Carmen Inés Cruz, una vida trabajando por el Tolima

Crédito: Archivo / EL NUEVO DÍA
Reconocida por su trabajo en la rectoría de la Universidad de Ibagué, por ser la única alcaldesa que ha tenido la ciudad y por la credibilidad que generan sus palabras, habló de su vida y pensar.
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EL NUEVO DÍA: ¿Cómo recuerda esos primeros años de su vida en Ibagué? 

Carmen Inés Cruz: Tuve la fortuna de hacer parte de una familia unida y solidaria que me permitió una infancia y adolescencia muy gratas. También tuve la suerte de haber estudiado en el Colegio Oficial Santa Teresa de Jesús, donde me gradué como bachiller, una institución reconocida por el alto nivel de exigencia. Sus docentes eran excelentes y con su actuar daban ejemplo de trabajo dedicado y arraigados valores. Eso deja una impronta. 

 

E.N.D.: La academia ha sido muy importante en su vida, ¿cómo inicia su vínculo con la universidad?

C.I.C.: Cursé la licenciatura y la maestría en Sociología en la Universidad Nacional en Bogotá, la institución donde siempre quise estudiar y donde disfruté su ambiente libertario, el grupo de compañeros y docentes. Al egresar trabajé en investigación y docencia en el Centro de Investigaciones de la Esap; luego laboré en la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina, Ascofame, en Investigación en Demografía. 

Estando allí se dio la oportunidad de optar a estudios doctorales en la Universidad de Harvard, con una beca de la Fundación Tinker. Así, tuve el privilegio de recibir un Doctorado en Educación-Programa de Planeación, Administración y Política Social, que me abrió las puertas para muchas oportunidades. 

 

E.N.D.: ¿Cuéntenos de su trayectoria antes de volver a la ‘Ciudad Musical’?

C.I.C.: A mi regreso de Harvard trabajé como investigadora en el Centro Regional de Población y en Colciencias; luego, en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) donde permanecí un par de años y ocupé la Jefatura de la División de Educación. De allí pasé al Ministerio de Educación como asesora de la Viceministra Vicky Colbert y, al poco tiempo, pasé a trabajar con la ministra Doris Eder. Fue una época de aprendizaje intenso que me dio la oportunidad de conocer ese amplio mundo del sector educativo. 

 

E.N.D.: ¿Cómo se da el acercamiento con la Universidad de Ibagué?

C.I.C.: Mi permanencia en el Ministerio de Educación coincidió con la época en que se produjo la tragedia de Armero; recibí el encargo de movilizar a las instituciones vinculadas al MEN para que aportaran a la recuperación del sector educativo de la zona afectada. Ello me acercó a la problemática de la región y se dio entonces la invitación de la Universidad de Ibagué para asumir la rectoría. Así regresé a la ciudad y permanecí en la Rectoría por nueve años. Tiempo después ejercí esa rectoría por un año más.

 

E.N.D.: ¿Qué enseñanzas le dejó su tiempo como rectora de la Universidad y cuál cree que fue su principal aporte?

C.I.C.: El trabajo en la rectoría me dejó muchas enseñanzas, especialmente porque tuve el privilegio de compartir con el grupo de fundadores, gente maravillosa y comprometida con la región. Como aportes a la Institución siento que con mi equipo de trabajo avanzamos significativamente en su consolidación, porque se empezó a trabajar articuladamente con el sector productivo y público, y las organizaciones de la sociedad civil.

Se diversificó la oferta académica y creció en forma notable el número de estudiantes. También se avanzó en el relacionamiento con universidades nacionales y extranjeras con las que se establecieron acuerdos de cooperación. Asimismo, trabajamos intensamente con proyectos orientados a la recuperación del sector educativo de Armero.

Llegamos a la región con un “Programa de Apoyo a Municipios en la Reforma Descentralista”, que permitió llevar estudiantes de último semestre y docentes a apoyar a los municipios en proyectos locales. Fue el antecedente del programa que hoy se conoce como “Paz y Región”. Además, buscamos empoderar a las docentes con acciones educativas orientadas a asegurar su participación en posiciones directivas de la Universidad.

 

E.N.D.: Ha sido la única alcaldesa que ha tenido Ibagué, ¿cómo define su paso por el cargo más importante del municipio?

C.I.C.: Fue un trabajo complejo porque encontramos la Alcaldía en una crisis financiera que nos obligó a pedir al Ministerio de Hacienda que nos incluyera en un Programa Piloto de “Saneamiento Fiscal”, diseñado para municipios con sus finanzas en estado crítico. En ese marco se hizo una reestructuración severa que implicó eliminar dependencias que resultaban innecesarias y reducir la nómina, medida que siempre es impopular.

En esas circunstancias el margen de acción era limitado, pero trabajamos con un equipo técnico de gran experiencia, idoneidad y, sobre todo, comprometido con la eficiencia y honestidad. Así pudimos sacar adelante importantes realizaciones y trabajar en estrecha colaboración con la comunidad.

 

E.N.D.: ¿Por qué cree que es tan difícil para las mujeres llegar a ser mandatarias?

C.I.C.: El acceso de la mujer a cargos en el ámbito de la política es muy difícil, porque se mantiene una cultura patriarcal que adscribe a la mujer los asuntos domésticos y a los hombres las actividades fuera del hogar. Además, el formato de las elecciones que se maneja es muy costoso y la mujer difícilmente logra financiación para asumirlo, a menos que sea pariente o subalterna de los caciques de la política. 

Para completar, es cierto que muchas mujeres prefieren evitar el duro escenario de las campañas, que incluyen confrontaciones desgastadoras. Yo llegué a la Alcaldía después de tres duras campañas y confieso que, al concluir la primera y la segunda, quise abandonar, pero fueron los amigos y sobre todo muchas mujeres quienes me empujaron para continuar. Hoy considero que se justificó el esfuerzo, pero es una pena que cada gobernante que llega tiende a desconocer cuánto hacen los anteriores y casi que arrancan de cero. Por eso, los avances son tan lentos.

 

E.N.D.: ¿Cuál es su principal preocupación sobre la sociedad tolimense?

C.I.C.: Infortunadamente no se ha logrado crear una cultura que desarrolle en cada persona la responsabilidad de elegir bien a sus gobernantes, a quienes nos representan en los cuerpos colegiados y en general conforman la llamada “dirigencia”.  Los males que afectan a nuestra sociedad son graves y conocidos, y determinan un penoso nivel de retraso a pesar de que se cuente con recursos que, bien manejados, pudieran ayudarnos a salir adelante. 

Necesitamos más y mejor educación para la mayoría de la población y un trabajo intenso, dirigido a conseguir que cada persona interiorice la convicción de que podemos y merecemos más, que no debemos esperar que otros resuelvan nuestros problemas.

 

Preguntas y respuestas

E.N.D.: Se ha desempeñado en diferentes cargos públicos, por su experiencia, ¿qué consejo le daría a las mujeres para superar situaciones adversas en el mercado laboral? 

C.I.C.: Necesitamos ganar seguridad sobre nuestra capacidad para desempeñarnos con idoneidad en cualquier escenario. Por supuesto, preparándonos y aplicando esfuerzo.

E.N.D.: ¿En su tiempo libre qué le gusta hacer?

C.I.C.: Dedico mucho tiempo a leer, escribir, escuchar música, compartir con la familia y amigos, y reservo al menos una hora diaria para hacer ejercicio. Y me encanta viajar.

E.N.D.: ¿Qué es lo más gratificante que le ha dejado su trayectoria?

C.I.C.: Considero que en los diferentes escenarios he ganado credibilidad. La ciudadanía me reconoce como persona con altos valores, comprometida con la educación, el Tolima y la defensa de los derechos de la mujer y de las comunidades vulnerables. 

E.N.D.: ¿Qué está haciendo actualmente?

C.I.C.: Hago parte de varias juntas, consejos directivos y comités de trabajo. Leo, escribo y me mantengo activa en conversatorios y reuniones virtuales. También participo en la discusión sobre proyectos en el campo de la educación.

 

DATO

Carmen Inés Cruz Betancourt es socióloga de la Universidad Nacional de Bogotá, y doctora en Educación-Programa de Planeación, Administración y Política Social, de la Universidad de Harvard.

El acceso de la mujer a cargos en el ámbito de la política es muy difícil

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