La historia detrás del ‘ángel de la guarda’ que encontró a hermanitos abandonados

Crédito: Suministrada - EL NUEVO DÍA
John Pérez, es un joven de 18 años quien por motivos personales y algunas malas decisiones, es hoy un habitante de calle, sin embargo, eso no impide que sea un hombre compasivo y soñador.
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John tuvo una infancia igual a la de cualquier otro niño, vivía junto a sus padres y su hermana, pero tiempo después empezó su adolescencia y con esta su etapa de rebeldía.

Alrededor de los 15 años, empezó a rodearse de gente que lo incentivó a probar sustancias psicoactivas y a caminar por otro rumbo, lo que propició constantes problemas con su familia, que solo querían ayudarlo.

Debido a las dificultades ocasionadas por el consumo, John decidió vivir en la calle, y aunque sus padres todavía viven en la ciudad, con la única que a veces se ve es con su hermana.

Según algunos residentes del sector, John ha sido visto desde hace aproximadamente dos años por los alrededores de los Mártires y el barrio Uribe Uribe, y al parecer, nunca ha tenido problemas con nadie, por el contrario, dicen que es un joven tranquilo y trabajador.

“Los fines de semana, en las canchas de aquí del Uribe se hacen torneos de fútbol y como la hermana de él a veces le da plata, él con eso va y compra bolsas de agua y las vende allá y triplica el dinero”, contó Julián, residente y jugador de fútbol del sector

Respecto a lo ocurrido el pasado primero de noviembre, John sigue sorprendido. Aunque ha tenido que ver y vivir muchas cosas en su estadía por la calle, que dos niños tan pequeños deambularan por ese barrio a altas horas de la noche, para él era algo preocupante y aterrador.

“Los niños estaban llorando y descalzos, yo de una pensé en ayudarlos como si fueran mis hermanos, y por eso los llevé al puesto de control de aquí del barrio”, relató John Pérez.

El gesto refleja su carácter compasivo y su buena voluntad. Al parecer, gracias a su personalidad se ha ganado el aprecio de los residentes del sector donde mantiene y hasta de los mismos policías, quienes agradecieron su valioso acto.

“Él vive en la calle, pero tiene familia, por aquí es muy fácil encontrarlo, a veces viene aquí y nos pide limonada o algo de tomar, es muy tranquilo y agradecemos lo que hizo. Obviamente debió haber tenido problemas, como todos los que se rebuscan para la dosis, pero desde que yo estoy aquí no he tenido conocimiento de algún acto delictivo cometido por él”, refirió el patrullero adscrito a ese puesto de control.

Así como John son muchas las personas que, por droga, abandono, desplazamiento forzoso y otras cuantas situaciones difíciles, han tenido que recurrir a la indigencia para poder sobrevivir. Un escenario que, en la mayoría de casos es visto con malos ojos, estigmatizado, pero que para estas personas es la única alternativa y como en este caso, puede ser ejemplo de buenas acciones.

En cuanto a los niños, este medio conoció que están bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) en un hogar sustituto y en buenas condiciones.

LINA PUENTES

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