Guamo, 249 años de historia y cultura

Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍA.
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Guamo es uno de los sitios con más cultura del Tolima, lleno de historia y con la bendición de los saberes de sus habitantes.
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Fundado en 1772, Guamo es uno de los municipios en donde más se conservan las raíces ancestrales de su historia. Muchas de sus viviendas, sobre todo en las zonas alejadas del casco urbano, no es que tengan rasgos prehispánicos, sino que sus materiales y estilo son directamente de esta época.

En su arquitectura se conservan las paredes de bahareque, su planta rectangular y sus techos de palmilla. Sin embargo, en algunas de ellas ya es normal que las tejas de zinc reemplacen a la palmilla, sacrificando frescura por resistencia.

Su fundador fue el padre Juan Antonio Buenaventura de la Portela, quien lo bautizó con el nombre de Santa Ana del Guamo. Antiguas tierras del cacique Catufa, debe su nombre a un árbol de donde sale la famosa guama.

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Se convirtió en municipio mediante la Ley del  21 de febrero de 1863  y fue inaugurado oficialmente como tal el primero de enero de 1864.

Tanto fue su desarrollo en los años posteriores que, entre 1871 y 1876, fue la capital del estado soberano del Tolima, convirtiéndose en la sede principal de la Asamblea Legislativa.

En sus 9 barrios y 45 veredas, sus más de 32 mil habitantes se dedican en su mayoría a la industria manufacturera, el comercio, la ganadería y al cultivo de frutales, cereales, tubérculos y plátanos, entre otros.

 

El sombrero, una insignia de Guamo

 

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Si hay algo que caracteriza culturalmente a Guamo, sumado a las cerámicas de La Chamba, son los sombreros. De todos sus barrios, hay uno muy especial, el cual tiene el mayor número de artesanos por metro cuadrado del país. De entre ellos, hay una muy conocida porque tuvo la oportunidad de vestir a las participantes del Concurso Nacional de Belleza de Colombia del 2004.

Dora María Candia lleva 62 años dedicada a las artesanías. Sus abuelos maternos, cuenta, fueron los primeros en descubrir que el árbol de la palma real servía, además de insumo para construir los techos de sus viviendas, para fabricar sombreros.

“Lo primero que se hizo con la palma real fueron los sombreros que ya son tradicionales. Luego innovamos e hicimos tapetes, individuales, portacazuelas, bolsos, abanicos y muchas cosas más”, contó.

Aunque continúan con la fabricación, en los últimos años hay menos materia prima, pues las palmas reales escasean y, en su mayoría, deben traerlas desde Ortega.

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“Eso hace que tengamos que cobrar el producto mucho más caro, lo cual dificulta nuestro trabajo. Ahora más que por la materia prima, por la forma en la que los artesanos la trabajamos”, afirmó.

Pese a las dificultades, cientos de familias siguen trabajando esta forma del arte.

“Con todos esos problemas que tenemos, muchos seguimos apostando por esta cultura. En cada celebración hay sombreros tolimenses, donde haya bailarines o reinas estamos presentes”, agrega.

Y, más allá de lo cultural, en las regiones los trabajadores lo siguen utilizando, sobre todo por su precio y por su comodidad.

“La vida mía y la de mis hijos ha sido esta, la cual me dejaron mis padres. En un sombrero de estos, desde el más sencillo hasta el más colorido, está la historia de nuestras familias y de nuestra región, por eso seguimos trabajando”, finalizó Dora María Candia.

Este artículo es de nuestro periódico impreso.

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CAMILO JIMÉNEZ

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