‘No se imaginan la alegría cuando uno ve al paciente recuperarse’: Johana Garzón, coordinadora de enfermeras

Crédito: JORGE CUÉLLAR - SUMINISTRADAS / EL NUEVO DÍAJohana Ximena Garzón, enfermera especialista en Cuidado Intensivo Pediátrico.
Desde hace 17 años Johana Ximena Garzón Rodríguez se ha dedicado a la enfermería, especialmente, en el área de cuidado intensivo pediátrico.  Hoy además de ello, tiene a cargo la coordinación del grupo de enfermeras y auxiliares de enfermería del hospital Federico Lleras Acosta.
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“De manera personal, la pasión por los niños, para mí es absolutamente gratificante, porque es ese niño que está críticamente enfermo y los niños son muy agradecidos, tu les trabajas y ellos se recuperan rápidamente, y uno ve las cosas que no pasan en los adultos, son esas recuperaciones maravillosas”, expresó la también especialista en Cuidado Intensivo Pediátrico.

Al igual que otros profesionales de la salud, Johana Ximena comentó que se prepararon para atender emergencias en diferentes fases, pero no lograron alistarse para una emergencia de tanto nivel como la que ocasionó el Covid – 19.

“Sobre todo porque cuando te enfrentas a un enemigo o a una enfermedad conocida, tienes la manera de tratarla, tienes muchísimas herramientas para hacerlo, aquí nos cogieron a todos frente a un tema completamente nuevo y desconocido”.

Comentó que de alguna forma se tuvo una ventaja desde el punto de vista del tiempo pues, al haberse originado la enfermedad al otro lado del mundo, se logró algunos meses para el alistamiento.

“En marzo tenemos nuestro primer comité de emergencia y empezamos a estudiar a detalle los documentos, es un tema tan desconocido que había unos lineamientos que eran muy generales como aplíquese, concéntrese, capacítese, prepárese y aliste las cositas, pero digamos que el detalle de ese alistamiento no estaba tan claro.

“Y un hospital como el nuestro que es referencia para el departamento tiene una responsabilidad muy grande porque íbamos a ser líderes, íbamos a ser el modelo a seguir del resto del departamento”.

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Entrenamiento

Entre los asesores se tuvo al médico internista y neumólogo intensivista Harold Trujillo, quien también acompaña a la Gobernación del Tolima, él compartió sus conocimientos en el manejo del paciente crítico y técnicas de intubación. 

Luego se empezó a equipar al personal en elementos de protección personal, entrenarlos para que supieran cómo usarlos correctamente y a retirarlo, también, se tuvo que aprender nuevos protocolos de limpieza.

Para las enfermeras y auxiliares estos meses se convirtieron en una labor titánica pues, además de afrontar el Covid, tienen que seguir atendiendo a los pacientes de las otras patologías.

La Jefe de Enfermería también fue el soporte de sus compañeros, quienes al comienzo como todos, sintieron el temor de enfrentarse a lo desconocido.

“No solamente estaba en riesgo nuestra labor dentro del hospital, sino nuestras vidas propias y las de nuestras familias, entonces el primer abordaje fue tratar de darle a nuestra gente la seguridad de que estaban protegidos y podían atender tranquilos, con esta capacitación”.

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Afrontar el rechazo 

Con el paso de las semanas empezaron a surgir diferentes necesidades como la instalación de lavamanos y duchas, pues hubo una época en la que el personal de la salud era estigmatizado.

“En ese momento empezaron todas las agresiones externas al personal, entonces la pregunta era cómo hacemos para que la gente pueda salir de sus casas y llegar a trabajar, entonces la decisión es que vistieran de particular y aquí les damos uniformes y nosotros los lavamos”.

Johana Ximena recordó que entre mayo y junio se acentuaron las expresiones de rechazo.

Asimismo, varios de sus compañeros fueron agredidos en las busetas, fue entonces que la Alcaldía de Ibagué y la Gobernación del Tolima tuvieron que pronunciarse y contratar un transporte exclusivo para el personal. 

“Creo que afortunadamente la gente ya está un poco más sensibilizada frente al tema, pero fue una época muy crítica, de hecho en este momento todavía se vive, pero a una magnitud diferente”.

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Familia, pilar de fortaleza

El vínculo laboral que se tiene con el hospital hace que este sea visto como un segundo hogar y mientras que busca solucionar los retos que aparecen diariamente, en casa se aprendían nuevas rutinas, al igual que se buscaba brindar la confianza de que todo saldrá bien.

“Tengo una niña de 8 años y un niño de 9 años, vivo con mi esposo y alrededor tengo a mis padres y hermanos, al comienzo fue un poco duro y sentía más temor por mí y mi seguridad que inclusive la de ellos mismos, ni siquiera pensando en el tema del contagio sino de la seguridad.

“Luego que empezamos a ver que el tema se calmó un poco, entonces la preocupación era de que te puedes contagiar, cuídate mucho, todos eran: necesitas tapabocas y yo decía tranquilos que el hospital me lo está dando todo”.

El apoyo continuo de sus hijos y pareja, se convierten en una gran motivación. Con los pequeños se emprendió una labor educativa para que comprendieran por qué su mamá tenía que salir y pasar más tiempo en la calle.

“Creo que en este momento que los niños han sido los más damnificados con el encierro, tienen un lenguaje totalmente diferente e incluso hablan de cuarentena, de aislamiento, toque de queda, lávate las manos, que están prohibidos los abrazos, que no puedo visitar a mi abuelita hasta que dure la cuarentena, entonces ha sido un tema interesante”.

 

Relación con los pacientes

En cuanto a la atención de los pacientes Covid, se inició siguiendo los lineamientos nacionales y de la Organización Mundial de la Salud, entre ellos está la prohibición de visitas y aislamiento total. Con el paso del tiempo se han encontrado formas de flexibilizar la dinámica, pues la presencia de la familia es fundamental para el proceso de recuperación. “Por ejemplo, en la sede el Limonar en el primer piso, la trabajadora social los recibe y les cuenta como está dentro de su alcance, les hace videollamada con el médico para que se contacte con su familiar.

“Entendemos que hay gente que quisiera estar con su familiar y si es una situación muy particular, con una dependencia absoluta de cuidados, entonces asumiendo el riesgo que eso representa, en algunos casos, hemos permitido que algunos se queden, como en el caso de los niños”, explicó. 

En el día a día hay instantes tristes como ver salir a los pacientes fallecidos, también la felicidad de las recuperaciones, “no se imaginan la alegría tan grande cuando uno ve a ese paciente que llegó tan mal y se recupera, porque uno se refleje en los pacientes, y la alegría que sienten cuando los están recibiendo allá es una cosa bárbara”.

Recientemente, se vivieron momentos felices cuando los enfermeros y médicos de la sede El Limonar acompañaron hasta la salida de la sala de emergencias a su compañero Freddy Danilo Sanabria, recuperado de coronavirus.

No obstante, en el corazón y la memoria también se lleva la partida de la auxiliar de enfermera Victoria Eugenia Rojas, “cuando ella llegó con un grupo de compañeros a trabajar al ‘Federico Lleras’ fue bien recibida, tenía una personalidad increíble era un muy buen ser humano que siempre estaba dispuesta a lo que necesitáramos a trabajar y lo que hubiera que hacer, era de la que siempre trabajaba en equipo”, recordó Johana Ximena.

Agregó, que el momento crítico fue cuando ella se enfermó, como muchos de sus compañeros, luego pasó a la UCI, “fue muy difícil para todos nosotros, si bien es cierto todos los pacientes tienen una carga emocional, el hecho de que sea tu compañera que viene a trabajar contigo todos los días y se enferme, que haya que eventualmente reanimarlo, eso fue durísimo y de las experiencias que más ha impactado al equipo”.

Finalmente, la Jefe de Enfermería señaló que todas las personas tienen un propósito en la vida, en su caso es el de cuidar a los otros y así misma para lograr que todos estén bien, “hemos sido de verdad uno guerreros fuertes en este momento de lucha porque esto es una guerra aparentemente invisible, pero que ha exigido de todos nosotros sacar a flote la mayor cantidad de cualidades que tenemos por los demás y nosotros mismos”.

Añadió, que desde su cargo como Coordinadora, está atenta a todas las necesidades que tengan sus compañeros para darles solución.

 

En esa fase vivimos frente a los ojos del mundo algunos desaciertos, porque estábamos aprendiendo sobre la marcha, pero creo que la gente entendió eso, que no era que nosotros estuviéramos inventando algo, sino que era la misma curva de aprendizaje que hicieron muchos y que finalmente se tuvo que ir aterrizando esos protocolos a nuestra realidad

 

XIMENA VILLALBA C.

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