La pandemia le exige a los medios ser mucho más creativos

Crédito: Suministrada - EL NUEVO DÍA
Mauricio Gómez, gerente regional de la cadena radial Caracol, habló en entrevista sobre la realidad de los medios de comunicación y llamó a la solidaridad de los sectores público y privado ante las dificultades de la prensa regional.
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EL NUEVO DÍA: ¿Qué lectura sobre la situación que enfrentan los medios hoy?

MAURICIO GÓMEZ: El aislamiento y el cese de actividades económicas afectaron a los medios de comunicación. Por lo menos en Caracol Radio los ingresos de publicidad se bajaron en abril al 30%, en mayo subimos al 37% y en junio al 50%. Esperamos que en la medida que la economía empiece a retornar a la normalidad, continuemos subiendo. La enseñanza que nos ha dejado la pandemia es que el mundo se ha volcado a lo virtual y, por ende, a los medios les toca evolucionar en esa materia.

La pandemia hizo que se aceleraran los procesos. Es una nueva forma de vivir, de trabajar, de comprar. Eso, en cierto modo, golpea fuertemente a los medios. En nuestro caso, los porcentajes de la relación entre radio y virtualidad han cambiado un poco. En nuestro ADN seguimos siendo radio, pero entendemos que hay un vuelco enorme a la virtualidad que nos exige ser más creativos. Caracol hace mucho tiempo viene trabajando en ese tema.

E.N.D.: A su modo de ver, ¿cómo hacer sostenible las empresas de medios ante las actuales circunstancias?

M.G.: Para todos los medios este es un terreno muy desconocido. Sabemos que en el mundo contemporáneo, por ser nativa en la tecnología, la juventud se informa a través de sus celulares o computadores. Eso implica que los medios debemos buscar alternativas desde la virtualidad para llegarle a esas nuevas generaciones.

¿Cómo veo el futuro? El futuro de la radio va a estar equilibrada entre lo virtual y lo tradicional, porque igual hay muchas generaciones que acostumbran a informarse a través de la radio o la lectura del periódico. Insisto: el ADN no se puede perder ni desaparecer, pero sí hay que ir avanzando en la medida que el mundo va evolucionando y aparecen nuevas generaciones.

E.N.D.: ¿Qué valoración la manera como se ha informado en esta crisis?

M.G.: La calidad del periodismo no ha bajado. La dinámica de trabajo ha cambiado. Es una nueva forma de informar. Por ejemplo, nuestros periodistas están bajo la modalidad de teletrabajo. Sin embargo, cuando se ha producido una noticia importante, tenemos que estar allá. La esencia del periodismo no se va a perder porque en cada medio existe una responsabilidad social de comunicar con veracidad y objetividad. Ahora, es importante corroborar los contenidos que circulan en las redes sociales porque se encargan de desinformar.

E.N.D.: En este momento, cuando abunda tanta información, se reafirma el valor de los medios…

M.G.: Exacto. Es ahí cuando un ciudadano tiene que acudir a los medios con trayectoria que tienen un sello de seriedad y objetividad convalidado a través de su historia. Es muy importante expandir la información, pero teniendo muy claro quién la está emitiendo. Por eso es conveniente remitirnos a medios como El Nuevo Día, Caracol o RCN, que tienen una credibilidad construida a lo largo de muchos años.

E.N.D.: A propósito de ese tema, hace unos días el exrector universitario Leonidas López aseguró que “una ciudad como Ibagué es impensable sin un medio escrito”, en alusión a la situación de la prensa regional y, en especial, de El Nuevo Día. ¿Usted qué opina?

M.G.: Estoy de acuerdo. Para Ibagué sería catastrófico perder al periódico El Nuevo Día. Se deben buscar alternativas para que resista esta situación que atraviesan los medios. Hay que rescatar los valores y, en general, todo el trabajo que ha venido haciendo en los últimos años. Creo que para que permanezcan los medios tradicionales debe haber apoyo del empresariado tolimense y los gobiernos.

Por su credibilidad y objetividad, hago un llamado a la solidaridad para apoyar a El Nuevo Día. Hay una situación complicada de tantos periodistas y personas que viven en torno al periódico, por eso que hay que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que salga avante de esta situación.

E.N.D.: Usted conoce a los medios y el ejercicio periodístico desde adentro. A su juicio, ¿por qué se debe salvaguardar un periódico regional como este?

M.G.: Con el tiempo, una empresa se posiciona y gana credibilidad. Eso pasa con El Nuevo Día. Con tantos años, no se puede perder de la noche a la mañana un periódico que ha alcanzado un espacio importante dentro de la sociedad tolimense, porque la ha mantenido informada del acontecer de la región.

Es que no estamos hablando de un periódico que nació hace unos pocos años, sino de un medio que tiene una trayectoria muy grande y que está dentro del corazón de muchos tolimenses que viven dentro y fuera del departamento, bien sea en Colombia o en el exterior. 

El valor de la información

E.N.D.: Hoy las personas están dispuesta a pagar suscripciones en plataformas virtuales de películas o música, pero no considera importante pagar por información. ¿Por qué cree que ocurre eso?

M.G.: Eso viene sucediendo culturalmente, sobre todo en nuevas generaciones. Creo que  hay que incentivar más la lectura, una actividad que se ha ido perdiendo. Si usted hace un sondeo en las universidades y los nuevos profesionales, uno podría concluir que se ha venido perdiendo no solo ese hábito sino la cultura de la información, que es esencial para una sociedad.

Una persona informada tiene muchísimas probabilidades de ser una persona exitosa en cualquier campo profesional y tomar mejores decisiones. Hay que hacer más campañas de concientización sobre eso. Para que un periódico permanezca, hay que trabajar las nuevas generaciones desde la parte virtual y, por supuesto, el papel.

E.N.D.: Además, hay un capital humano que con rigor contrasta información, más ahora cuando abundan las noticias falsas....

M.G.: Sí. Los medios como Caracol Radio o El Nuevo Día cuentan con la estructura y los periodistas para dar una información veraz y objetiva. En las redes sociales a cualquier persona se le ocurre lanzar una noticia falsa y de repente se vuelve viral pese a que es una mala información.

Pido a las personas que al recibir una información que pueda afectar el devenir de un ciudadano o la sociedad, busque en un medio serio como El Nuevo Día, Caracol o RCN para que verifique. Han sido los medios los que combaten las noticias falsas, porque tienen personas dedicadas a dar informaciones apegadas a la verdad.

E.N.D.: ¿Qué recuerda de la alianza entre Caracol y El Nuevo Día en diferentes momentos?

M.G.: Siempre han sido aliados estratégicos en muchas oportunidades. Conjuntamente hemos hecho foros y eventos, como los debates con los candidatos a la Alcaldía y la Gobernación, y las novenas en diciembre.

E.N.D.: Usted se informa desde Caracol, pero también leerá o escuchará otros medios. En cuanto a El Nuevo Día, ¿ha encontrado alguna vez una información que sea contraria a la de su casa radial?

M.G.: Muchas de las cosas que escucho en la mañana en Caracol, las corroboro en El Nuevo Día. Al igual que Caracol, sé que está dando una información veraz e incluso más profundizada porque el periódico, a diferencia de la radio, tiene más tiempo de constatar la información y nutrir con más elementos una noticia. Jamás, en el tiempo que llevo en Caracol, he encontrado algo contradictorio al leer El Nuevo Día. Por el contrario, está validando y complementando mucho las informaciones nuestras.

E.N.D.: ¿Qué rescataría del aporte de la prensa escrita regional?

M.G.: Cada ciudad tiene un ícono desde el punto de vista de prensa escrita. Si usted va a Manizales, piensa en La Patria; si se dirige a Bucaramanga, piensa en Vanguardia, o si habla de Medellín, piensa en El Colombiano o El Mundo. Acá pasa lo mismo. Cuando uno piensa en Ibagué, inmediatamente se le viene a la cabeza El Nuevo Día, porque tiene una trayectoria que lo sitúa en la mente de su sociedad. Son instituciones que han creado una estructura muy sólida y están por la sangre de muchos colombianos. En nuestro caso, El Nuevo Día está en la sangre de los tolimenses y los ibaguereños.

EL NUEVO DÍA

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