‘Somos muy frágiles como seres humanos’: Juan Pablo Escobar M., infectólogo

Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍAJuan Pablo Escobar Tovar, médico Pediatra, especialista en Enfermedades Infecciosas del hospital Federico Lleras Acosta.
Indiscutiblemente, el Covid – 19 dejó también varios aprendizajes, en el caso del ibaguereño comentó que reforzó que vivimos en un mundo de infecciones, también, “que el ser humano es muy vulnerable, que un virus puede destruir el mundo, es una realidad y lo aterriza a uno”.
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“Al comienzo todo era caos, susto, veíamos cómo estábamos con trajes de astronautas y teníamos mucha más protección de la que necesitábamos. (Después) los artículos y evidencia científica nos comenzaron a decir que más cosas no significaba que iba a estar más protegido, sino al contrario, era más riesgo de infección”, contó Juan Pablo Escobar Tovar, médico Pediatra, especialista en Enfermedades Infecciosas del hospital Federico Lleras Acosta.

Con los temores propios del ser humano ante lo desconocido, centenares de hombres y mujeres, empezaron a trabajar desde diferentes campos para salvar vidas. El reto no era fácil, pues por más conocimientos adquiridos y dedicación para estar a la vanguardia del mundo médico, el Covid – 19 fue un ‘knock out’ para el ser humano.

“Realmente en la formación médica, de especialista y supraespecialista, veíamos patologías complejas de manejar en pacientes específicos, con comorbilidades específicas, pero nunca por la cabeza de nadie (se cruzó) que se iba a tener (que vivir) una pandemia en carne propia”, agregó Juan Pablo.

Las primeras alertas para el sector médico en el departamento llegaron en enero, con las noticias que provenían de China y mostraban un aumento de contagios, al igual que, muertes en corto tiempo, “sabíamos que nos íbamos a afrontar a una situación muy compleja y rápidamente por la globalización. Personalmente, pensé que en Colombia iba a llegar un poco más tarde”.

Cuando se conoció que el coronavirus estaba en el país, los profesionales de la salud en diferentes regiones, empezaron a alistarse para una confrontación con un adversario invisible, que aún no termina. “Nadie tenía experiencia, nos tocó adquirirla rápidamente, desde todo punto de vista epidemiológico, clínico y desde el punto de vista de secuelas, ha sido un aprendizaje muy rápido, para todos los médicos y la sociedad científica.

“Han sido pasos agigantados, todavía nos falta aprender muchísimo del virus, todavía hay muchas incógnitas y espacios que aún no sabemos qué pasa”.

 

Unión familiar, fortaleza en tiempo de pandemia

En medio de una ‘batalla’ médica, la familia fue el principal soporte para resistir lo que traían los días, pues desde que comenzó esta situación, los fines de semana para muchos desaparecieron, al igual que, los momentos de tranquilidad.

“Estamos de lleno en esto y hay que darle solución a los problemas que día a día (llegan). No deja de dar temor con tu familia el riesgo de contagio, pese a que uno utiliza todos los elementos de protección personal y todas las recomendaciones de bioseguridad, siempre existe la zozobra, de si tendré síntomas en algún momento o si mi familia estará expuesta”.

El infectólogo, quien es un esposo y el padre de un menor de ocho años, narró que son conscientes de las medidas de prevención, especialmente, del lavado de manos continuo. “Somos realmente nuestro núcleo familiar y tratamos de no exponer a otros núcleos familiares cercanos, como a mis padres, tíos y demás, acatando el distanciamiento y las normas adecuadas”.

En cuanto a su hijo, explicó que al ser de una era digital fue más fácil que entendiera lo que estaba sucediendo alrededor, a lo que se le sumó un diálogo constante para despejar dudas. “Muchas veces los niños son más juiciosos que los mismos padres, porque son personas inocentes, tranquilas y obedientes, si uno les da las pautas, las cumplen a cabalidad”.

Agregó, que a comienzos de la emergencia sanitaria, por el temor propio que genera la enfermedad, dejó de ver a sus padres durante cinco meses, “después de que estaba más tranquilo por las cosas, comenzamos a saludarnos un poquito, pero igual respetando todo el distanciamiento y casi que desde la puerta dando un saludo rápido”.

Al mirar hacia atrás, el tiempo que pasó y todas las angustias superadas, el infectólogo expresó un enorme agradecimiento no solo a su familia, sino también a las de cada uno de los integrantes del sector médico, “infinitas gracias también por tolerar esto y hacer ese sacrificio que todos estamos haciendo en pro de la comunidad”.

 

El personal de salud, “está literalmente quemado”

El especialista contó que además de la premura de ganarle tiempo a la enfermedad, en medio del  desconocimiento, hubo otras decisiones más complejas que se tuvieron que tomar en la marcha, “es una situación muy difícil en la parte de salud versus economía y versus el vivir de la gente.

“Era una decisión muy compleja, porque siempre, desde que salió el tema del Covid, sabíamos que la mejor forma de enfrentar la infección era disminuir la cadena de transmisión y en la única forma que se podía contener era disminuyendo las conectividades de la ciudad, literalmente, eran los aislamientos, cuarentenas y toques de queda.

“Fue una decisión muy difícil, nosotros solamente dimos el concepto técnico, pero fueron los gobernantes quienes tomaron esa dura decisión, pero que creo que funcionó porque nos dio tiempo para prepararnos”.

Las semanas fueron pasando y con ello, las proyecciones del esperado ‘pico’, es decir, el periodo en el que la curva de la enfermedad llega a su máxima cifra, para empezar a descender. Sin embargo, a pesar de los modelos matemáticos que mostraban la posibilidad desde abril, el ‘pico’ no llegó.

Pero esto no impidió que durante los 9 meses que lleva la pandemia, se vivieran momentos críticos, “octubre fue un mes muy duro, en el cual vimos una cantidad de fallecidos por Covid en aumento y este mes, para mí va a ser uno de los meses más duros por múltiples factores.

“Primero por la fecha, dos claramente vemos como el sistema de salud se está saturando plenamente, la falta de insumos, tenemos un problema de desabastecimiento nacional de muchos medicamentos de relajación y sedación”.

Al complicado panorama que trajo diciembre, se suma que el personal de salud está teniendo ‘bajas’ a causa de la  enfermedad, lo paradójico es que no es por el trabajo asistencial, sino por lo que hay fuera de los hospitales, “es el quehacer diario, es la dinámica de la ciudad de infectarse en la casa, en la calle, en actividades extralaborales”.

Aunque existen turnos semanales establecidos, hay ocasiones en donde se deben doblar, específicamente, cuando parte del personal se incapacita, “realmente el personal de salud, está literalmente quemado, son horas extenuantes, son horas intensas, manejar un paciente Covid es complejo, demanda más tiempo que uno normal, las jornadas son muy extenuantes”.

Sin olvidar, que el coronavirus no es lo único que genera pacientes continuamente, también, otras patologías que no se pueden descuidar.

Hasta hace un tiempo la enfermedad se veía lejos y distante, ahora se encuentran casos entre amigos y seres queridos, “se siente casi que en el hombro porque he tenido amigos, médicos compañeros, familiares lejanos que han tenido infección, ya uno siente esto muy cerca.

“En algún momento uno va a terminar infectándose, y la pregunta ya no es me voy a infectar o no, es que ojalá me vaya a dar muy suave, leve y que no me vaya a complicar, es algo (por lo) que le rezo mucho a Dios, para que a mis familiares y personas cercanas, tampoco vayan a sufrir por esto”.  

Otra angustia que se suma en esta época, es que la gente ya le perdió el miedo al contagio, a tal nivel que no parece importarle lo que sucede al interior de un hospital o lo que viven diariamente los médicos y enfermeras para ganarle la partida a la muerte.

 

DATO

Y por si estas preocupaciones fueran pocas, se le añade el desorden social y los rumores de la existencia de un ‘cartel del Covid’, que los hospitales reciben una cantidad de dinero por pacientes que arrojen positivo, “pero realmente no, estamos en una pandemia muy grave”.

A mis compañeros gracias, la vida va a premiar esto. De cierta forma siempre premia los buenos actos y los sacrificios, esto es responsabilidad, trabajo pero también sacrificio, creo que vamos a ver esa recompensa de alguna u otra forma, sigamos así es nuestro deber y sentir

Personajes del Año.

XIMENA VILLALBA C.

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