La ‘Guardiana Pijao de Semillas’

Crédito: Suministrada Grupo Semillas / EL NUEVO DÍA
A través de las semillas criollas que brotan en las tierras del sur tolimense, María Claudina Loaiza, una mujer campesina e indígena nacida en Coyaima, ha preservado los saberes de sus antepasados y ha compartido a las nuevas generaciones la responsabilidad de resistir y proteger la vida.
PUBLICIDAD

Esta lideresa, que pertenece al Grupo Semillas, la Asociación Manos de Mujer y la Escuela Manuel Quintín Lame, se ha convertido en referente para las comunidades indígenas campesinas de la región que han visto en su tenacidad, un ejemplo real y sólido para ver en sus cultivos, las huertas caseras y otras iniciativas, el sustento para sus familias y la razón para resistir desde sus territorios, que a través de décadas han sido flagelados por el conflicto armado.

Resignificar su territorio, legitimar sus saberes y dar una salida a las familias, son pilares que han venido forjando desde hace muchos años, particularmente desde la llegada de la Escuela Agroecológica, plataforma que ha dado legitimidad a los pueblos del sur.

“Guardiana Pijao”

Desde su vivienda, ubicada en el resguardo indígena Aguafría en la vereda que lleva el mismo nombre, en Coyaima, la maestra Loaiza cultiva las semillas nativas y recibe a quienes quieran aprender los métodos que incluso ella misma ha creado; además, investiga y recorre el territorio aprendiendo y compartiendo sus conocimientos.

“Soy nacida en el territorio Pijao. Esta es la herencia de enseñanza que nos dejaron nuestros antepasados, no hemos olvidado junto con nuestros compañeros el manejo de las semillas, las huertas caseras y la creación de abonos orgánicos (...) lo que queremos es que la nueva generación aprenda ese conocimiento y se mantenga viva la historia.

“No permitimos que vengan otros maíces, esos que vienen con transgénicos, híbridos, no. De ninguna manera. Yo aprendí de mis abuelos el manejo de las semillas y a defenderlas (...) a través de esto se recuperan los hogares, el territorio, teniendo en cuenta que la semilla y el agua lo son todo”.
Y aunque afirma que no ha sido fácil mantener vivas las tradiciones por cuenta de las condiciones climáticas que viven en la región, la llegada de las tecnologías de donde provienen los químicos, ha sabido mantener los conocimientos y valorar el papel que esa lucha cumple la mujer.

Pues como uno de sus logros personales, está la rebeldía que desde muy joven la inspiró a liderar a sus comunidades, mantener ella misma a sus hijos sin la compañía de una figura masculina y darle un nuevo significado al feminismo que parte de las manos y el corazón de una mujer campesina indígena.

Destacado 

Llevando en alto las banderas de la herencia campesina Pijao del sur del Tolima, esta lideresa coyaimuna comparte su sabiduría con las nuevas generaciones en pro de la conservación del agro nativo.

 



¡Arriba mujeres! El trabajo que hacemos nosotras es importante porque une las familias y defiende el territorio con sus aguas y semillas. La unión hace la fuerza. 


 

ALEJANDRA CAVIEDES

Comentarios