Todo depende de cómo lo miremos

Tendemos a focalizar más la atención en los sucesos que tildamos de negativos que en los agradables. Con esa forma de ver el entorno atraemos tristezas, miedos, rabias y frustraciones. ¡Siempre será mejor disfrutar de las cosas buenas que nos pasan!
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Deténgase por un instante a escuchar de qué habla la gente. Notará que en un gran porcentaje las palabras y las frases que pronuncian tienen demasiada carga negativa.

La verdad es que nos la pasamos citando cosas adversas, recordando momentos tristes, criticando todo lo malo y esperando lo peor de todo. 

Las quejas tienen mucho eco, el rol de la víctima se evidencia por doquier y lo terrible se vuelve noticia a como dé lugar. Difícilmente se escuchan voces de aliento.

Lo ‘malo’ que pasa se traduce en una terrible epidemia.  Eso es muy preocupante, ya que muchos nos vemos condicionados por lo que sentimos y eso nos impide ver lo bello del arte vivir.

Le confieso que soy de los que cree que nos suceden más cosas ‘buenas’ que ‘malas’. 

¡En efecto! 
Son numerosas y permanentes las bendiciones que recibimos de Dios, solo que no hemos aprendido ni a contabilizarlas ni mucho menos a disfrutarlas. 

Insisto en que, de manera paradójica, siempre nos aterramos de las situaciones difíciles, las invocamos, las padecemos y las multiplicamos en nuestro entorno. 

Lo más alarmante es que esas ansiedades generalmente son nuestros ‘caldos de cultivo’ para edificar presentes y   futuros grises.

Es claro que  todo depende del nivel de optimismo o de pesimismo que tengamos. Sin embargo, si analiza bien, en medio de los problemas podremos  gozar muchas situaciones positivas; una de ellas, por citar un ejemplo, es la simple y bella razón de estar vivos.

¿Usted es de los que tiende a observar las condiciones del entorno con lentes de color  rosa o con lentes oscuros?

Jamás traiga a su mente las denominadas derrotas. Esas son circunstancias de la vida, de las cuales hay que aprender para enfrentar las nuevas situaciones y no amilanarse ante otras adversidades.
No se trata de tapar el Sol con las manos, ni de ‘hacerse el de la vista gorda’. Es solo cuestión de observar la vida misma con unas miradas más esperanzadoras.

La realidad es que los problemas existen, los momentos duros llegan, hay situaciones difíciles y en general las cosas pasan. ¡Sí, hay situaciones que se nos escapan de las manos! La única diferencia entre alguien que se ahoga en los problemas y otra que sale a flote es la actitud con la que cada quien afronta las situaciones.

¿Qué tipo de pensamientos enfocan su vida? ¿Qué tan asertivo es su mundo cotidiano? ¿Se amilana ante el menor tropiezo?

Tenga presente que usted sí puede visualizar el éxito. Deje de buscarles trabas o excusas a sus proyectos; mejor crea que puede lograrlas. 

Su mente encontrará lo que busca: Si le pide a la vida todo con lamentos y mala vibra, ella le responderá con tristezas, decepciones y frustraciones. Dicho de otra forma: si invoca lo ‘malo’, eso será lo que encuentre. 

De igual forma, si se tiene fe, si piensa en positivo y, sobre todo, si posee la suficiente confianza como para proceder, la vida le sonreirá.

¡Hágame caso! 
Enfoque su mundo con pensamientos positivos y tenga miradas halagüeñas, pues así todo fluirá.  ¡Usted tiene el poder para hacer que las cosas buenas le pasen! 
 

EUCLIDES KILô ARDILA

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