Muñecos de ‘año viejo’, una tradición que no desaparece

Crédito: Hélmer Parra - EL NUEVO DÍA
Las restricciones debido al Covid-19 no han sido impedimento para que en barrios populares ya estén listos los muñecos para quemar este 31 de diciembre.
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En Colombia, la quema del año viejo es una de las principales tradiciones para despedir el año y darle la bienvenida al nuevo. En muchos hogares y barrios de la ciudad, las personas buscan pantalones, camisas, sacos y en general ropa y artículos que no se usen, con el fin de vestir el muñeco de año viejo.

Los muñecos conocidos como años viejos, también representan personajes de la vida nacional o internacional y es quemado para dejar atrás el pasado y tener un mejor futuro. Este muñeco está elaborado con ropa vieja o cartón. Está relleno con paja o aserrín y con frecuencia con artefactos pirotécnicos para ser quemado el 31 de diciembre.

Pese a que este año se han establecido varias restricciones debido a la pandemia, para Graciliano Navarro Monsalve la tradición de fin de año de dejar todo ‘lo malo’ en un muñeco, sigue intacta.

Según cuenta el hombre, ha dedicado casi 40 años de su vida a la realización de míticos personajes, que han dejado huella durante todo el año, y que como costumbre las personas suelen quemar tan pronto llegan las 12.

Este ibaguereño convirtió su arte en un negocio y la mayor parte de su vida la ha dedicado a fabricar y vender estos muñecos.

“Yo ya tengo clientela, más que todo las personas de las veredas los llevan para celebrar la tradición desde sus casas, antes hacía hasta 50 muñecos para un diciembre”, comentó el hombre.

En su repertorio de creaciones ha modelado los rostros de importantes políticos, deportistas, personajes religiosos y cualquier personaje que se le ocurra.

Para este año, alrededor de 10 personajes con diferentes prendas habitan su hogar, esperando que quienes aún conservan la tradición los adquieran y sigan disfrutando de las fiestas de fin de año.

En barrios como El Salado y Modelia también se pueden observar en los andenes de las casas, algunos personajes con el tapabocas incluido, haciendo alusión a la época que se ha vivido a lo largo del año.

“Lo importante es sacarle algo de humor a lo que nos ha tocado presenciar con ese virus, y que, con la quema del muñeco, se lleve todos los infortunios y lleguen solo cosas por las que alegrarnos”, aseguró Andrés Felipe Méndez, residente de El Salado.

LINA PUENTES

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