resulta ser sólo una imagen corporativa como muchos piensan. Se trata del fundador de esta mundialmente conocida cadena de pollo frito, que consiguió hacerse millonario ni más ni menos que a los 74 años. Increíble, ¿verdad? Pues prepárate para descubrir la historia de superación de un humilde empresario estadounidense que logró conmover al mundo.
 
Harland Sanders, una historia de superación

Nacido en 1890, en Henryville, Indiana, Harland David Sanders creció en una familia humilde de ascendencia irlandesa, siendo el mayor de tres hermanos.
Su padre falleció cuando él sólo tenía 5 años, de modo que recayó sobre él la responsabilidad de cuidar de sus hermanos. Siendo así cómo aprendió a cocinar.
A los 12 años abandonó la escuela para ayudar en la granja familiar, pero tras sufrir malos tratos por parte de su padrastro, decidió mudarse a casa de sus tíos, que vivían en New Albany, Indiana.

Tres años más tarde, falsificó su certificado de nacimiento y se alistó en el ejército, realizando el servicio militar en Cuba. Una vez cumplido, probó a trabajar en diversos sectores, pero en ninguno obtuvo éxito, llegando a una conclusión: si lo que mejor se le daba era cocinar, se volcaría plenamente en ser cocinero.

Casi a los 40 años de edad, abrió una estación de servicio en Kentucky, en la que vendía pollo frito a los viajeros. Tal fue su éxito que, 6 años después, los habitantes de la zona le concedieron la condecoración honorífica de “Coronel”. Logrando con este apoyo, abrir un restaurante de carretera en 1940 donde pudo vender su receta de pollo especial con 11 especias.

Tras un período de quiebra, decidió vender el establecimiento y viajar por los distintos Estados mostrando su receta de pollo frito en certámenes y demostraciones de restauración. Con una reputación impecable y dispuesto a continuar con su sueño, Sanders puso en marcha diversas franquicias bajo el nombre de Kentucky Fried Chicken, inaugurando el primer KFC en 1952.
En 1964 vendió la cadena de restaurantes por 2 millones de dólares y un salario vitalicio de 40000 dólares al año; no obstante, el éxito de la marca fue tal, que llegó a ganar 200000 dólares mensuales.

En 1980 falleció debido a una leucemia, siendo enterrado en Louisville, Kentucky, con su atuendo típico de traje blanco y corbatín negro, el cual se muestra en el propio logotipo de la marca.

El logotipo de KFC se puede encontrar en el packaging de sus productos, así como en servilletas, vallas publicitarias y la fachada de sus puntos de venta. Inicialmente, el logotipo era negro, blanco y rojo, mostrando el busto del coronel, pero hace unos años fue rediseñado, de modo que el actual muestra la cabeza de Sanders y su corbatín en colores blanco y negro, con el fin de lograr un estilo más minimalista.

Imagen eliminada.

KFC el legado de un pionero

Casi 70 años después de la inauguración del primer KFC, personas de todo el mundo continúan disfrutando de las deliciosas recetas del Coronel Sanders.
Cada pieza de pollo frito no es más que el legado de un hombre de orígenes humildes que luchó por llevar su sueño a millones de comensales de todo el mundo. Si bien los restaurantes KFC ya no son estéticamente como fueron en sus comienzos, la esencia sigue siendo la misma, al igual que los sabores únicos e irrepetibles que componen sus menús.
Hoy en día, todo el mundo tiene la oportunidad de probar el delicioso pollo con 11 especias del Coronel Kentucky, incluso sin la necesidad de salir de salir de casa. Gracias al servicio delivery para pedir pollo KFC a domicilio, los clientes sólo se tienen que preocupar de qué menú les gusta más y en pocos minutos lo tendrán frente a ellos.
 
Actualización constante para mantener su calidad

Esa adaptación a las nuevas tecnologías supone una innegable apertura a clientes de todo tipo y una actualización dirigida a un mundo cada vez más acelerado en el que no da tiempo a desplazarse hasta el restaurante.
No obstante, esas no son sino las grandes oportunidades que ofrece KFC. Sus detalles van desde lo más simple, al clasificar los alérgenos de sus alimentos, ofrecer promociones exclusivas, así como una carta abierta que cada cierto tiempo añade nuevos productos para que sus clientes se sientan lo más felices posibles.

Desde buckets repletos de pollo apanado, hamburguesas, complementos e incluso menú económico para quienes no pueden hacer grandes gastos, todo es tenido en cuenta.

Tal y como dice su eslogan están “Para chuparse los dedos” y es que, tras 70 años de experiencia, KFC sabe lo que sus clientes necesitan y, por ello, se esfuerza cada día en hacerlo realidad. Prueba las deliciosas piezas de pollo KFC a domicilio y descubre la receta que hizo triunfar al mismísimo Coronel Sanders.

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